Ponemos a prueba el motor más accesible del Skoda Spaceback, el tricilíndrico de un litro con la caja de cambios automática DSG de siete marchas. ¿Quieres saber cómo se comporta este práctico compacto?

La racionalidad y coherencia más pura a la hora de comprar un coche recae fundamentalmente sobre el planteamiento de cubrir las necesidades de movilidad y de que se haga de la manera más económica posible. Entre los principales requisitos también importan la funcionalidad y la manejabilidad. De todo este cóctel sale como modelo muy competitivo el Spaceback de Skoda. Su tamaño compacto, su espacio interior y su asequible precio lo pueden asemejar al Renault Clio ST o a un Fiat Tipo SW, pero el checo puede partir con ventaja en aspectos referentes a las opciones de personalización, al fácil manejo o al buen funcionamiento de su transmisión automática. A primera vista todo parece ser positivo en cuanto a posible opción de compra. De hecho, durante esta prueba del Skoda Spaceback 1.0 TSI 95 CV DSG nos hemos encontrado muchas más virtudes que defectos.

Skoda Spaceback: un buen coche con titubeos en su versión de acceso

Sin embargo, en materia mecánica no nos ha terminado de convencer el motor tricilíndrico y no porque este vaya mal o sea un producto deficiente, ni mucho menos. Como os detallaré más adelante, he podido probar el mismo bloque en otros vehículos del Grupo Volkswagen y así despejar mi duda sobre si era problema del motor o de la unidad de pruebas en concreto. Pero os preguntaréis a qué me estoy refiriendo… Vamos a entrar entonces al grano de la cuestión con el análisis completo del coche.

Diseño: Compacto pero práctico

El Spaceback tiene una longitud de 4,3 metros.El Spaceback tiene una longitud de 4,3 metros.

En la actualización que experimentó este modelo hace menos de un año se retocaron de forma muy sutil elementos como las ópticas delanteras, que ahora incorporan bixenón (por cierto, con bastante buena función), y los antiniebla (con la típica función Corner de Volkswagen para iluminar en curvas), que ahora van dispuestos en una zona más baja del paragolpes. Por su parte, en la zaga la única modificación que se distingue es un oscurecimiento de los pilotos. Lo demás continúa igual que en el modelo de 2014, pero lo cierto es que parece funcionar porque en cuanto a estética, el Spaceback no es para nada un coche poco atractivo. Realmente, su apariencia frontal se asemeja mucho a la del Fabia y, claro está, a la de su hermano el Rapid. Sin embargo, el hatchback toma parte de ventaja en la mitad trasera, a partir del pilar B, no tanto en maletero (el Rapid tiene mayor capacidad) como sí en espacio para los ocupantes traseros. En esto profundizaremos más en el siguiente apartado, pero es algo apreciable en la vista exterior debido a que la línea del techo en el Spaceback es más recta que en el Rapid.

El nivel de acabado de la unidad de pruebas corresponde al Ambition, que es el segundo en la graduación actual -por equipamiento y precio- Active, Ambition, Like, Style y Monte Carlo. Este nivel añade con respecto al Active y referente al exterior luces diurnas de led que, pese a reflejar la luz por medio de unas ópticas bastantes rasgadas, lo hace realmente bien, y llantas de 15 pulgadas. No obstante, nuestro coche equipa las opcionales llantas de 17 pulgadas con diseño Camelot de cinco radios que, según el configurador online de Skoda, tienen un sobrecoste de 630 euros. Eso sí, incluye bajo el suelo del maletero una siempre bienvenida rueda de repuesto con llanta del mismo calibre.

La carrocería puede pintarse en 14 colores distintos (10 de ellos metalizados). En este caso, el color corresponde al Azul Denim, cuyo precio es de 485 euros. Pese a la elevada cifra, no es uno de los colores metalizados más caros del mercado, puesto que otras marcas generalistas tienen en su lista de opciones tonos que superan con creces los 1.000 euros, por lo que, si os resulta llamativo, puede ser una opción a pensar. Realmente le da un toque de carácter al Spaceback que conjuga muy bien con los negros brillantes que encontramos en los marcos de las puertas y en el portón trasero, así como con los cromados de la parrilla. Pero como en todo… es cuestión de gustos.

Lo cierto es que visualmente el exterior está muy bien cuidado, tiene unos ajustes muy buenos incluso en las partes más escondidas, y en conjunto da una sensación agradable y positiva en cuanto a calidad. Además, todos los accesos tienen un buen espacio para la cabeza, aunque es habitual en este segmento que la entrada a las plazas traseras, sobre todo para una persona alta, sea algo más dificultosa en relación sus piernas.

