
Esta vez sometemos a examen a uno de los modelos más emblemáticos de la marca italiana y de los pocos que ha mantenido su denominación desde hace nada menos que 35 años: el Fiat Panda. Así es la nueva versión 1.2 gasolina K-Way del simpático modelo de Turín.
Desde que se presentó la primera generación en 1980, el Fiat Panda es uno de los modelos de más éxito y emblemáticos de la firma turinesa; tal vez por eso es de los pocos que ha mantenido siempre su nombre a lo largo de sus 35 años de historia.
Tras el lavado de cara recibido en 2012, el Panda ha cambiado de imagen para asemejarse más al resto de modelos de la marca, concretamente al diseño del Fiat 500, con un frontal muy similar al de su hermano mayor el 500L.
En esta ocasión sometemos a examen a la nueva versión del Fiat Panda K-Way, una serie especial que combina el motor básico de gasolina 1.2 de 69 CV con detalles de acabado específicos propuestos por la firma de ropa K-Way, entre los que llama la atención el color azul metalizado de la carrocería con los retrovisores en color anaranjado, las tapicerías específicas y los cinturones de seguridad con los colores de la marca K-Way, que parecen los de la marina española.
Pese a tratarse de un modelo que busca la máxima simplicidad y facilidad de uso urbano en el día a día, el Panda K-Way está lleno de detalles de diseño, algunos de ellos poco útiles, como la textura del salpicadero formando una sopa de letras PANDA, muy llamativo, pero que provoca unos reflejos en el parabrisas realmente molestos, como puedes ver en esta imagen del parabrisas del Fiat Panda K-Way.
Por su precio es una alternativa interesante, aunque lo resultaría mucho más si equipase el motor 1.2 bifuel de gasolina y GLP, que permitiría ahorrar bastante dinero en el uso diario.
Aquí tienes nuestro análisis completo de este interesante modelo urbano de Fiat.
Diseño: Fiat Panda 1.2 K-Way 2015: buscando la practicidad

Las formas prácticamente cúbicas del Panda buscan sacar el máximo partido de sus 3,6 m de longitud y lo cierto es que lo consiguen, además, con cierta gracia, especialmente tras el lavado de cara llevado a cabo en 2012. En él se rediseñó por completo el frontal (buscando una clara imagen de marca inspirada en el Fiat 500) y la trasera, con unos grandes grupos ópticos muy visibles en ciudad y alejados de los parachoques de otros coches en las maniobras de aparcamiento.
Esta edición K-Way se distingue por su pintura azul metalizada (puede pedirse en otro color sin sobreprecio), con los adhesivos K-Way sobre las puertas traseras y retrovisores, que, por su tamaño y color, parecen dos calabazas colgando de la puerta delantera.
Unos tapacubos de color grafito (las llantas de aleación son una opción) con el logo de K-Way en el centro terminan de poner la nota de color en esta versión.
El resultado estético tiene cierta gracia y el Panda se distingue claramente en medio del resto de utilitarios. Sus puertas dejan un acceso correcto al interior (las traseras son algo cortas para los que tenemos los pies grandes) y el portón trasero es enorme y completamente vertical, lo que permite un cómodo acceso al maletero.
Puedes ver todos los detalles de diseño del Fiat Panda en la galería de fotos.
Interior: Fiat Panda 1.2 K-Way 2015: muy náutico

