Después de su toma de contacto llega el momento de someter a un profundo examen al Mini Countryman con el sistema híbrido enchufable trasplantado del BMW Active Tourer, aunque sorprende que el camino haya sido éste, teniendo en cuenta que el BMW es el que usa la plataforma de Mini.
Sorprende que Mini haya tardado tanto en sacar la versión híbrida enchufable del Mini Countryman cuando el BMW 225 XE Activer Tourer que probamos en 2016 toma prestada la plataforma de la marca británica y trasplantar el sistema híbrido es muy sencillo. Sin embargo, desde que se presentó la nueva generación del Countryman en octubre de 2016, hubo que esperar hasta mayo de 2017 para contar con la versión de esta prueba del Mini Countryman híbrido enchufable 2017, denominada Mini Countryman Cooper S E All4, donde una simple E marca una enorme diferencia.
Pese a su elevado precio de adquisición, es el segundo híbrido enchufable más vendido en España tras el Outlander PHEV, lo que deja claro que este tipo de tecnología o todavía es algo cara, o sigue resultando más interesante para gente a la que el consumo real no es su máxima prioridad, pues su economía de uso depende mucho de otros factores, como la distancia media de nuestros recorridos o la facilidad de acceso a puntos de recarga.
Las ventajas del Mini Countryman Cooper S E All4
Aunque han logrado homologar una autonomía en modo eléctrico de más de 40 km (42 exactamente) para poder ser considerados como vehículos de cero emisiones y permitir su uso en episodios de alta contaminación, etc., lo cierto es que la autonomía real de este modelo apenas supera los 20 km en modo 100% eléctrico. En cuanto nuestros recorridos diarios superen esa distancia (y cuánto más lo hagan peor), el coste real de utilización de este coche es claramente mayor que el de sus hermanos de gasolina o diésel. Entonces, ¿para qué merece la pena esta versión?, pues, además de para aquellos cuyos recorridos frecuentes no superen su autonomía eléctrica, también es atractivo para ese grupo de clientes apasionados por tener lo más “in” en tecnología y, sobre todo, para sacar partido de las ventajas administrativas que los consistorios ofrecen en la actualidad: aparcar en zonas reservadas, circular los días de alerta de contaminación, acceso a zonas de tráfico restringido…
Si vives o te mueves con frecuencia por lugares donde este tipo de ventajas te solucionen muchos problemas logísticos, entonces sí te compensa añadir la E a tu Mini Countryman Cooper S y pagar los 4.000 euros extras que implica su sistema híbrido.
Diseño: El enchufado de la clase

Las diferencias estéticas entre esta versión híbrida enchufable (PHEV) y un Cooper S son mínimas y de detalle. El más obvio es la toma de corriente en el paso delantero izquierdo y el logotipo sobre el del lado derecho, para buscar simetría, pues no esconde detrás de sí un enchufe como sucede en el lado del conductor.
Aparte de este detalle, sólo el color verde ácido de la S sobre la coraza delantera y el portón trasero, y el logo E en forma de clavija eléctrica identifican claramente esta versión.
Todo lo demás es como en cualquier Mini Countryman Cooper S, tanto en su aspecto de serie como en las casi infinitas posibilidades de personalización que ofrece el catálogo de accesorios de Mini.
En el caso de esta unidad nos encontramos con extras como la pintura metalizada, las franjas blancas o las llantas de 19 pulgadas ( de serie son de 17), o el techo y los retrovisores en color blanco.
No cabe duda de que Mini ha sabido explotar muy bien su imagen retro y, aunque el auténtico Mini cabe dentro de un Countryman, este coche se diferencia del resto y evoca al emblemático utilitario diseñado por Sir Alec Issigonis.
La calidad de acabados es correcta y acorde con el precio de este coche, que supera los 40 mil euros. En el caso de la unidad probada las franjas decorativas sobre el capó mostraban algunos defectos y se despegaban, pero es algo fácil de solucionar.
Un detalle curioso equipado en esta unidad es un pequeño cojín con una moldura de lona en el doble fondo del maletero. Por un lado podremos sentarnos en el umbral del maletero con cierto confort y admirar la puesta de sol de nuestra excursión campera, pero también protegeremos el paragolpes de rayaduras si, por ejemplo, tiene que subirse a él nuestra mascota.
Interior: Con menos doble fondo