Interior: Espacio que sorprende

El interior se ha actualizado en 2017 con pequeños detalles.El interior se ha actualizado en 2017 con pequeños detalles.

Sin duda, lo que resulta más evidente, incluso desde el exterior, en el Spaceback es su espacio interior. Es, probablemente, una de las razones de peso en la compra de este vehículo y no defrauda debido a lo práctico que puede resultar en viajes.

Al entrar en el habitáculo por unos accesos bien amplios y sin peligros vamos a encontrarnos los mismos elementos y la misma disposición de estos que estamos acostumbrados a ver en todos los modelos de Skoda. El volante de tres radios multifunción, como es habitual en el Grupo Volkswagen, tiene un tacto y una manejabilidad exquisita. La instrumentación tiene los típicos relojes analógicos de la marca checa con los números en distribución anular y son fáciles de leer.

Los asientos delanteros son regulables y calefactados (por 230 euros más), ofrecen una correcta sujeción y tienen una banqueta suficientemente larga como para no sentir cansancio o incomodidad en la zona posterior de las piernas. Aunque sus extremos puedan parecer algo esponjosos al tacto y en el respaldo se note la zona de las lumbares un poco dura, no son aspectos que repercutan en una fatiga mayor de la normal.

La consola central cuenta con una pantalla con sistema de navegación Amundsen de 6,5 pulgadas que tiene un sobrecoste de 305 euros. Eso sí, la cartografía de los mapas está lograda y ofrece una rapidez de respuesta y una facilidad de utilización muy buenas. Lo cierto es que pocos fabricantes están a la altura del conglomerado alemán en este punto. También están muy claros y son ergonómicos los mandos de la climatización. Por contra, en un compacto que goza de un cierto estatus dentro de Skoda, se echa en falta algo más de color y personalidad en el interior; un poco de luz ambiental con colores configurables o molduras personalizables le darían ese toque. El negro piano y los plásticos dejan el salpicadero un poco apagado, pero eso sí, estos materiales son de buena calidad, buen tacto y están bien rematados.

El espacio en las plazas delanteras es bastante correcto para todas las cotas, tanto del conductor como del pasajero. En las plazas traseras la habitabilidad sigue siendo buena, hasta el punto que podrán llegar a viajar tres adultos con un poco menos de dificultades de las que estamos acostumbrados en el segmento C. En efecto, la plaza central no es solo un lugar de emergencia o destinados para niños preadolescentes. Con respecto al sedán Rapid, con quien comparte plataforma y casi todo lo demás, los ocupantes del Spaceback se beneficiarán de algo más espacio para la cabeza gracias a que la caída del techo comienza más atrás y, por ende, quita menos dimensión interior.

Antes de pasar al maletero hay que piropear los accesorios Simply Clever (simplemente inteligentes) que los checos ponen a disposición en todos sus modelos. En el hueco de la puerta del copiloto vamos a encontrar una pequeña y práctica papelera y bajo su asiento, un paraguas que la marca ofrece para que no te cales si la lluvia te coge desprevenido. Además, en la tapa del depósito de combustible se instala una útil rasqueta para quitar el hielo del parabrisas en las frías mañanas de invierno. Chapeau por esos detalles…

Ahora sí, el maletero tiene una capacidad de 415 litros (135 litros menos que el Rapid) que puede crecer con la segunda fila de asientos abatida hasta los 1.380 litros con un suelo casi plano. Pese a que otros rivales como el Fiat Tipo SW tienen más maletero (550 l) y más o menos el mismo espacio para los ocupantes, el de la flecha alada no deja de ofrecer sitio para tres maletas grandes y algún que otro objeto más. El portón abierto deja un marco bastante generoso y, aunque ayudaría que el umbral estuviese un poco más bajo, se puede realizar una carga de elementos pesados con relativa facilidad.

Motor: Poco refinado y algo flojo

Este motor tricilíndrico de un litro declara 95 CV.Este motor tricilíndrico de un litro declara 95 CV.

En el apartado mecánico, hay que decir que estamos ante el motor de acceso (un 1.0 tricilíndrico de 95 CV) que tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. Al menos, vamos a reflejar estos aspectos menos buenos refiriéndonos siempre a esta unidad de pruebas, porque lo cierto es que más tarde tuve la ocasión de probar el mismo motor en otro modelo del Grupo Volkswagen (concretamente en el nuevo Polo -pronto tendréis la prueba-) y no percibí ni un ápice de los errores que os detallo sobre este. Comenzamos diciendo que las vibraciones que notamos durante toda la semana de pruebas desde prácticamente el inicio de la marca -en la arrancada también se perciben, pero menos- hasta que nos acercamos a las 3.000 rpm o incluso las superamos son tremendas. Se transmiten al volante, que parece que se va a desencajar, y a los asientos de manera muy brusca. Y claro, durante una conducción normal estaremos rodando en el entorno de las 1.500-2.000 vueltas, por lo que las fuertes vibraciones estarán presentes en cada aceleración.