La edición K-Way también tiene una clara diferenciación con el resto de la gama en el interior. Nada más abrir la puerta, la vista se nos irá a los llamativos cinturones de seguridad con los colores azul, rojo y amarillo (los de la marca K-Way) y al azulón de los asientos y salpicadero.
Pese a la sencillez que se busca en este tipo de coches, se nota la mano italiana en algunos detalles de diseño. Todo el interior del Panda está marcado por formas cuadradas, desde la instrumentación hasta los tiradores de puerta, altavoces, pomo del cambio… geometrías que además de darle coherencia y luz (las ventanas son enormes) al diseño, resultan prácticas. En cambio, otros detalles no lo son tanto, como es el texturizado del salpicadero y paneles de puerta, con las letras P A N D A formando una especie de sopa de letras. Es llamativo, pero provoca unos molestos reflejos en el parabrisas que nos impiden ver el tráfico correctamente los días de sol y los nublados claros, lo que obliga a forzar la vista o usar gafas polarizadas (no te pierdas nuestro vídeo sobre gafas polarizadas para evitar reflejos).
Los asientos tienen un diseño llamativo, pero la banqueta es corta y el respaldo no recoge bien la espalda, por lo que acaban fatigando el cuerpo a los pocos kilómetros.
En las plazas traseras el espacio es el razonable en esta categoría. Lógicamente no sobran centímetros en ninguna cota, pero es correcto, lo mismo que el maletero, de formas muy cuadradas y aprovechables.
El respaldo trasero se abate en una sola pieza. Es posible poder pedir un respaldo partido y que se abata por mitades opcionalmente.
Otro detalle no muy bien resuelto es el cinturón de la plaza central de 3 puntos, que, además de ser opcional, molesta bastante al pasajero de al lado al salir desde el techo y pasar cerca de su cabeza, como puedes ver en la galería de fotos.
En definitiva, el Panda cumple en el cuidado a sus pasajeros, pero podría ofrecer algo más de confort y prescindir de detalles como la textura del salpicadero, que, además de encarecer el producto, suponen una merma de visibilidad.
Puedes ver todos los detalles del interior del Fiat Panda en la galería de fotos.
Motor: Fiat Panda 1.2 K-Way 2015: mecánica probada

El motor 1.2 de gasolina del grupo Fiat es uno de los más veteranos de la marca y se nota en su rendimiento, con unas prestaciones algo pobres, la ausencia de dispositivos como el Start & Stop y unos consumos que podrían ser mejores.
Con sólo 69 CV y un par motor bajo, el Fiat Panda 1.2 se mueve con bastante parsimonia, más que suficiente para la ciudad, pero se queda algo escaso fuera de ella, por lo que deberemos ser precavidos en los adelantamientos y estar atentos al cambio en las pendientes para no perder velocidad ni forzar la mecánica.
La transmisión tiene un buen tacto y unos desarrollos razonables, buscando un compromiso para mantener los consumos a raya pero sin ser demasiado largos como para que el motor no pueda con ellos. Aun así, en cuanto nos acerquemos a un puerto, tendremos que reducir a cuarta o incluso tercera para mantener nuestro crucero.
El selector del cambio colocado en el salpicadero está en una posición ideal, muy a mano para el conductor, y su accionamiento es correcto. A la hora de iniciar la marcha, el Panda cuenta con asistente de arranque en pendiente y, además, eleva automáticamente el régimen del motor. No es necesario pisar el acelerador lo más mínimo para ponernos en marcha sin calarlo. Si aceleramos nosotros, como también lo hace el sistema de motu proprio, nos pasaremos de revoluciones y haremos sufrir el embrague.
En definitiva, el Panda 1.2 tiene una mecánica cumplidora y acorde con el uso principal para el que ha sido diseñado el Panda, la ciudad.
Puedes ver todas las cifras del Fiat Panda K-Way en nuestra ficha técnica.
Comportamiento: Fiat Panda 1.2 K-Way 2015: eminentemente urbano

El Fiat Panda es un vehículo diseñado principalmente para ser práctico en ciudad y en los desplazamientos interurbanos cortos de zonas rurales, donde es un verdadero superventas en su país de origen. En ese sentido, este modelo cumple perfectamente con su cometido.
Su centro de gravedad es elevado, lo que penaliza su comportamiento en carretera, pero permite circular por zonas con mal asfalto y aparcar en batería sin temor a dejar el faldón y los antinieblas en la acera. La postura de conducción elevada y la enorme superficie acristalada proporcionan muy buena visibilidad en ciudad en medio del tráfico (salvo por los reflejos citados anteriormente), lo cual es una gran ventaja.
Las suspensiones son algo rígidas y hacen que notemos en la espalda (los asientos tampoco ayudan demasiado a mitigarlo…) cada guardia tumbado y bache del camino. Es el tributo a pagar si no quieres que el Panda sea una mecedora con su elevado centro de gravedad en cuanto lleguemos a una curva.
En zonas viradas el balanceo es notable y se siente claramente que no se encuentra cómodo. Bastará con bajar el ritmo y listo. Eso sí, las maniobras evasivas ante un imprevisto, como la esquiva a 80 km/h, no se solucionan bien. Afortunadamente el ESP viene en nuestro auxilio en este caso. El Panda es más bien estrecho y alto, por lo que su límite de vuelco tiene un umbral bajo. En la “prueba del alce”, el Panda provoca un fuerte subviraje para evitar males mayores. No volcaremos, pero invadiremos claramente el carril contrario en la esquiva.
La otra prueba realizada en el circuito, la frenada de emergencia desde 100 km/h, deja en evidencia que tampoco está muy bien resuelto este apartado. El Panda se detiene en distancias correctas, pero, al hundir el morro, la trasera se queda de “puntillas”, con los neumáticos casi sin agarre, lo que provoca ligeros zigzagueos en la trayectoria. No pasa nada, pero no tranquilizan demasiado en una situación en la que los nervios ya se ponen a flor de piel de por sí.
En definitiva, el Panda es un coche claramente pensado para utilizar por ciudad y carreteras secundarias a ritmo tranquilo. Se puede viajar con él, pero no es su hábitat. Pese a todo, su nivel de seguridad activa es razonable y, por encima de todo, es un coche muy fácil de conducir para cualquiera.
Equipamiento: Fiat Panda 1.2 K-Way 2015: correcto