Si fuera las diferencias son mínimas, en el interior todavía hay menos. Sólo el color verde en la tecla de arranque (que suele ser roja) y el pulsador adicional que nos permite elegir entre los distintos modos de funcionamiento del sistema híbrido nos dejan claro que estamos en el primer Mini con tecnología eléctrica.
La otra diferencia estará en el maletero, que carece del doble fondo normal, al estar ocupado por las baterías en su mayoría. Sólo queda un pequeño espacio, una lástima que no sea suficiente para alojar en él el estuche con el cargador del coche, que tiene que ir ocupando hueco en el maletero.
Esta unidad cuenta con muchos extras que visten su interior y hacen que sea más llamativo, como los asientos de cuero deportivos, el reglaje eléctrico, el navegador, el head up display o el paquete que incluye la iluminación interior.
Con todo ello, este Mini Countryman resulta muy acogedor y llamativo. Los asientos deportivos son caros pero muy recomendables, proporcionando un excelente confort cada vez que nos sentemos a sus mandos. Las plazas traseras son amplias y dejan buen espacio para las piernas, aunque la anchura no sobra y hace que 3 adultos vayan algo apretados.
La calidad de los materiales ha mejorado una barbaridad con la nueva generación del Mini Countryman frente a la antecedente, tanto en la parte del salpicadero y paneles de puerta como en los mandos que manejamos con más frecuencia.
La ergonomía también ha mejorado y, aunque el diseño ha predominado frente a la practicidad, uno se hace rápidamente con los peculiares mandos de este Mini.
Sin embargo, aunque los materiales y su aspecto han mejorado mucho, este Countryman tenía varios grillos que bajan la puntuación. Algunos provenían de la cortinilla del techo panorámico trasero y ortos de la bandeja que cubre el maletero.
También en el interior las posibilidades de personalización son un punto a favor de los modelos de esta marca, siendo posible hacernos un coche que se amolde a nuestros gustos como un guante.
El maletero tiene unas formas muy utilizables y un volumen correcto. Si necesitamos más espacio podemos regular la inclinación de los respaldos traseros e incluso abatirlos por completo en proporciones 40/20/40.
Motor: Dos ejes con vida propia

El sistema híbrido del primer Mini electrificado es exactamente el mismo que el montado en el BMW 225 XE Active Tourer. Se trata de un sistema híbrido paralelo. Esto significa que tenemos un eje 100% de combustión (en este caso el delantero) y otro 100% eléctrico. La potencia total de ambos ejes es de 224 CV, siempre que tengamos suficiente energía almacenada en las baterías.
Delante tenemos un motor de 3 cilindros de gasolina con 1,5 litros de cilindrada y que rinde 136 CV y unos generosos 220 Nm de par desde sólo 1.250 rpm. Este motor va acoplado a una caja de cambios automática y también a un motor eléctrico de 20 CV que tiene tres funciones:
- Motor de arranque: es el que se encarga de las funciones de start & stop.
- Grupo electrógeno: para cargar las baterías en marcha como apoyo a la función regenerativa de los frenos, así como el trabajo de un alternador convencional para la red eléctrica del coche.
- Kers: proporciona un empuje extra al pisar a fondo el acelerador, siempre que haya suficiente energía almacenada.
En el eje trasero tenemos un motor eléctrico de tipo síncrono que rinde 88 CV y un par máximo de 186 Nm. Esta construcción permite que tengamos tracción total sin necesidad de un incómodo árbol de transmisión que una el motor de combustión y el eje trasero. El problema es que sólo lo podremos utilizar por debajo de 125 km/h o si hay energía en las baterías.
Al carecer de caja de cambios en el eje trasero, la desmultiplicación del motor no permite que sea capaz de funcionar a más de 125 km/h, de ahí su limitación.
Además del sistema que permite elegir los característicos modos de conducción de Mini (sport, eco y normal), que se seleccionan con el mando en la base de la palanca de cambios, este híbrido ofrece 3 modos de uso del sistema eléctrico:
- Save: este modo evita el uso del sistema eléctrico y recarga las baterías. Se usa para reservar la posibilidad de usar este Mini como 100% eléctrico cuando nos interese, por ejemplo, al llegar a la ciudad.
- Híbrido: el sistema decide de la manera más eficiente cómo combinar el motor de combustión y el eléctrico para garantizar el máximo rendimiento energético.
- 100% eléctrico: si tenemos suficiente energía en las baterías, el coche usa exclusivamente el motor eléctrico para moverse.
Resulta muy fácil de manejar aunque explicarlo sea un poco galimatías. Sus prestaciones son correctas pero no dan para tanto como nos puedan sugerir sus 224 CV de potencia máxima.
Comportamiento: Más confortable que otros Mini