Asimismo, escucharemos un ruido agudo proveniente del tricilíndrico más de lo que se debería escuchar dentro del habitáculo, sobre todo cuando realizamos recuperaciones o subimos el motor por encima de las 2.700 rpm. Como decimos, estos dos graves defectos pueden llegar a ser bastante molestos cuando circulamos de un modo natural con el coche, pero sospechamos que pueda ser un problema exclusivo del que tuvimos nosotros.

Dicho lo dicho, el motor ofrece el rendimiento necesario para una pareja o una familia pequeña que no tenga que transportar de manera asidua elementos pesados. Para tratarse de un compacto de 4,3 metros y 1.165 kg, estamos ante un pequeño motor de 95 CV que quizá sería la cifra ideal para un utilitario, pero dependiendo del uso que se le dé puede quedarse algo justo de fuerza. Por ejemplo, cuando el maletero vaya lleno y las cinco plazas estén ocupadas -incluso cuatro, con personas grandes-, notaremos algo de debilidad o decadencia. Para aquellas personas que necesiten algo más de potencia, la opción final podría ser el 1.4 de 125 CV que ya viene de serie con el fabuloso cambio DSG7 y solo es 340 euros más caro que esta versión. Además, el motor de tres cilindros 1.0 potenciado hasta los 110 CV también puede tener esa pizca más de respuesta que el de 95 CV.

No obstante, quitando situaciones en las que se necesite el plus de fuerza que decimos y lo antes comentado sobre vibraciones y ruidos -que, insistimos, en otros coches con el mismo motor no percibimos-, el comportamiento del motor es correcto. Con la prueba realizada en el Polo corroboro que es un bloque con capacidad de estiramiento, con impulso y con muchísimo más refinamiento que lo que se aprecia en este Spaceback.

La transmisión DSG de siete marchas, como hemos dicho en otras ocasiones, es muy buena tanto en el modo automático como en el manual. En este vehículo está configurada para que de forma normal el coche vaya en la marcha más larga y sea más eficiente. Tiene unos desarrollos correctos y una relación media o neutra que asegura estar siempre en el régimen de entrega de par máximo (160 Nm desde 1.500 a 3.500 rpm) equilibrando también los consumos.

Comportamiento: Práctico y equilibrado

Imágenes dinámicas de la prueba del Skoda Spaceback.Imágenes dinámicas de la prueba del Skoda Spaceback.

En cuanto a chasis, el Spaceback se nota bastante equilibrado. En la entrada de curvas, si vamos tranquilos, no va a producir ningún balanceo molesto. También resulta cómodo en los viajes por autovías u otras carreteras con más virajes. La suspensión no es demasiado blanda y eso reconforta y propicia esa firmeza. Sin embargo, quizá unas llantas de 16 pulgadas le sentarían mejor a la hora de rodar para que el confort todavía fuera mejor. No obstante, es cierto que filtra correctamente las irregularidades o resaltos que podamos encontrar en una carretera o en una ciudad. Hay que recordar que esta carrocería no descansa todavía sobre la nueva plataforma MQB A0, puesto que el modelo, aunque está actualizado, es del año 2013. Pese a ello, las sensaciones de comportamiento han sido buenas. La dirección tiene el punto exacto de asistencia y transmite una buena precisión.

En ciudad vamos a tener las ventajas que nos proporciona cualquier modelo del segmento C, pero en momentos de buscar aparcamiento quizá encontraremos un poco más de dificultades por ese plus de longitud que tiene en la parte trasera. Me explico, en dimensiones le saca como unos dos o tres centímetros a un Golf cinco puertas, y eso que el de Wolfsburgo ya creció ocho cm en su última generación.

Para terminar, por lo demás, y exceptuando los detalles expuestos en el apartado mecánico -insistimos, fallos de la unidad-, el coche permite un fácil manejo. Además, no existen muchos ruidos de la aerodinámica ni del motor, salvo los citados en las aceleraciones fuertes.

