Ponemos a prueba la versión de acceso a la gama del Skoda Octavia con el motor tricilíndrico de 115 CV y cambio automático. ¿Qué vale la pena de este coche? Mucho más de lo que a priori podrías pensar...

El Skoda Octavia representa gran parte de las ventas de la marca checa en toda Europa (en España, después del Fabia, fue el más vendido en 2017 rozando las 6.000 unidades). Esto se nota en el especial mimo con el que el fabricante de la flecha alada ha diseñado y desarrollado el coche, sobre todo para que cumpla con creces lo que el usuario pide: a grandes rasgos y como veremos durante esta prueba del Skoda Octavia 1.0 TSI 115 CV DSG, es equilibrio, gran comportamiento dinámico y una buena relación calidad/precio.

Prueba del nuevo Skoda Karoq diésel de 115 CV

Skoda Octavia, una berlina a tener muy en cuenta

El modelo tiene ya dos décadas a sus espaldas y a principios del año pasado experimentó un lavado de cara en su tercera generación. Esta nueva era estrenó en 2012 la plataforma MQB en Skoda y, aunque su chasis ha recibido algún pequeño cambio en este nuevo restyling, el dinamismo no cambia demasiado. Para qué iba a hacerlo, si ya era uno de sus puntos fuertes…

Sin duda, la base modular es fundamental para destacar ese comportamiento, que es -insistimos- una de las cosas que más nos han gustado durante la conducción. En esta ocasión, nos hemos subido a la versión de acceso que monta el citado motor asociado a la opcional y sensacional caja automática de doble embrague DSG 7 en su acabado Ambition.

Este tricilíndrico me ha sorprendido gratamente, aunque después veréis en qué situaciones puede quedarse algo corto con respecto a algunos de sus rivales, como el Passat o el Toledo. Sus primos hermanos comparten más o menos sus mismas cotas exteriores, pero gozan de algo más de potencia. Sigue leyendo y veamos qué más hay que decir de este Octavia…

Diseño: Muy leves modificaciones

Las pestañas de las ópticas delanteras son nuevas tras el restyling del Skoda Octavia 2017.Las pestañas de las ópticas delanteras son nuevas tras el restyling del Skoda Octavia 2017.

El Octavia ha sido actualizado recientemente para no sufrir diferencias tecnológicas con sus rivales. Es por eso por lo que los cambios toman más protagonismo en el apartado de equipamiento que en el exterior. De hecho, solo se han añadido unos nuevos paragolpes que dan una pequeña sensación de mayor anchura y unas pestañas que dividen las ópticas delanteras en dos partes.

La iluminación también se ha mejorado, ya que ahora es posible incorporar en opción los faros full-led con función adaptativa (previo pago de 1.005 euros). Esta unidad los monta y son un claro ejemplo de que la iluminación led puede funcionar muy bien no solo en las marcas premium, aunque no sea lo más habitual. También entran como extra los antiniebla con función de giro; cuestan 115 euros, pero en vías urbanas y en algunas carreteras secundarias pueden ser realmente prácticos para dar luz a zonas más oscuras.

En la zaga también han refinado más los pilotos. Ahora cuentan con tecnología led, y las luces de posición y freno conforman una “C”, resultando más atractivas a la vista. En cuanto a cambios estéticos, nada más… Las cotas apenas varían, este Octavia solo es 11 mm más largo que el debutante de tercera generación, pero sí han modificado un pequeño asunto en el chasis: el ancho de vía trasero se ha incrementado un par de centímetros. Esto, en teoría, lo dota de algo más de estabilidad en comparación con el anterior Octavia, pero, para ser francos, apenas se nota.

El Azul Race metalizado que tan bien le sienta -es imposible no evocar a su hermano prestacional RS- cuesta 515 euros, pero le da más encanto que cualquier gris o beige. Además, los ajustes exteriores están bastante logrados y, en general, produce una impresión de cierto empaque y elegancia que no veíamos en las anteriores generaciones. Es un claro síntoma que denota que Skoda va muy en serio dentro del Grupo Volkswagen.

Las llantas de serie son de 16 pulgadas, pero en este caso monta unas llantas de 18 pulgadas con neumáticos Bridgestone Turanza 225/40 R18 y diseño Alaris que le dan un plus de deportividad y no le quitan un ápice de comodidad -algo que se agradece-. Eso sí, las Alaris harán subir la factura 665 euros más.

Interior: Sobrio e inteligente

El interior, aunque algo sobrio, es cómodo y ergonómico.El interior, aunque algo sobrio, es cómodo y ergonómico.

