
El Kia Rio es uno de los productos más honestos que hay en el mercado de automóviles actual. La motorización de gasolina 1.2 y el acabado Concept tienen todo lo necesario y un coste de mantenimiento y adquisición muy competivo.
Recuerdo que, cuando asistí a la presentación del nuevo Kia Rio en Lisboa el año pasado, una de las preguntas que hice a los responsables de la marca fue: ¿Por qué continuar con el nombre de Rio, cuando no tiene nada que ver con sus antepasados? Un lacónico “¿por qué no?” (para que luego digan que el gallego soy yo…) fue la respuesta.
Lo cierto es que el Kia Rio es un automóvil muchísimo más elaborado que sus antepasados de igual denominación. Tanto su diseño (los anteriores eran algo anodinos e impresonales) como sus acabados y soluciones son las de un coche de mucha más categoría.
Antes de seguir, te aviso. Al leer este artículo puede parecer que exagero, que el Kia Rio me parece el mejor automóvil del mundo… Me gusta poner las cosas en su entorno. Lógicamente, un Bentley Continental GT está mucho mejor hecho, pero pertenece a otro ambiente y se han pretendido otras cosas.

El Kia Rio tiene que ser un automóvil económico de adquirir y mantener. Ha de ser duro, pero no rudo; estar bien equipado, pero sin estridencias y, sobre todo, ser muy práctico para que la inversión se amortice al máximo posible. En ese sentido, el Kia Rio 1.2 CVVT Concept me ha parecido, sencillamente, perfecto.
Con el acabado Concept , el más “normal”, me tengo que “conformar” con unos retrovisores sin pintar que, además de no resultar feos, ni “cutres“, me parecen muy prácticos… Pocos coches veo por la calle que no tengan “rasconazos” en sus preciosos retrovisores lacados o rotos los pilotos incorporados en ellos. ¿Para qué gastar dinero en pintarlos si no aporta ninguna ventaja?
Lo siguiente son unas llantas de 14″ de chapa con tapacubos. Éstos no me gustan; me canso de ver las cunetas llenas de ellos. Sería mejor (esto vale para cualquier modelo de cualquier marca con los citados tapacubos) que hubiesen pintado las llantas de chapa de color gris en lugar de negro y prescindir así del “adorno”. Todo serían ventajas: menos peso, menos precio y más ecología al no tirarlos por las carreteras, por no hablar de lo peligrosos que son cuando se desprenden en marcha.

El diseño me resulta atractivo; nunca he entendido por qué un coche barato tiene que ser “soso”. El Kia Rio es atractivo y sencillo, aunque los pilotos traseros tienen un defecto: cuando hace sol, la forma del intermitente hace que la luz se refleje en él y no se vea cuando se enciende.
Al abrir la puerta, la tónica es la misma. Me encuentro con un habitáculo bastante amplio, bonito, pero sin complicaciones, con una buena ergonomía y todo lo necesario: aire acondicionado, una correctísima dirección asistida, control de estabilidad (ESP)… no le falta de nada. Bueno, sí, un manos libres para el teléfono móvil.
Me acomodo: los asientos tienen un aspecto muy sencillo y aparentemente la banqueta es corta, pero a lo largo de la prueba lo cierto es que han resultado muy confortables. El maletero es amplio y el ancho portón me permite cargarlo fácilmente. Nos vamos.
No me creo que el Kia Rio esté encendido
Llega el momento de ponerme en marcha y lo primero que me llama la atención es que el pequeño motor de gasolina no hace absolutamente nada de ruido, ni la menor vibración al ralentí. Tanto es así que pienso que tiene función Stop&Start; sólo la aguja del cuenta revoluciones me saca de mi error. Sencillamente, impresionante.

El Kia Rio 1.2 CVVT no es muy potente (85 CV), pero como no se han vuelto locos con el peso y tiene unas ruedas muy razonables, se mueve con mucha agilidad. Se puede rodar tranquilo con el consumo de un mechero o, también, llevar un ritmo alegre si jugamos un poco con el cambio, que permite aprovechar perfectamente los caballos de la mecánica. Aquí me encuentro un defecto: la palanca está muy retrasada y las marchas pares están tan atrás que obligan a una posición muy forzada del brazo para cambiar. Para llegar al alto de los Leones es necesario subir en cuarta o incluso tercera, pero el motor tampoco suena demasiado en la zona alta del cuentavueltas.
En carretera, el comportamiento del Rio es muy seguro. Frena bien, se sujeta mejor (pese a llevar neumáticos de bajo rozamiento) y tiene aplomo. El único enemigo son los adelantamientos. No sobra la potencia y los camiones actuales corren una barbaridad. Para pasar a uno que ruede a 90 km/h vamos a recorrer muchos metros por el otro carril. Pero es que -de nuevo- el Kia Rio no está diseñado para eso, así que no creo que sea un defecto.
El poco peso se nota en cada curva y cada frenada. El cochecito se mueve con mucha soltura. ¡Es una gozada volver a subirme a un modelo que no pasa de 1,5 toneladas!