El trabajo llevado a cabo en la puesta a punto de las suspensiones del Mini Countryman Coorper S E es realmente bueno y han logrado que apenas se note el peso extra sobre el eje trasero y su peculiar distribución de masas.
Frente a otros modelos de Mini que me han parecido demasiado duros (incluso el BMW 225 XE con el pack M también me resultó mucho más incómodo que este Countryman híbrido), esta unidad de pruebas me ha resultado muy agradable de conducir y con unas reacciones predecibles y sanas.
En ciudad es una gozada movernos en total silencio, aunque deberemos ir muy despacio y con mucha precaución en los parkings y cuando haya peatones cerca, pues no se percatan de nuestra proximidad, especialmente los niños y la gente mayor.
En carreteras secundarias echaremos de menos algo más de empuje en los adelantamientos. Al principio notaremos un agradable tirón, pero se agota enseguida y nos vemos en mitad de la maniobra con menos “chicha” de la que esperamos de un coche de 224 CV.
El chasis va muy bien y podemos circular con bastante agilidad por zonas viradas, aunque va mejor el Cooper S sin la mochila que trae éste, que añade un buen puñado de kilos y transmite esa sensación de ir con el maletero cargado.
No te fíes de lo de All4… este Mini no se encuentra nada cómodo fuera del asfalto, y menos con la opción de llantas de 19 pulgadas de la unidad probada.
En autopistas y autovías es un coche muy agradable de llevar. Salvo por los mencionados grillos en el interior, el Countryman es silencioso y los asientos muy confortables. La dirección tiene un buen tacto, es rápida y precisa y transmite mucha confianza en curvas rápidas y en las maniobras a alta velocidad.
En el circuito de pruebas la maniobra de esquiva la solventa gracias a la acción del control de estabilidad, que debe contener la inercia del peso de las baterías cuando damos el segundo golpe de volante para volver a nuestro carril. En ningún caso se tiene sensación de pérdida de control y sus reacciones se sienten seguras pese a ello.
La frenada de emergencia la pasa con buena nota en cuanto a distancias de frenado, pero el peso se le atraganta y después del cuarto intento empieza a hacer mella el calor. Sí, el Mini híbrido tiene más freno motor y gasta menos frenos en condiciones normales, pero el peso extra está ahí cuando tenemos que apurar los frenos al máximo y su inercia es mayor que la capacidad de retención del freno regenerativo del sistema híbrido.
En resumen, es un coche agradable y, sobre todo, muy fácil de conducir, con el que nos sentiremos mucho menos estresados en los atascos y en uso urbano.
Equipamiento: Todo se paga

El Countryman que ves en esta prueba roza los 50 mil euros a base de los numerosos extras que equipa, como el control de crucero adaptativo, las llantas de 19 pulgadas, el techo panorámico, los asientos de cuero deportivos… y es que todo se paga en una marca de capricho como ésta.
En el apartado de seguridad está muy bien dotado, con alerta de colisión, sistema de reconocimiento de señales o un equipo de iluminación full led realmente excelente que hace que viajar por la noche no sea un problema. Además, sus antiniebla son de los pocos que me he encontrado que realmente sirven para mejorar la luz sobre la calzada y poder ver el camino.
El sistema multimedia requiere algo de tiempo para familiarizarse con él, pero luego se maneja de manera sencilla y la calidad de sonido de su equipo de audio es muy buena.
El head up display es de los de pantalla retráctil y va ubicado un poco bajo, de modo que tenemos que apartar la vista de la carretera para verlo. Esto hace que pierda gran parte de su razón de ser.
En definitiva, como en todos los Mini, este Countryman es más generoso en imagen y posibilidades de personalización que en equipamiento. Mientras que rivales de precios similares ofrecen de serie la cámara de marcha atrás o los sensores de aparcamiento, aquí tenemos un coche más exclusivo pero donde todo lo que queramos añadir se paga aparte. Echa un vistazo a la generosa lista de equipamiento que te ofrecemos en la ficha técnica con sus precios detallados.
Consumo: Sólo compensa para recorridos cortos