El interior no cambia en lo que a configuración y distribución de mandos se refiere. Incorpora nuevos materiales con mejor aspecto y tacto; también cuenta con una nueva tecnología. De manera opcional, se puede seleccionar la posibilidad de equipar iluminación interior con hasta 10 tonos diferentes y, aunque pueda parecer dinero perdido si nos ceñimos a funcionalidad, lo cierto es que actualmente este “gadget” es casi obligado en los nuevos modelos, para que no se queden descolgados en comparación a sus rivales.

La posición del conductor es buena y cómoda. Entre los dos ocupantes delanteros existe un espacio considerable, para no tener la engorrosa sensación de aglutinamiento. El volante tiene un tacto exquisito y es muy fácil de manejar, gracias a su piel y a la notable zona para apoyar los pulgares. Tras él nos encontramos unas pequeñas levas fijas que son útiles a la hora de reducir marchas cuando se conduce en modo automático o para jugar un poquito a ser Schumacher.

La ergonomía es otro punto positivo en este Octavia. Todo queda muy a mano, pero lo que en verdad nos encanta de Skoda es que hace realidad su eslogan de “Simply Clever” (simplemente inteligente), facilitándonos ciertos momentos. Nos estamos refiriendo a los accesorios que te encuentras en el interior y que pueden resultar muy útiles en según qué circunstancias: paraguas bajo el asiento del acompañante, rasqueta para el hielo en la tapa del combustible, papelera en el hueco del panel de la puerta o hasta una percha para insertar tras el reposacabezas.

La consola central incorpora una nueva pantalla táctil que puede ser de 16,5, 20,3 o hasta 23,4 cm. Nuestra unidad equipa el sistema Colombus con la pantalla más grande, que tiene un sobrecoste de 1.735 euros. La respuesta es bastante rápida y los gráficos, muy buenos, pero lo cierto es que hay que acostumbrarse a su manejo, porque de primeras no es tan intuitiva. No obstante, no harán falta más de 10 minutos jugando con los diferentes menús para cogerle el aire.

En otro orden de cosas, hay que destacar que los asientos delanteros recogen muy bien el cuerpo y no producen una fatiga mayor a la usual. Para más confort, se puede elegir una tapicería en tela y cuero por 750 euros, pero la verdad es que los de serie funcionan correctamente.

Las plazas traseras gozan de un cierto espacio, sobre todo en altura y en longitud. La anchura dependerá de si viajan tres adultos o lo hacen, por ejemplo, dos y un niño. La banqueta central está algo más retrasada debido a que las salidas de aireación y las distintas tomas de carga (incluso una toma de corriente de 230 V) pueden parecer algo intrusivas. De cualquier modo, existe un peldaño más de comodidad para los ocupantes traseros de lo que podemos ver en cualquier hatchback compacto. El acceso, tanto delante como atrás, es bastante bueno y alguien de unos 170 cm de altura no tendrá peligro de pegar con la cabeza en el marco de la puerta.

La insonorización del habitáculo del Octavia, en conjunto, es buena. Aunque podemos escuchar algo de más el sonido del motor desde el interior en aceleraciones bruscas debido a tratarse de un tres cilindros, no percibimos ruidos molestos de aerodinámica cuando circulamos por vías rápidas o cuando hay viento lateral.

El maletero tiene una capacidad de 590 litros, que puede incrementarse hasta los 1.580 litros si abatimos la segunda fila de asientos. Aunque es verdad que el umbral puede quedar un poquito alzado si necesitamos cargar objetos pesados, el amplio marco que deja el portón y la cifra volumétrica ponen al Octavia como uno de los mejores en su nicho. Por ejemplo, un rival directo como el Citroën C-Elysée puede albergar hasta 84 litros menos.

Motor: Un tricilíndrico con mucha marcha

Los pilotos traseros incorporan tecnología led.Los pilotos traseros incorporan tecnología led.

La versión de acceso del Octavia implica un motor TSI de tres cilindros y un litro de cilindrada que declara 115 CV entre 5.000 y 5.500 rpm y una cifra de par de 200 Nm entre 2.000 y 3.500 rpm. Este motor va asociado de serie con una caja manual de seis velocidades, pero por una diferencia de 2.000 euros puede combinarse de manera formidable con la transmisión automática de doble embrague DSG 7.

El motor me sorprendió por su empuje a bajos regímenes. Es el mismo motor que ya había probado en el Seat Ibiza FR, pero en el utilitario español me quedé con la impresión de que no rendía bien en la franja baja del cuentarrevoluciones; sí lo hacía una vez que se llegaba al turbo, en el entorno de las 2.000-2.200 rpm. Sin embargo, la configuración en este Octavia -o quizá la buena labor de la caja DSG- sí me permite disfrutar del bloque desde parado. Al realizar un adelantamiento, seguirá siendo mejor reducir una marcha, sí, pero, aun no haciéndolo, obtendremos un empuje que resulta sorprendente en un motor de tres cilindros.

