El Seat Arona está llamado a ser un verdadero superventas y, muy probablemente, llegue a sacar de su trono al Seat Ibiza, número uno durante casi dos décadas en nuestro mercado. Sin embargo, aunque tiene todo para que su demanda sea brutal, el Arona comete algunos pecados que sus rivales no.
Seat ha tardado en convencer a sus amos para poder sacar por sus puertas un SUV. Primero fue el Ateca y ahora es el Seat Arona el que tiene que recuperar el tiempo perdido. Puede que para muchos haya llegado algo tarde, pero creo que es ahora el momento justo, con un crecimiento de ventas en el segmento SUV-B disparatado. En la otra cara de la moneda está el hecho de que también es verdad que el mercado cuenta con rivales muy duros. Ahora llega el momento de ver en qué posición está el modelo español frente a ellos en esta prueba del Seat Arona FR diésel 2018.
Después de algo más de 2.000 km de ensayo reconozco que me ha gustado menos que el Kia Stonic que probamos hace unas semanas en Autocasión, sobre todo en el apartado de confort (los asientos de este Arona castigan bastante con los kilómetros) y de comportamiento dinámico, donde el español está a años luz del coreano.
¿Merece la pena el Seat Arona?
El Arona que puedes ver en esta prueba tiene un aspecto francamente bueno, pero para ello es necesario invertir casi 4.000 euros en extras como la pintura bitono, las llantas de 18 pulgadas (muy bonitas pero inútiles por completo), los faros full led, los asientos calefactados…
Todo esto hace que la factura final suba hasta casi 24.000 euros, una cifra por la que te puedes comprar un Seat León X-Perience (por aquello de conservar el look 4×4 y no salirnos del concesionario) con el mismo motor y la ventaja de su tracción total, que no está disponible en el Arona. Sí, el León está ya al final de su vida comercial y el Arona es un recién nacido, pero, salvo porque es más llamativo al ser menos visto, el León supera en todo al pequeño SUV.
Lo mismo podría decirse frente a sus rivales. El Arona da mejor sensación de calidad que un Renault Captur, pero es menos práctico y su precio se desmadra frente al francés. Contra un Stonic, en cambio, es justo reconocer que el español no tiene nada que hacer, salvo en el apartado estético (aunque esto es cuestión de gustos).
En definitiva, aunque no me ha gustado demasiado este coche durante las pruebas, sé que el Seat Arona será un éxito de ventas.
Diseño: Un Ibiza con zancos

El Arona es algo más que un Ibiza elevado en cuanto a diseño y no es un trabajo fácil lograr unas líneas atractivas en un coche que es corto y alto, lo que hace que sus proporciones sean demasiado “rechonchas”.
Para enmascarar esto, en Seat han tenido la buena idea de romper la cintura del Arona con esa moldura metálica rematada con una X en el pilar C y jugando con las carrocerías en dos colores. Sobre todo, con el techo negro, hace que parezca más bajo de lo que es en realidad y lo hace más proporcionado visualmente.
El acabado FR incluye un frontal diferente en el que la rejilla que deja paso a los radiadores tiene un entramado más abierto, lo que unido a la menor altura del faldón y los detalles en negro mate, hace que parezca que el Arona está más pegado al asfalto y es más ancho.
En la vista lateral la mirada se clavará en las enormes llantas opcionales de 18 pulgadas y calzadas con neumáticos 215/45-18. Sinceramente, salvo que el coche sea para exposición ahórrate los 240 euros de esta opción. Sí, son muy bonitas, pero son gran parte de la causa de que el Arona no pueda seguir a un Stonic en comportamiento dinámico y seguridad activa, por no hablar de lo que cuesta cambiarle los zapatos.
Los arcos de rueda con la moldura de plástico negro y el faldón en idéntico color, así como las barras del techo, logran darle ese aspecto de todocamino, pese a que el Arona en ningún momento pretende salir del asfalto para nada.
En la vista trasera el Arona es un buen trampantojo. Si no nos fijamos bien, es fácil confundirlo con un Ateca, pues sus proporciones son similares y el diseño de los grupos ópticos también.