Aunque en teoría ofrece 42 km de autonomía en modo 100% eléctrico, en uso real es difícil hacer más de 20 km después de haberlo cargado a tope en unas 3 horas con un wallbox u ocho horas con el cargador de emergencia que tenemos en el maletero.
Esto hace que, a medida que nuestro recorrido supere esos 20 km de uso eléctrico, el coste por kilómetro recorrido aumente de forma considerable.
Si tenemos las baterías a tope y nos movemos por ciudad, disponemos de esos 20 o 25 km de recorrido con un gasto muy económico. Sin embargo, si hay que recurrir al motor de gasolina para movernos por ciudad, el consumo es algo elevado, rozando los 8 l/100 km.
En carretera lo mismo, si no tenemos carga en las baterías, en un viaje de Madrid a Vigo el consumo medio de combustible por autopistas a los máximos legales estará por encima de los 8,5 l/100 km… más lo que nos haya costado cargar las baterías en casa, que la electricidad tampoco es gratis… y menos en España.
En definitiva, si tus recorridos diarios están en el rango de los 20 o 40 km, este Mini puede sacar un coste por kilómetro muy favorable, pero a medida que nuestros desplazamientos se alejen de ese ideal, el motor de gasolina de este coche tiene que lidiar con un peso considerable y sus consumos se disparan.
Otro inconveniente para largos viajes está en su depósito de gasolina. El espacio que ocupan las baterías apenas deja hueco para un depósito de 35 litros, lo que nos da una autonomía de apenas 400 km.
Rivales: Rivales del Mini Countryman híbrido enchufable 2017
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Mini Mini Countryman Cooper S E ALL4 |
Mitsubishi Outlander PHEV Kaiteki 4WD |
Bmw 225xe iPerformance Active Tourer |
Volkswagen Golf GTE 1.4 TSI | |
| Precio | Desde 40.900 € |
Desde 48.900 € |
Desde 37.900 € |
Desde 42.732 € |
| Combustible | Híbrido Enchufable | Híbrido Enchufable | Híbrido Enchufable | Híbrido Enchufable |
| Cambio | 6 marchas | 1 marchas | 6 marchas | 6 marchas |
| Potencia (CV) | 224 | 203 | 224 | 204 |
| Aceleración 0-100 km/h (s) | 6,8 | 11,0 | 6,7 | 7,6 |
| Consumo Medio (l/100 km) | 2,1 | 1,7 | 2,0 | 1,6 |
| Emisiones CO2 (g/km) | 43 | 41 | 46 | 45 |
Mini Mini Countryman Cooper S E ALL4
Mitsubishi Outlander PHEV Kaiteki 4WD
Bmw 225xe iPerformance Active Tourer
Volkswagen Golf GTE 1.4 TSI 40.900 €
48.900 €
37.900 €
42.732 €
Nuestra valoración
Destacable
- Imagen de marca
- Diseño atractivo
- Ventajas administrativas
Mejorables
- Consumo en carretera
- Autonomía en eléctrico
- Ruidos parásitos en el interior



Comentarios
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Hola Carlos, gracias por tus comentarios.
Hola Roger! A mi me ocurre lo mismo, la autonomía en carretera o circunvalación ronda los 28-30 km, y en ciudad 31-33 km. Ni Mini ni ningún otro fabricante dice nada de posibles problemas o desgaste de la batería por la carga rápida, pero se sabe que las baterías sufren algo más en las cargas rápidas. De todas formas, las baterías de los coches están muy protegidas y no creo que sea muy significativo. Preguntaré a Mini España por si existe alguna recomandación al respecto. Yo, por si acaso, configuro el coche en carga media y con la hora de salida. De esta forma el coche se carga más despacio y tengo la batería cargada para la hora en que me tengo que ir. Saludos.
Para los que sois propietarios, es perjudicial a medio-largo plazo para la batería cargar el coche en un enchufe doméstico en modo máximo? Gracias.
Yo soy propietario de uno y consigo una media diaria de 26-28 kms en electrico. Normalmente mi consumo diario de gasolina es de 0 litros, exceptuando en alguna ocasión que tengo que hacer algun desplazamiento y no me llega en modo 100% electrico, pero en el 80/90% de la ocasiones voy siempre en modo electrico. Yo circulo siempre por carreteras interurbanas y pueblos, nunca por ciudad, pero seguramente si fuera por ciudad mi autonomia electrica subiría.
Hola Roger, muchas gracias por compartir con nosotros tu experiencia como propietario. Un saludo y a disfrutarlo mucho!.
No, mi unidad no tiene el techo panorámico. El funcionamiento del sistema híbrido es excelente. En casa estamos encantados, y sorprendidos. De todas formas yo aconsejo probarlo bien. He tenido varios coches y por uno u otro motivo nunca estuve del todo contento. En el caso del mini, y para no equivocarme, lo probé dos veces: una tarde yo solo por ciudad, y un fin de semana con la familia para hacer dos trayectos que hacemos habitualmente, de 150 y 300 km. Aprovecho para daros dos nuevas mediciones, una del fin de semana, y otra de ayer tarde. En ambos casos saliendo con la batería cargada al 100% y poniendo a cero el ordenador de viaje. 1) El fin de semana fuimos desde Granada a Murcia (total 600 km), con una sola carga de batería (en el hotel no había ningún punto de carga), con un consumo medio de 6,4 l/100 Km, sin buscar un consumo bajo, a velocidades legales o ligeramente por encima. 2) Y ayer tarde medí nuestro trayecto diario habitual por Granada, de casa al colegio, del colegio al supermercado, y de vuelta a casa. En este caso fueron 8 km con un consumo eléctrico medio de 16 kw/h a los 100 km y un consumo de 0 l/100 km (va siempre en eléctrico). La velocidad media fue de 22 Km/h. Salí de casa con la batería al 100% y llegué con el 80%. Esto corrobora mis primeras mediciones, con las que hice hasta 34 km con una carga de batería.