Llega el turno de entrar en la autovía. Aquí me encuentro el segundo inconveniente: al Kia Rio le afecta mucho el viento lateral. Su amplia superficie, poco peso y corta batalla hacen que tenga que ir muy atento al volante al pasar tras los árboles, adelantar un camión etc.
Este compacto mantiene velocidades de crucero legales de forma sencilla y con unos consumos menores que los del Ford Fiesta 1.6 TDCi, por ejemplo. En ningún momento supero los 6,3 l/100 km de gasolina y eso que para coronar los puertos he de reducir a cuarta si quiero mantener los 120 km/h.
El tablero de instrumentos carece de termómetro para la mecánica, algo que no me gusta en absoluto, como ya he dicho otras veces. Afortunadamente, no hace demasiado calor y me puedo despreocupar de problemas de temperatura, pero en verano no vendría mal saber cómo va el motor de “sudores”. Los mandos de la consola central se manejan muy bien. No hay cientos de teclas, de modo que hay espacio para hacerlas de buen tamaño y es fácil encontrarlas al tacto.
La noche cae y los faros del Rio demuestran sus bondades, pese a no ser de xenón. La superficie de los mismos es grande y cuentan con parábolas independientes para cruce y carretera. La luz es muy buena con unas sencillas lámparas halógenas.
La amplitud interior del Kia Rio

Las plazas traseras son generosas. Cuatro adultos pueden viajar con suficiente desahogo en el interior del Kia, que en el acabado Concept carece de elevalunas eléctricos atrás. La verdad es que reconozco ser un poco talibán para estas cosas, pero, en general, este tipo de elevalunas me parece más pesado, susceptible de averías, caro y peligroso que los de manivela. Con los sistemas de aire acondicionado ya casi no usamos las ventanillas y los motores de las puertas posteriores acaban “agarrotados” de no usarse. Por otro lado, en caso de inundación, el de manivela seguirá funcionando para poderme dejar salir del coche si me lleva la riada. Un ejemplo extremo, pero no sería el primer caso. De nuevo, veo en este nivel de acabado una honestidad total con el enfoque del modelo.
Los asientos delanteros, de aspecto sencillo, son muy cómodos y, gracias a los neumáticos de perfil normal, los guardias tumbados no se notan en la cadera.
El volante, por su parte, aunque no está tapizado, tiene un buen tacto, con un diámetro normal y un grosor adecuado. La verdad es que conducir el Rio es muy sencillo.
El Kia Rio en el circuito de A Pastoriza
Rodando al límite con el Rio para sacar a relucir su verdadero yo, nos encontramos con que, una vez más, no defrauda. No hay vicios ocultos. De nuevo puedo comprobarlo en el circuito de A Pastoriza.
El chasis es noble y fácil de llevar. En el acabado Concept, las ruedas tienen unas medidas perfectas para el tipo de coche que es. Recuerdo que los acabados superiores que probé en la presentación en Lisboa iban algo peor: eran más torpes y se notaba la mayor inercia de sus llantas de 16″ al girar y frenar, hacían el modelo más lento. Con la llanta de 14”, este Kia Rio es cómodo, no tiene una resistencia al avance descomunal y no hay miedo a subir un bordillo en la ciudad.