Las 5 puertas son amplias y dejan un cómodo acceso al interior. Aquí es donde puede que encontremos la principal ventaja a la hora de decidirnos entre un Arona o un Ibiza. La mayor altura a la que se encuentra la banqueta y la distancia hasta el techo hacen que sea más fácil entrar y salir de él.
En cuanto a los acabados y ajustes, el Arona probado no está mal pero pincha en detalles como la goma de la ventanilla trasera, que queda mordida por el cristal en lugar de por fuera del filo de chapa del marco. Es un fallo que ya he visto en otros modelos de Seat y que no da buena imagen sobre sus acabados (puedes ver el detalle en la galería fotográfica).
Interior: Fallan algunos acabados

Si por fuera nos encontramos un diseño atractivo pero con matices y unos acabados mejorables, en el interior sucede lo mismo. Las formas del salpicadero y lo que vemos al abrir las puertas del Arona nos seduce al primer golpe de vista, pero, si “rascamos” un poco en la superficie, decepciona.
Los principales culpables de esta decepción son los asientos. Es una pena que no se preste más atención en este coche a un elemento tan importante. De entrada, su aspecto es muy bueno, pero las arrugas en las costuras de los flancos dejan claro que queda trabajo para mejorar y, sobre todo, fatigan muchísimo el cuerpo.
Además de sujetar la espalda menos de lo que podamos pensar viendo sus “pétalos”, el pico de la banqueta (que no es muy larga, por cierto), nos irá apretando el muslo y pronto empezarán los hormigueos en las piernas. Si lo han hecho a propósito para que paremos cada dos horas en el viaje a despejarnos me podría parecer bien, pero un asiento debe ser confortable.
La textura del material del salpicadero, el volante y los paneles de puerta son muy buenos, sobre todo en este acabado con los pespuntes en rojo y el sistema multimedia superior, que hace que el interior se vea “más vestido”.
Las plazas traseras son correctas por espacio, dentro de la media y algo mejores que las del Hyundai Kona. Detrás podrán ir personas de más de 1,8 m de estatura si delante no superan demasiado esta cota. Donde sí hay estrecheces es a la hora de llevar a tres personas, que padecerán el síndrome del siamés con los hombros apretados y sin mucho sitio para los pies.
El maletero del Arona tiene una buena capacidad y unas formas muy cúbicas y utilizables. La unidad de pruebas equipa la opción de la rueda de emergencia, a la que se accede levantando la tablilla y el doble fondo. Si necesitamos más espacio, podemos abatir los respaldos traseros, pero no dejan un suelo plano si lo hacemos.
Motor: Un viejo conocido

Para esta prueba hemos contado con la versión tope de gama del Arona. Se trata de la equipada con el motor 1.6 TDi de 115 CV asociado al cambio manual de 6 marchas. Nada nuevo bajo el sol, como decía Salomón.
Su respuesta es muy agradable y mueve con mucha soltura al Arona, aunque se siente más pesado de lo que en realidad es, debido a un cambio con unos desarrollos tirando a largos y, sobre todo, muy abiertos (hay mucho salto de vueltas entre marchas).
El Arona está asentado sobre la misma plataforma estrenada por la nueva generación del Ibiza. Denominada MQB-A0, podríamos decir que desde el logo delantero de Seat hasta el pilar B es un Seat León al que se le suelda una parte trasera con menor distancia entre ejes y una suspensión más sencilla. Esto impone la principal diferencia respecto al VW T-Roc, que sí puede equipar tracción total gracias a que la parte trasera de su chasis admite una suspensión independiente.
Su funcionamiento es correcto y las suspensiones están mejor conseguidas que en rivales como el Captur. El Arona pisa mejor y es mucho más confortable gracias a que no se notan los bruscos rebotes del eje trasero del francés.
Esta versión cuenta con frenos de disco en el eje trasero, pero su pequeño tamaño, hace que se vean algo ridículos tras las enormes llantas de 18 pulgadas.
