Sometemos a examen al Nissan Navara, un pick up que poco a poco ha logrado mejorar tanto como para ser una alternativa más que razonable al rey de los pick up, el Toyota Hilux. Así va el único de su especie que monta muelles en el eje trasero, vamos a ver si saca ventaja de ello.
Nissan le ganó la partida a Toyota cuando presentó el Nissan Navara hace un par de años y se llevó a casa el título de modelo del año en 2016. La suspensión trasera por muelles disponible en algunas versiones fue un factor decisivo para inclinar la balanza a su favor y, después de haberla catado en su presentación, hemos querido examinarla a fondo en esta prueba del Nissan Navara de 190 CV con cambio automático.
Lo primero que me ha sorprendido es el buen funcionamiento de la caja de cambios automática en este modelo. No me suelen gustar los automáticos en los coches destinados a un uso 4×4 porque tienen peor freno motor y la caja toma decisiones raras que pueden ponernos en algún que otro apuro cuando estamos en situaciones complicadas.
El cambio del Navara es obediente en modo manual, tiene una buena capacidad de retención cuando afrontamos descensos fuertes con la reductora (además tenemos el asistente automático de descenso por si acaso) y en carretera nos facilitará mucho las cosas olvidarnos del embrague.
Después de esta prueba completa me ha parecido un buen producto y que puede satisfacer las necesidades de uso de la mayoría de clientes que optan por un pick up. Eso sí, aunque ha mejorado mucho el confort interior, el Amarok sigue siendo una mejor alternativa para los que quieren un 4×4 más burgués.
¿Es mejor el Nissan Navara que el Toyota Hilux?
En cada categoría hay siempre un modelo que es la referencia para todos los demás: el Golf en los compactos, el 911 entre los deportivos, etc. En el caso de los pick up, el modelo de referencia en Europa es el Toyota Hilux. En los EE.UU. los pick up son todavía más grandes y la referencia es el Ford F150 o bien los Dodge Ram.
Los fabricantes se hacen un marcaje tan estrecho que prácticamente se calcan las cifras. Las dimensiones son idénticas entre el Navara y el Hilux (5,33 de largo x 1,85 de ancho) y sólo varía la altura, con 1,81 para el Toyota y 1,84 el Nissan.
Esto hace que su capacidad de carga, sus cotas 4×4 y gran parte de sus cualidades sean prácticamente idénticas y que decidirse por uno u otro modelo sea más una cuestión de gustos particulares. En cuanto al uso, ambos son muy similares, han mejorado muchísimo el trato a sus pasajeros y sus niveles de confort y de seguridad van muy parejos. El Navara saca algo de ventaja al Hilux en comportamiento en carretera y a la hora de afrontar zonas muy trialeras por los muelles de la suspensión trasera en lugar de las ballestas, pero la solución del Hilux es la más apropiada si vamos a llevar pesos elevados o un trabajo más duro. Pero Nissan también ofrece ballestas en el eje trasero si así lo necesitamos, así que prácticamente hay un empate que resuelve mejor el Nissan al ofrecer más posibilidades de elección en función de nuestras necesidades.
Diseño: Discreto como el Hilux

Los pick up son vehículos que deben servir como herramientas de trabajo y su diseño está condicionado a su función. Sin embargo, hay dos factores a tener en cuenta para que los fabricantes quieran, dentro de lo posible, hacerlos atractivos y llamativos:
- Poco a poco y a medida que los 4×4 se vuelven más SUV, los pick up empiezan a estar entre los candidatos de compra de particulares que quieren un verdadero todo terreno. Ganarse a estos nuevos clientes pasa, inevitablemente, por conquistar sus ojos.
- Publicidad. Aunque cada vez hay más particulares que compran pick up, la mayoría de estos vehículos pertenecen a flotas o a empresas. Hacerlo más o menos llamativo puede ser un buen reclamo publicitario a la hora de rotular estos coches.
Los fabricantes son conscientes de estos factores y en los últimos tiempos se ha mejorado mucho la estética de los pick up. El Navara actual poco tiene que ver con sus predecesores y poco a poco se asemeja más a modelos menos industriales.
Pese a ello, el Navara es de los pick up más discretos estéticamente, muy en la línea del Hilux y no tan llamativo como el Ford Ranger, el Amarok o el Fiat Fullback, que han puesto más énfasis en una imagen llamativa.
Desde el punto de vista práctico, en el diseño del Navara echo de menos una mayor protección de la caja de carga y que ésta esté iluminada.
En este nivel de acabado hay detalles cromados en los retrovisores, parachoques trasero y marcos de los faros antiniebla que hacen que tenga un aspecto algo más lujoso, junto con las llantas de aleación, muy atractivas pero con unos radios muy cerrados en los que es fácil que se acumule el barro cuando conducimos fuera del asfalto.
Los acabados son buenos y la construcción es robusta y con pocos elementos excesivamente expuestos a golpes, sólo los retrovisores.
Como de costumbre, el estribo no sirve para nada. Es pequeño para poder usarlo como peldaño para acceder al habitáculo pero sobresale lo suficiente como para quitarnos unos preciosos centímetros de altura libre al suelo, algo vital en un 4×4.
Interior: Salto cuántico