Para un uso estándar de circular por autovías o carreteras reviradas sin mucho peso -por supuesto, también en ciudad-, es un motor que cumple con todas las expectativas y con lo que se le pida. Se trata de un bloque diseñado para ser eficiente que, en este caso, también nos dará rédito dinámico. A 120 km/h el motor se mueve a 2.500 rpm; puede parecer que no va demasiado desahogado, pero lo cierto es que se está beneficiando de todo el par disponible, lo que agradeceremos en cambios de rasante o desniveles.

No vamos a tener el mismo buen rendimiento si, por el contrario, solemos viajar cargados, o bien con mucho equipaje, o bien con muchos acompañantes. En este contexto sí echaremos en falta a la hora de acelerar la contundencia que encontraríamos en una mecánica más potente y de cuatro cilindros. Nada que no entre dentro de los límites de este tipo de motores…

Además, exceptuando en fuertes aceleraciones, no es un motor que escandalice por una alta sonoridad y tampoco por excesivas vibraciones, al menos una vez que está a la temperatura óptima para circular.

El matrimonio que hacen este motor y la caja de cambios DSG es realmente destacable. Es difícil encontrarse en el mercado generalista un cambio tan rápido, efectivo y bueno como este. En modo automático, busca constantemente que el motor circule eficiente en torno a las 1.700-2.000 rpm, muy cerca de nutrirse con el par máximo. Una vez que lo ponemos en modo manual, aunque no llega a ser del todo obediente, sí te permite acercarte a la zona roja del cuentavueltas para aprovechar la máxima potencia (a 5.500 rpm) cuando sea necesaria.

Con el modo Sport de la caja de cambios aprovecha más cada desarrollo antes de realizar la transición. En esta configuración cuenta con unos desarrollos más o menos largos, pero puede variar según el motor y el modelo.

Comportamiento: Equilibrio entre fácil manejo y prestaciones

Imágenes dinámicas del Skoda Octavia.Imágenes dinámicas del Skoda Octavia.

El Octavia sigue siendo un coche muy fácil de conducir y confortable a la hora de realizar viajes. El ligero aumento en la anchura de vías realizado en el tren trasero, aunque en una conducción normal no se nota demasiado, sí ofrece una cierta estabilidad mayor en el paso por curva.

La configuración de la suspensión está equilibrada con las ruedas que equipa esta unidad y ambos elementos brindan un buen confort a los ocupantes. En conjunto, hacen que el coche sea bastante eficaz a la hora de filtrar bien las irregularidades que nos encontremos en el camino y no producir balanceos en la circulación por carreteras reviradas.

Además, en los viajes por vías rápidas o secundarias tendremos muy poca rumorosidad en el interior, tanto por parte del motor como por aerodinámica, así como ausencia de vibraciones. Eso sí, en las aceleraciones más bruscas -por ejemplo, en los adelantamientos- sí escucharemos algo de ruido proveniente del tricilíndrico. También podremos notar alguna leve vibración al arrancar el coche en frío, pero nada que no desaparezca una vez que entra en funcionamiento a los 90º C.

En cuanto al comportamiento mecánico que hemos adelantado antes en el apartado del motor, este 1.0 TSI de 115 CV trabaja muy bien prácticamente en todos sus regímenes. En un uso habitual de una o dos personas con algo de carga, las prestaciones que ofrece son muy buenas y acompañadas de unos consumos ajustados. No obstante, una vez que hundamos más de lo habitual el acelerador, transportemos a cuatro o cinco pasajeros o llevemos una carga abultada en el maletero, los consumos se verán notablemente afectados y el usuario echará en falta algo más de carácter y fuerza que le podría dar un motor más potente.

Su dirección es precisa y directa al entrar en virajes y no te obligará a despegar demasiado las manos de su lugar, aunque, en según qué ocasiones -cuando no queremos realizar una conducción demasiado confortable, por ejemplo-, puede parecer un poquito de más de asistida. De cualquier modo, el volante forrado en cuero es muy ergonómico y permite un tacto y un manejo extraordinarios.

Por otra parte, en ciudad, sus poco más de 4,5 metros no supondrán problema alguno para moverte con total tranquilidad o entrar y maniobrar en cualquier parking, pero, a la hora de encontrar plaza para estacionar en línea, puede resultar algo costoso. (sobre todo en los núcleos de las grandes urbes…).

En resumen, es un coche bastante fácil de conducir y que, incluso en condiciones en las que se le exija algo más, ofrece una sensación de seguridad constante al conductor.

Equipamiento: Una larga lista de opciones disponibles

La pantalla puede alcanzar las 9,2 pulgadas.La pantalla puede alcanzar las 9,2 pulgadas.