Comportamiento: No alcanza al Stonic

Sin ser malo, éste es el apartado en el que más me ha decepcionado el Arona. En su defensa he de aclarar que estoy seguro de que con unas llantas de 16 o 17 pulgadas mejoraría una barbaridad, pero con las Pirelli P7 en medida 215/45-18 las complicaciones se le atragantan al Arona.
El principal punto en contra es la brusquedad con la que suceden las cosas por culpa de unos rodillos semejantes (tampoco ayudan los Pirelli P7, todo hay que decirlo) y sin apenas deriva por su bajo perfil. El coche no avisa apenas de estar en el filo de la adherencia y cuando nos damos cuenta ya es demasiado tarde… incluso para el ESP, y esto es lo que más me preocupa.
Que la parte trasera sea algo juguetona no me parece mal (si lo es cuando lo provocamos), pero, que un control de estabilidad (que no es desconectable) no sea capaz de contener con eficacia un sobreviraje me mosquea.
En ciudad se agradece la buena visibilidad hacia delante (la luneta es pequeña y el 3/4 trasero no tiene mucha luz tampoco, pero podemos ver bien por los retrovisores) y una postura algo elevada. Aquí me ha sorprendido la dulzura con la que podemos pasar por los badenes y bandas reductoras de velocidad. Habiendo probado el Ibiza FR, mis riñones todavía se acuerdan de su sequedad y dureza, que, por fortuna, aquí no están.
El Arona FR es mucho más dulce que el Ibiza FR y esto no es fácil de conseguir con unas ruedas de tan bajo perfil. La dirección también tiene un buen tacto y un radio de giro que hace que sea agradable moverse en ciudad. Su tamaño también ayuda, tanto para el tráfico congestionado como a la hora de aparcarlo, donde también encontraremos un buen aliado en el asistente de aparcamiento.
En autopista no tranquiliza demasiado conducirlo si hay vientos laterales. Las formas rechonchas de su carrocería (alta, corta y estrecha) hacen que tenga mucha vela al aire y que afecte mucho a la trayectoria el viento lateral. Mejor sujetar el volante con las dos manos al rebasar a los camiones o al pasar por trincheras o pilares de puentes.
En curvas rápidas no va nada mal y se agradece una suspensión con un buen tarado que hace que no rebote demasiado al pasar por juntas de dilatación o badenes.
Tampoco ayudan estas ruedas a la hora de conducir con la carretera mojada. El aquaplaning aparece demasiado pronto, claramente este Arona va mal calzado con las ruedas opcionales.
Si nos metemos por carreteras secundarias nos sentiremos a gusto con el eje delantero. La dirección es buena, relativamente rápida y con un buen nivel de asistencia, pero la parte trasera va a su aire y no inspira nada de confianza.
Tampoco el tacto de los frenos. Algún sistema de seguridad precarga en algunas ocasiones el circuito y no siempre que pisamos el pedal tenemos el mismo “feedback”. A veces tenemos que pisar más y otras, a la mínima insinuación, damos un frenazo demasiado brusco, como cuando coges al XDS (función de diferencial electrónico que actúa frenando la rueda interior en las curvas que, en teoría, este coche no monta) trabajando.
En el circuito se corrobora la falta de confianza que inspira este coche con este calzado. De cinco pasadas, en dos de ellas el ESP parecía no actuar y el Arona acabó completamente cruzado en el giro, controlado a base de contravolante y gas, pero sin atisbo de trabajo por parte del ESP. Como decía en el apartado anterior, esto es lo que de verdad me preocupa, que el control de estabilidad no haga su trabajo.
La maniobra de esquiva a 80 km/h la podemos superar sin sustos cuando el ESP hace bien su tarea, evitando el latigazo de la trasera aunque sea a costa de casi pararnos por completo.
En cuanto a frenos, no hay queja en lo referente a distancias y aguante a la temperatura en la prueba de frenado de emergencia desde 100 km/h.
En definitiva, mi consejo es que no montes esta medida de neumáticos en el Arona. Ahorrarás dinero y el coche irá claramente mejor, con reacciones más progresivas y seguras y, seguramente, hasta el consumo baje.