Equipamiento: Muchas opciones a precio competitivo

La pantalla de 6,5 pulgadas es opcional con el sistema de navegación Amundsen y tiene un sobrecoste de 305 euros.La pantalla de 6,5 pulgadas es opcional con el sistema de navegación Amundsen y tiene un sobrecoste de 305 euros.

La unidad de pruebas corresponde al acabado Ambition, que se sitúa después del Active como el más básico. En comparación con este añade llantas de aleación, climatizador automático, luces diurnas de led, sensor de iluminación y cámara de visión trasera más SmartLink, que permite conectar el teléfono móvil. Uno y otro están separados por 1.150 euros de diferencia, pero este en concreto tiene unos 5.200 euros en extras.

Añade pues color metalizado, detector de fatiga, acceso y arranque sin llave, llantas de 17 pulgadas, asientos delanteros ajustables y calefactables, lavafaros, volante de cuero, techo panorámico, sensor de lluvia, faros de xenón, sistema de navegación Amundsen con pantalla de 6,5 pulgadas, Skoda Connect, front assist y sensores de aparcamiento traseros, entre otros. De todo esto, la verdad que lo más recomendable es aquello que está destinado a la seguridad y a mejorar nuestra circulación, como el bixenón, la navegación y los diversos asistentes. Todo lo demás, si no se pueden dedicar más de 5.000 euros a opciones, pueden ser fácilmente elementos más superfluos. No obstante, es importante saber que podemos sujetarnos a varias promociones de la marca para ahorrarnos dinero y, por lo tanto, esta unidad tendría un precio (con las ofertas de febrero) de unos 18.800 euros, en vez de los 26.645 euros en los que estaría fijado su P.V.P.

Consumo: Cifras moderadas

Imágenes dinámicas de la prueba del Skoda Spaceback.Imágenes dinámicas de la prueba del Skoda Spaceback.

Skoda homologa unos consumos en el Spaceback con este motor de 5,4 l/100 km en uso urbano, 4 l en extraurbano y 4,5 l en combinado. Durante nuestra prueba, hemos registrado unos consumos reales de poco más de 5,5 litros en autovía -circulando a 120 km/h en 2.600 vueltas-, de 6 litros en carreteras secundarias y de 7,2 en ciudad. No son números elevados para un motor tan compactado en una carrocería del segmento C y con un par motor que no es muy alto, por lo que el equilibrio entre consumos y prestaciones está bien logrado.

Con estos datos y teniendo en cuenta que el depósito tiene una capacidad para 55 litros de gasolina, podríamos contar con una autonomía de alrededor de 870 km, bastante similar a la que nos podemos encontrar en un diésel. Eso sí, el acelerador es sensible al notar una conducción algo brusca en determinados momentos o transiciones continuas en la caja de cambios y probablemente se podrían ver alteradas las cifras.

Rivales: Rivales del Skoda Spaceback 1.0 TSI 95 CV DSG7

Skoda Spaceback 1.0 TSI Ambition DSG 70kW

Renault Clio Sport Tourer TCe Energy Zen 66kW

Seat Ibiza ST 1.2 TSI Style Connect

Fiat Tipo SW 1.4 Pop

Precio Desde
21.460 €
Desde
17.630 €
Desde
18.410 €
Desde
18.100 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 7 marchas 5 marchas 5 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 95 90 90 95
Aceleración 0-100 km/h (s) 11,3 12,2 11,1 12,6
Consumo Medio (l/100 km) 4,5 4,5 4,9 6,5
Emisiones CO2 (g/km) 107 116 116 132
Skoda Spaceback 1.0 TSI Ambition DSG 70kW
Renault Clio Sport Tourer TCe Energy Zen 66kW
Seat Ibiza ST 1.2 TSI Style Connect
Fiat Tipo SW 1.4 Pop
Precio
Desde
21.460 €
Desde
17.630 €
Desde
18.410 €
Desde
18.100 €
Combustible
Gasolina
Gasolina
Gasolina
Gasolina
Cambio
7 marchas
5 marchas
5 marchas
6 marchas
Potencia (CV)
95
90
90
95
Aceleración 0 - 100 km/h
11,3
12,2
11,1
12,6
Consumo medio (1/100 km)
4,5
4,5
4,9
6,5
Emisiones CO2 (g/km)
107
116
116
132

Nuestra valoración

7,2 / 10 Bien

Diseño

8

Motor

6

Comportamiento

7

Interior

7

Equipamiento

7

Consumo

8
Destacable
  • Funcionalidad
  • Relación calidad/precio
  • Espacio interior
Mejorables
  • Vibraciones y ruidos del motor
  • Interior sobrio
  • Equipamiento limitado

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