Si por fuera se ha civilizado mucho, en el interior todavía es mayor el cambio en esta generación del Navara. A sus mandos uno se siente casi como en un turismo, salvo por la altura a la que vamos sentados y la anchura del coche.
La postura de conducción es cómoda y los asientos recogen bien el cuerpo. Los pasajeros delanteros viajan realmente cómodos y con poca fatiga gracias al espacio disponible y a que el aislamiento acústico es bueno.
Todos los mandos están bastante accesibles y el aspecto de los plásticos transmite calidad y robustez, además, parece fácil de limpiar.
Las plazas traseras tienen el defecto típico de los pick up, con un respaldo muy vertical y, además, la falta de hueco donde colocar el segundo triángulo de emergencia que es absurdamente obligatorio en nuestro país (en el resto de Europa sólo es obligatorio un triángulo). Esto hace que las plazas traseras produzcan más fatiga a sus pasajeros y que el dispositivo de emergencia acabe colocado tras el reposacabezas trasero, un lugar poco recomendable.
El espacio de carga es bueno, con una portezuela robusta sobre la que podemos apoyar sin miedo la carga. También cuenta con unos raíles fuertes por los que podremos deslizar las asas a las que atar las eslingas que sujeten la carga.
La unidad probada carecía del plástico que protege la caja y que es importante tener para evitar rozar la pintura y que el óxido aparezca antes de lo previsto.
Motor: Robusto para el trabajo

Salvo por el eje trasero con muelles en lugar de ballestas, el esquema técnico del Navara es de lo más conservador: chasis de largueros y travesaños, motor delantero de 4 cilindros como pucheros y tracción trasera con una caja transfer. Tal vez el mayor lujo sea la caja de cambios automática de 6 marchas de funcionamiento francamente bueno.
El motor es robusto y tiene una cilindrada de 2,3 litros para obtener una potencia de 190 CV. Su respuesta es agradable y empuja con ganas desde poco más allá de las 1.300 rpm gracias al generoso par de un motor con unos cilindros grandes.
Al carecer de diferencial central, este Navara no puede circular con tracción total por carretera, salvo que esté nevada o helada. Esto hace que con la carretera mojada haya que ir con cierta precaución para no convertirlo en una máquina de drift.
En el salpicadero tenemos un mando giratorio que nos permite elegir entre los tres modos de tracción:
- 2H: tracción trasera.
- 4H: tracción total sin diferencial central, sólo apto para zonas con poca adherencia y fuera del asfalto.
- 4L: tracción total con reductora.
Además de estos modos, el cambio automático se puede accionar de forma manual y, además, tenemos un control electrónico de descenso para afrontar las fuertes pendientes con más seguridad.
El Navara no tiene alardes tecnológicos ni filigranas, ha recurrido a soluciones sencillas, robustas y muy probadas, que es de lo que se trata en un vehículo destinado a un trabajo duro.
Comportamiento: Entre los mejores

El Nissan Navara resulta fácil y agradable de conducir en todos los aspectos. Como es lógico, su tamaño hace que sea algo incómodo el moverse con él en el tráfico urbano y, especialmente, aparcarlo, pero no es para nada el tipo rudo que uno tiene en mente al ver un pick up.
El cambio automático facilita mucho las cosas y podemos despreocuparnos del incómodo embrague y unos selectores de cambio que suelen ser más propios de un camión que de un turismo. También está bastante bien aislado del ruido de la mecánica, de modo que nos sentiremos cómodos conduciendo el Navara.
En carretera se agradece que, aunque no es tan directa como la del Amarok, la dirección no esté tan desmultiplicada como suele suceder en los pick up. Esto hace que podamos girar en una rotonda sin tener que cambiar las manos de posición en el volante.
El motor mueve con suficiente soltura el peso total, incluso con el lastre de media tonelada que empleo para las pruebas con carga. Eso sí, esa masa en la caja se nota en un cambio de reacciones bastante palpable, pero que no pone en peligro en ningún momento la seguridad de reacciones del Navara.
Pese a que en carretera no se puede usar nunca la tracción total, el Navara no es demasiado nervioso y las ruedas traseras no son muy escandalosas perdiendo motricidad aunque el suelo esté húmedo. De todos modos, conviene no ser muy brusco con el acelerador en estas condiciones y, si lo somos, el ESP nos cortará las alas a la mínima para evitar males mayores.
En autopista se viaja con un buen nivel de confort y mantiene los cruceros a los máximos legales con descaro. Aunque llevemos la caja vacía y sin cubrir, no se producen demasiadas turbulencias aerodinámicas e incluso con viento lateral, el Navara mantiene bien la trayectoria.
Las curvas rápidas las traza con una agilidad razonable, pero se nota el peso, la enorme inercia del coche y el balanceo de la carrocería.
En el circuito de pruebas ha demostrado ser más ágil de lo que parece a primera vista y lleva bastante bien los cambios de trayectoria pese a su tamaño, peso y altura del centro de gravedad. La maniobra de esquiva desde 80 km/h la libra gracias al trabajo del ESP que casi lo para por completo, pero al menos nos mantiene en la trayectoria segura y sin temer por volcar, que es de lo que se trata.
Los frenos no han hecho un mal papel, con unas buenas distancias y un aguante a la fatiga razonable.
En el circuito 4×4 el Navara obtiene también una buena nota. Los buenos recorridos de suspensión hacen que sea difícil dejarlo en cruce de puentes y, aunque así suceda, el control de tracción es eficaz para sacarnos del apuro.
Cuando conectamos la reductora se desactivan los controles de estabilidad y de tracción, una buena idea. Con las marchas cortas nos movemos a velocidades muy bajas en las que estos sistemas más que ayudar nos estorban.
En definitiva, aunque su esquema técnico es sencillo, en esto del 4×4 no hay que inventar la pólvora. Lo mejor es tener una mecánica robusta, unos sistemas de tracción total lo más sencillos y fiables posible, unas buenas ruedas y suspensiones de recorridos generosos, no hacen falta más trucos y este Navara lo demuestra.
Equipamiento: Completo y actualizado