Teniendo en cuenta el precio de 12.400 euros de esta versión, y que con los extras que equipa la unidad de pruebas (manos libres Bluetooth 260 euros, faros antiniebla 155 euros, 3 plazas traseras 155 euros, cinturón trasero central de 3 puntos 155 euros, volante multifunción 155 euros…) nos acercamos a los 14.000 euros, el Panda K-Way resulta algo caro pese a sus detalles de cierto refinamiento.
Por ese precio hay rivales muy interesantes como el Seat Ibiza 1.0 TSi 90 CV, con un motor mucho más poderoso- y menores consumos- y un equipamiento equivalente, por lo que no me parece que el Panda K-Way cuente con una relación precio/producto/equipamiento competitiva, al menos sin ofertas.
Me ha sorprendido encontrarme con las cámaras estereoscópicas en la parte superior del parabrisas (ver galería de fotos). Supone un detalle interesante para la prevención de choques en ciudad, al contar con el sistema de frenada de emergencia.
Por lo demás, nada destacable en el apartado de equipamiento del K-Way, que cuenta con el climatizador automático, la pintura metalizada y la tapicería exclusiva como principales atractivos.
Puedes ver todo el equipamiento del Fiat Panda K-Way en nuestra ficha técnica.
Consumo: Fiat Panda 1.2 K-Way 2015: mejor si fuese GLP

Debido al escaso par motor disponible, los consumos del Panda se disparan bastante en cuanto tenemos que llevar peso o subir una pendiente. Las cifras oficiales para el Panda K-Way son: 5,2 l/100 km de consumo medio, 6,7 l/100 km en uso urbano y 4,3 l/100 km en carretera, valores que se alejan algo de los reales medidos durante la prueba.
En ciudad, lo normal va a ser estar entre los 7 y 7,6 l/100 km, dependiendo del tráfico y de si damos tiempo al motor a coger suficiente temperatura. No es una mala cifra si tenemos en cuenta que carece de Start & Stop, pero se le sacaría más partido si pudiésemos repostar GLP a mitad de precio que la gasolina.
En carretera, siempre que nos mantengamos por debajo de los 100 km/h, podemos registrar medias por debajo de los 5 l /100 km cercanas a los valores oficiales. Eso sí, en cuanto tengamos rampas o carguemos con equipaje el coche, lo normal será rozar los 6 l/100 km.
Si salimos a autopista y clavamos el velocímetro en los 120 km/h, la aerodinámica de sus formas cuadradas y un portón trasero completamente vertical pasan factura, con consumos de 7 l/100 km.
Con todo ello, los 37 l de capacidad del depósito permiten superar los 500 km de autonomía, una cifra más que suficiente para un modelo destinado al uso urbano, con desplazamientos cortos, principalmente.
Todos los datos oficiales del Fiat Panda K-Way en la ficha técnica de Autocasion.com.
Rivales
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Fiat Panda 1.2 K-Way |
Citroen C3 Picasso 1.4 VTi Tonic |
Ford B-Max 1.4 Autogas (GLP) Trend |
Renault Twingo SCe Energy S&S Zen 52kW | |
| Precio | Desde 12.555 € |
Desde 16.950 € |
Desde 18.500 € |
Desde 13.505 € |
| Combustible | Gasolina | Gasolina | Gas | Gasolina |
| Cambio | 5 marchas | 5 marchas | 5 marchas | 5 marchas |
| Potencia (CV) | 69 | 95 | 86 | 70 |
| Aceleración 0-100 km/h (s) | 14,2 | 12,2 | - | 14,5 |
| Consumo Medio (l/100 km) | 5,2 | 6,1 | 7,6 | 4,2 |
| Emisiones CO2 (g/km) | 120 | 140 | 123 | 99 |
Fiat Panda 1.2 K-Way
Citroen C3 Picasso 1.4 VTi Tonic
Ford B-Max 1.4 Autogas (GLP) Trend
Renault Twingo SCe Energy S&S Zen 52kW 12.555 €
16.950 €
18.500 €
13.505 €
Nuestra valoración
Destacable
- Práctico en ciudad.
- Detalles de diseño.
- Altura de acceso.
Mejorables
- Ubicación de algunos mandos.
- Comportamiento en carretera.
- Reflejos en el parabrisas.