El único pero lo ponen los neumáticos de tipo ecológico de baja resistencia a la rodadura. Hasta ahora, no he probado ninguno que me seduzca. Siempre adolecen del mismo inconveniente: son muy bruscos cuando pierden la adherencia. Tienen un comportamiento más o menos normal, pero, al acercarnos a su límite, tienen “malos modales” y en mojado van claramente peor que unas cubiertas convencionales.
La escasa potencia del motor nunca pone en aprietos el buen chasis del Rio; me parece algo más noble que el Seat Ibiza 1.6 TDi Copa. El ESP es muy intrusivo, hasta el punto de hacerme ir 10 segundos más lento que sin él. Sin embargo, teniendo en cuenta el público objetivo para este coche, me parece una virtud, más que un defecto. No debemos olvidar que la mayor parte de los clientes de este tipo de vehículos son jóvenes (aún con poca experiencia al volante). También suele ser el segundo modelo de la casa; en ambas situaciones, no se trata de batir tiempos, sino de ir seguros.
Los frenos cumplen muy bien. Es destacable el uso de 4 discos de freno en una categoría en la que aún se usan tambores en el eje trasero. El peso contenido del Kia, además, favorece que no “les suba la fiebre” demasiado. En definitiva, un chasis muy seguro y unas prestaciones justas, pero decentes.
Conclusión
El Kia Rio es como ese amigo campechano que no engaña a nadie. No es el tipo más guapo de la fiesta, ni el más gracioso, pero no tiene “trastienda”. Lo que ves es lo que hay. Los consumos son muy contenidos. Muy mal se tiene que poner la cosa o mucho debemos forzar la marcha para superar los 7 litros de gasto de combustible.

“Traga” más o menos lo mismo que un diésel y, aunque su pequeño motor no tiene el par de éstos, usando el cambio nos moveremos con la misma agilidad que con una mecánica de gasóleo, pero sin vibraciones, ruido, ni caros y delicados sistemas de filtrado de gases de escape.
El acabado Concept me parece el más sensato; sólo le añadiría una rueda de repuesto (en lugar del kit anti-pinchazos) y un manos libres. Las mecánicas superiores que pude probar en su día no me parecieron mucho más brillantes que esta pequeña 1.2 CVVT y sí claramente más tragonas, así que también me parece la opción más razonable de la gama Rio, mejor que sus hermanos diésel con un coste de adquisición y mantenimiento mayores. Si quieres un amigo fiel con el que ir al fin del mundo, el Kia Rio 1.2 CVVT Concept debe estar entre tus opciones.
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Nuestra valoración
No valorado
Destacable
- Consumos ajustados.
- Equilibrio del producto.
- Amplitud interior.
Mejorables
- Selector del cambio muy retrasado.
- Intermitentes traseros invisibles al sol.
- Cristales sin protección térmica.

Comentarios
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Hola Toni Navas, me alegro de que hayas acertado con la compra de tu coche, seguro que lo disfrutas mucho tiempo, es un gran coche. Un saludo y gracias por compartir con nosotros tus impresiones sobre este coche.
Buenas a todos, el 8 de Agosto de 2014 o sea hace cinco días me entregaron este mismo modelo y es increíble, no te equivocas en nada, el actual trae llantas de 15 pulgadas y manos libres en el volante, en ralentí el coche es un escándalo por que no sabes si está parado. Vivimos en zona cercana de montaña y subimos grandes puertos y si sumamos conducción por autovía y ciudad marca 6.2 litros de media en conducción tranquila. En el cuadro de instrumentos también se dispone ya de reloj de temperatura y los materiales me causan muy buena impresión y sin problemas a la hora de accionarlos. Una gran compra cuando lo enseñaron pensábamos que sería bastante mas caro de precio.
Hola Alberto, en el caso de la gasolina sin plomo ya no se habla de octanos porque carece de esta sustancia
Buenos dias RUBEN he leido tus pruebas y me he animado a comprar un RIO Sedan 1.2 , , la primera marcha , és muy corta , la 5ª és mas larga que un dia Lunes , 2ª , 3ª. y 4ª me gustaron , En Lima-Perú hay combustible de 90 , 95 ,97, y 98 , ( eso está escrito en los surtidores , pero ninguno dice OCTANOS ) creo que eso ya no lo escriben porque se pueden ganar un Juicio ! ni las refinerias dicen a que se refieren los esos numeros , He laido que un Sr Salazar te escribió que hay gasol de 90 - 97 sin plomo y gasol 95 con plomo , ese Señor esta desinformado porque hace mas de 10 años que en el Perú no se usa plomo , asi que te pido lo siguiente , ( claro que si fuera posible para ti , ) y te podrian hacer caso por ser un experimentado TESTER , que me averigues con REPSOL ,que acqui tiene refineria ,a que llaman 98 y cuantos octanos son reales . gracias mil.
Hola Rolando, puedes estar tranquilo porque has hecho una buena compra, es un coche muy robusto y amplio. En cuanto a consumos, son los que menciono en la prueba. Un saludo y gracias por tu comentario.