Skoda cuenta con los acabados Active, Ambition, Style y Laurin & Klement en su gama, sin contar con los deportivos RS. Este nivel es el Ambition, que, a pesar de ser el segundo más básico, puede considerarse como el tope de gama con el motor que monta nuestra unidad. De serie, este coche equipa climatizador bizona, control de crucero, llantas de aleación de 16 pulgadas, faros antiniebla, volante en piel, pantalla de 16,5 cm y Bluetooth para conectar el smartphone.

Todo lo demás que hemos ido desglosando son opciones, y algunas de ellas algo caras. Es el caso de equipar llantas de 18 pulgadas (665 euros) faros full-led (1.005 euros), pilotos traseros de led (135 euros), acceso y arranque sin llave (635 euros), paquete de asistencia en conducción con Lane Assist y detector de ángulo muerto (770 euros), asientos delanteros térmicos (195 euros), enchufe de 230 V (100 euros), techo solar panorámico (970 euros), Front Assist (300 euros), lavafaros extraíble (135 euros), cristales traseros oscurecidos (150 euros) o el sistema de navegación Colombus con pantalla táctil de 23, 4 cm, cartografía de Europa y acceso a Internet (1.735 euros), entre un largo etcétera.

Como siempre recomendamos, los elementos de seguridad y asistencia pueden llegar a evitar un accidente y deberían ser primordiales en todos los vehículos. Después, según te permita la cartera, podrás aumentar la lista de extras para tus necesidades o tu uso. Es cierto que la iluminación led funciona bastante bien y que el sistema Colombus ofrece una rápida navegación y unos buenos gráficos, pero son de las opciones más caras del catálogo.

En comparación con sus rivales, Skoda cuenta con una buena ventaja en cuanto a posibilidades de configuración personal y eso, para los bolsillos que se lo puedan permitir, es bastante atractivo.

Consumo: Mejor llevarlo desahogado

La instrumentación sigue con el aspecto típico de Skoda.La instrumentación sigue con el aspecto típico de Skoda.

Skoda homologa para este tricilíndrico de 115 CV un consumo urbano de 5,9 l/100 km, 4,2 l/100 km en uso extraurbano y 4,8 l/100 km de consumo medio.

Sin embargo, durante nuestra prueba pudimos obtener un consumo medio en autovía de 7 l/100 km. En carreteras secundarias y con trazado llano, el consumo fue bastante mejor, llegándose a establecer en los 4,5 l/100 km. En ciudad, con no demasiado tráfico y el Start&Stop funcionando, no nos alejamos demasiado de los 7,5 litros. Sí es un motor bastante sensible al modo de conducción y sus consumos pueden variar de forma notable dependiendo de cómo se maneje el cambio y de la carga que metamos en el acelerador.

Con estos datos y los 50 litros que le caben en el depósito de combustible, estaríamos rondando los 800 km de autonomía por cada repostaje.

Rivales: Rivales del Skoda Octavia 1.0 TSI 115 CV DSG

Skoda Octavia 1.0 TSI Ambition DSG

Citroen C-Elysée 1.6 VTi Feel EAT6 115

Volkswagen Passat 2.0TDI Sport DSG6 110kW

Seat Toledo 1.4 TSI S&S Xcellence DSG

Precio Desde
24.650 €
Desde
16.200 €
Desde
38.360 €
Desde
25.390 €
Combustible Gasolina Gasolina Diésel Gasolina
Cambio 7 marchas 6 marchas 6 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 115 115 150 125
Aceleración 0-100 km/h (s) 10,0 11,1 8,7 9,0
Consumo Medio (l/100 km) 4,7 6,8 4,6 4,9
Emisiones CO2 (g/km) 106 157 121 115
Skoda Octavia 1.0 TSI Ambition DSG
Citroen C-Elysée 1.6 VTi Feel EAT6 115
Volkswagen Passat 2.0TDI Sport DSG6 110kW
Seat Toledo 1.4 TSI S&S Xcellence DSG
Precio
Desde
24.650 €
Desde
16.200 €
Desde
38.360 €
Desde
25.390 €
Combustible
Gasolina
Gasolina
Diésel
Gasolina
Cambio
7 marchas
6 marchas
6 marchas
7 marchas
Potencia (CV)
115
115
150
125
Aceleración 0 - 100 km/h
10,0
11,1
8,7
9,0
Consumo medio (1/100 km)
4,7
6,8
4,6
4,9
Emisiones CO2 (g/km)
106
157
121
115

Nuestra valoración

7,8 / 10 Bien

Diseño

8

Motor

8

Comportamiento

9

Interior

7

Equipamiento

8

Consumo

7
Destacable
  • Comportamiento dinámico
  • Relación calidad/precio
  • Cambio DSG 7
Mejorables
  • Interior algo sobrio
  • Consumos elevados en autovía
  • Precio de algunas opciones

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