Equipamiento: En lo más alto de la gama

Sobre los veinte mil euros de partida (en números redondos) esta unidad equipa un buen número de extras como el control de crucero adaptativo, los faros full led, el sistema multimedia superior o los asientos calefactados. Por este motivo, el Seat Arona de esta prueba se va a un precio de tarifa de 24.000 euros, una suma excesiva para un modelo de este tamaño y porte.
En la parte positiva tenemos que el control de crucero adaptativo funciona muy bien y con pocas falsas alarmas, lo mismo que el sistema de alerta de impacto. También la iluminación led me ha parecido buena, aunque la transición de cruce a largas y viceversa es algo incómoda porque, además de sumar más puntos de luz, el faro eleva un poco la corrección de altura y se nota ese movimiento en el haz de luz.
El sistema multimedia cuenta con todos los elementos de última generación disponibles: Android Auto, MirrorLink, apliaciones, sonido firmado por Beat (también opcional)…
La pantalla tiene un aspecto muy bueno, con una gran calidad de imagen y rápida de respuesta, siempre que no haga demasiado frío. Durante la prueba he padecido temperaturas alrededor de los cero grados y algo de humedad y, en estas situaciones, la pantalla no se entera de lo que tocan nuestros dedos. También se ha colgado en un par de ocasiones el sistema, llegando incluso a desconfigurar la hora del reloj.
El sistema de audio tiene un buen sonido, pero se nota demasiado el truco de Beat de dar mucho protagonismo a los tonos más graves para que parezca que llena mejor de sonido el habitáculo. Tal vez para música más cañera sea una maravilla, pero las voces masculinas se oyen demasiado graves y distorsionadas si escuchamos una tertulia en la radio y tampoco la música con más matices de sonido sale bien parada.
Consumo: Aprovechando cada gota

Seat es algo optimista con los consumos oficiales del Arona y, aunque calcan los valores respecto al Ibiza, se nota su peor aerodinámica, sobre todo en el consumo en autopista.
El Arona homologa 4 l/100 km en uso urbano, cifra que se va hasta los 6,3 l/100 km en el caso de la unidad probada. De nuevo pagamos por los pecados de unas ruedas demasiado grandes.
En carretera, el valor oficial de Seat es de 3 l/1oo km. Durante la prueba he sido incapaz de bajar de los 3,5 l/100 km por más que me empeñé y, con una conducción natural, el valor real está en el entorno de los 4,2 l/1oo km, con cruceros entre 70 y 100 km/h.
Cuando pasamos a la autopista, con cruceros a los máximos legales, el Arona estabiliza su ordenador de consumo en los 6 l/100 km, lo que deja claro que su aerodinámica no es muy buena.
Con estos valores de consumo y un depósito de 40 litros, la autonomía del Arona está en el entorno de los 750 km.
Rivales: Rivales del Seat Arona FR diésel 2018
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Seat Arona 1.6TDI CR S&S FR 115 |
Kia Stonic 1.6CRDi VGT Eco-Dynamic Tech 110 |
Citroen C3 Aircross BlueHDi Shine 120 |
Renault Captur TCe Energy Zen 120 | |
| Precio | Desde 24.460 € |
Desde 22.900 € |
Desde 22.550 € |
Desde 19.400 € |
| Combustible | Diésel | Diésel | Diésel | Gasolina |
| Cambio | 6 marchas | 6 marchas | 6 marchas | 6 marchas |
| Potencia (CV) | 115 | 110 | 120 | 120 |
| Aceleración 0-100 km/h (s) | 10,5 | 11,3 | 9,8 | 9,9 |
| Consumo Medio (l/100 km) | 4,3 | 4,2 | 4,1 | 5,5 |
| Emisiones CO2 (g/km) | 114 | 109 | 107 | 125 |
Seat Arona 1.6TDI CR S&S FR 115
Kia Stonic 1.6CRDi VGT Eco-Dynamic Tech 110
Citroen C3 Aircross BlueHDi Shine 120
Renault Captur TCe Energy Zen 120 24.460 €
22.900 €
22.550 €
19.400 €
Nuestra valoración
Destacable
- Diseño atractivo
- Está de moda
- Acceso cómodo
Mejorables
- Fatiga de los asientos
- Comportamiento inestable
- Detalles de acabado



Comentarios
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Yo le he estado echando un vistazo aquí: https://www.seatjrvalle.com/es y parece un opción más que interesante la verdad. Aunque el modelo Ateca tampoco está tan mal. ¿Hay mucha diferencia entre ambos modelos? Pocos, ¿verdad? el Arona parece más espacioso. ¡Saludos!