Con un precio en el entorno de los 32.000 euros sin impuestos (se trata de un vehículo industrial), este acabado N-Connecta del Nissan Navara cuenta con un equipamiento bastante generoso: faros bi-xenón con lavafaros, llantas de aleación con neumáticos 255/60-19, tapicería de cuero, navegador, volante multifunción, control de crucero, climatizador bizona, barras en el techo, pintura metalizada, faros antiniebla, asientos calefactados (el del conductor con reglaje eléctrico), techo solar, sensores de aparcamiento, cámara trasera y frontal… no está nada mal.
En materia de sistemas de asistencia a la conducción, como todos los pick up, al Navara le faltan los últimos ADAS como el asistente de pérdida de carril, los sensores de ángulo muerto, etc. Eso sí, dispone de sensor de distancia con el vehículo precedente con alerta de colisión.
Con este nivel de equipamiento, 1.025 kg de carga, una fabricación robusta y detalles que lo acercan a un turismo, el precio del Navara es razonable. Además, Nissan tiene una agresiva campaña de ofertas que pueden llegar a descuentos de más de 5.000 euros, de modo que su precio es muy interesante frente a rivales como el Hilux o el Mitsubishi L200.
Consumo: Mejor de lo esperado

Aunque el consumo medido durante la prueba ha sido claramente superior al homologado por Nissan, la verdad es que me han parecido buenos teniendo en cuenta el tipo de vehículo que es.
Frente a los 8,7 l/100 km oficiales, el consumo real en ciudad del Nissan Navara ha sido de 10,8 l/100 km, que no está mal para un coche tan pesado y con cambio automático, muy penalizado cada vez que emprendemos la marcha tras una detención.
En carretera, Nissan homologa un consumo de 5,9 l/100 km que se va hasta los 6,6 l/100 km en uso real siempre que seamos suaves y vayamos vacíos.
En autopista a 120 km/h reales el consumo sube hasta los 8,4 l/100 km, lógico si tenemos en cuenta que los pick up están muy penalizados aerodinámicamente.
Con estos valores de consumo y un depósito de 73 litros, la autonomía del Nissan Navara ronda los 800 km.
Rivales: Rivales del Nissan Navara 190 CV 2017
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Nissan Navara 2.3dCi DCb. Tekna Aut. 190 |
Toyota Hilux Cabina Doble VXL Aut. |
Mitsubishi L200 2.5DI-D Double Cab Kaiteki 5AT |
Volkswagen Amarok 3.0TDI Trendline Connectable 120kW | |
| Precio | Desde 44.109 € |
Desde 36.339 € |
Desde 40.350 € |
Desde 35.628 € |
| Combustible | Diésel | Diésel | Diésel | Diésel |
| Cambio | 7 marchas | 6 marchas | 5 marchas | 6 marchas |
| Potencia (CV) | 190 | 150 | 181 | 163 |
| Aceleración 0-100 km/h (s) | 10,8 | 13,2 | 14,0 | - |
| Consumo Medio (l/100 km) | 6,9 | 7,8 | 7,2 | 8,7 |
| Emisiones CO2 (g/km) | 183 | 204 | 189 | 228 |
Nissan Navara 2.3dCi DCb. Tekna Aut. 190
Toyota Hilux Cabina Doble VXL Aut.
Mitsubishi L200 2.5DI-D Double Cab Kaiteki 5AT
Volkswagen Amarok 3.0TDI Trendline Connectable 120kW 44.109 €
36.339 €
40.350 €
35.628 €
Nuestra valoración
Destacable
- Robustez de construcción
- Facilidad de uso
- Comportamiento dentro y fuera del asfalto
Mejorables
- Asientos con poca sujeción
- Respaldos traseros incómodos
- Estribos inútiles



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