Comentarios
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pequeñas correcciones con el volante en línea recta, a partir de 70-80 km/h. No sé si por la corta batalla o la servodirección eléctrica o qué, pero en recta apenas hay tacto para poder "apuntar" a un sitio y olvidarte del volante. Y finalmente, como consejo para un futuro comprador, escoge la opción de respaldo trasero partido 60/40. El maletero, siendo bueno para el tamaño del coche, viene muy justo para bultos grandes o maletas, así que abatiendo un sector del asiento se gana mucho espacio de carga. Un saludo!!
que no son ninguna maravilla, pero tampoco duele hacer km con ellos. Mi récord está en 620 km por carreteras de montaña con una sola parada para el bocata. Realmente, tras bastante tiempo me parecen más cómodos que los blandos del Megane de mi señora o del C5 de mi padre. Como puntos realmente positivos del coche, la visibilidad sin lugar a dudas, la suavidad general (el cambio, el motor, la dirección modo city...) y el salirse de los trillados esquemas estéticos a los que nos han acostumbrado los modelos alemanes. Aunque sin llegar a ser tan "chic" como el 500. Por supuesto, en ciudad la agilidad y fluidez con que te puedes mover ( y aparcar) son otro punto a favor. Aparte de la corta batalla, ayuda mucho el gran ángulo de giro de la dirección. Algo que sí me molestó al principio, hasta que me he acostumbrado, es el tener que ir constantemente haciendo pequeñas correcciones con el vola
la frenada es MUY BUENA, aunque no se mitiga el nerviosismo de la parte trasera que comentáis. También el comportamiento mejora muchísimo, hay menos subviraje y es muy complicado que el eje trasero pierda la compostura. Los reflejos en el parabrisas son inevitables, sólo queda acostumbrarse. Sin embargo, a mí no me disgusta en absoluto el relieve de los paneles plásticos. Sobre el punto negativo de la ubicación de algunos mandos, no sé a qué os referís, yo lo encuentro todo muy a mano sin mayor problema. Sólo el accionamiento de los elevalunas mientras estás usando el cambio puede suponer un poco de engorro, pero aparte de eso... Un detalle que sí me ha gustado mucho es el bloqueo y desbloqueo de las puertas, en el mismo tirador del lado del conductor. Otro detalle es el tirador para bajar el portón del maletero. Simple, barato, "mi no necesitar más". Los asientos es verdad que no son
Hola!! Como feliz propietario de un Panda 1.2, quisiera hacer alguna puntualizaciones al artículo: Los consumos REALES que obtengo yo son prácticamente los mismos que os han salido a vosotros en la prueba, enhorabuena. Ahora bien, los consumos relativamente altos, y el \"poco\" par se explican en parte por ser un motor con un concepto básico con bastantes años. No deja de ser una puesta al día del clásico motor FIRE. La parte positiva es la robustez, fiabilidad y poca complicación que ello conlleva tras tantas evoluciones y años en el mercado. También diría yo que en marchas cortas el motor tiene bastante nervio... A mi unidad le cambié con pocos km los neumáticos de serie (GoodYear Duragrip) por unos EfficientGrip Performance, en 185/55 R15, la medida en opción. Llevo unos 40.000 km y aún le quedan sin problemas 1/3 de vida útil. Con ellos y a pesar de los tambores traseros, la frena