El Arona es mucho mas pequeño que el Ateca. Para hacernos una idea, un Arona es como un VW polo y el ateca es un poco mas grande que un Golf
Gracias Rubén. Aunque parece que ni siquiera el asiento del Ibiza FR va a ser solución. Fui al concesionario a probar uno, y el pico de la banqueta es igualmente duro (aunque menos que el Arona, al tener una banqueta más pequeña). Sin embargo, probé el del Leon FR y aquí el pico de la banqueta sí que es blanda/cómoda (vamos, que no "pincha" los muslos). En fin, de mi experiencia con el Seat Arona FR, puedo decir que el asiento del conductor va bien de glúteos, espalda y de sujeción lateral, pero mal de muslos. Saludos.
Tengo desde hace meses un Seat Arona FR y confirmo lo que dice Rubén sobre la fatiga que produce el asiento del conductor, que termina (el pico de la banqueta) apretando los muslos. Por eso quiero preguntar a Rubén si este problema desaparecería si sustituyo ese asiento por el del Seat Ibiza FR, cuya banqueta es diferente (siempre será más barato sustituir un asiento que cambiar de coche). Gracias.
Hola Daniel, me alegra por un lado que respaldes mi opinión (una parte importante de mi trabajo es evaluar los coches y emitir críticas que puedan servir a los compradores para tomar una decisión), aunque lamento que sea por algo tan fastidioso como viajar incómodo en tu coche. El problema con cambiar los asientos es que no es tan sencillo como creemos. Los asientos son un elemento fundamental en la seguridad del vehículo y sustituirlos requiere de una homologación. Aunque nos parezca el mismo coche que un Ibiza, puede que algunas cotas varíen algo y, por ejemplo, que los cinturones de seguridad o el airbag puedan funcionar de manera incorrecta al cambiar el asiento. Para saber si es posible este cambio es necesario contar con el visto bueno del fabricante. Haré la consulta a los responsables de Seat. De todos modos, te adelanto que el Seat Ibiza FR tampoco me pareció cómodo, aunque en ese caso no pude hacer una prueba de larga distancia con él como sí pude hacer con el Arona. Un saludo y gracias por tu comentario. En cuanto tenga respuesta de Seat sobre la posibilidad del cambio de asientos te lo confirmaré.
Jajaja buen comentario: esperemos no tener que esquivar a nada ni a nadie... También me dijo el chico de Seat que no entiende esos fallos pq antes de sacarlos al mercado llevan los coches a África y les meten unas tundas impresionantes, con pruebas de todo tipo así que todavía cuesta más de imaginar un fallo así. Ya contaré mis impresiones cuando lo tenga. Saludos
Bueno... no hace falta llevar el coche a África para comprobar la puesta a punto del ESP... allí harán pruebas de funcionamiento en temperaturas extremas etc. También se hacen pruebas en varios climas porque hay coches específicos para ellos que se fabrican con unas especificaciones concretas. Un saludo y gracias por mantenernos al día de lo que os vayan comentando. Por mi parte, si puedo enterarme de algo por parte de la marca también os lo comunicaré.
Dejando a un lado el tema de la prueba de esquiva, el coche es satisfactorio en el acabado FR y motor 1.5: ágil, cómodo y bien equipado. Pero esperemos no tener que esquivar a nada ni a nadie ...
Me alegro de que por lo demás estés contento. Ya nos irás contando. Muchas gracias.