Conducimos el nuevo Citroën C4 Cactus: ahora, berlinaConducimos el nuevo Citroën C4 Cactus: ahora, berlina

El Citroën C4 Cactus que fue Coche del Año en 2015 evoluciona y se convierte en berlina compacta. Con un diseño más elegante, suspensión de “alfombra voladora” y altos niveles de comodidad y calidad percibida, puedes ya comprarlo a partir de 13.500 euros.

El C4 ya no se renovará más, así que, mientras llega su sucesor, el C4 Cactus será la propuesta de Citroën en el segmento de las berlinas compactas. El Cactus pintón con sus airbumps protectores y sus colores vivos, pero con un deje de “lowcost”, se transforma en un compacto con diseño elegante y juvenil. Ya hemos conducido ese nuevo modelo y hoy compartimos con vosotros esta primera prueba del nuevo Citroën C4 Cactus y nuestras primeras impresiones de conducción.

Su diseño es lo primero que atrae y está bien conseguido, como una elegante evolución del anterior Cactus. Rasgos más sutiles, aspecto más ancho, posibilidades de personalización tanto en la carrocería como en el interior…

A la calidad de materiales y acabados, se unen unos altos niveles de confort, tanto en parado (asientos, espacio interior, luminosidad, instrumentación digital) como en movimiento (nuevas suspensiones, aislamiento acústico, ayudas a la conducción).

Los motores son los solventes PureTech con turbocompresor en la opción de gasolina y los BlueHDI en la propuesta diésel.  Pueden combinarse con caja manual de 5 o 6 velocidades y con el cambio automático EAT6.

Con su transformado C4 Cactus, Citroën quiere llegar al comprador particular, pero también a todo tipo de empresas (flotas, alquiladoras…). Como es sabido, se ensambla de manera exclusiva y para todo el mundo en la factoría de PSA en Villaverde (Madrid).

Así se mueve el Citroën C4 Cactus berlina

Diseño: Más elegante, pero aún desenfadado

Los cambios en el diseño exterior que Citroën ha aplicado al C4 Cactus tienen como finalidad convertirlo en un modelo de tipo berlina compacta. Con sus nuevos rasgos, gana en elegancia y se hace más atractivo para un segmento de público quizás también de más edad y más serio (otro de los objetivos de Citroën es conquistar mercado de flotas y en el sector de las empresas).

Eso sí, como podéis ver en las fotos, no ha perdido personalidad y sigue manteniendo un espíritu desenfadado. En cuanto a sus medidas, tiene 4,17 m de largo, 1,71 m de ancho y 1,48 m de alto.

Los chevrones del logo de Citroën se hacen dueños del frontal, subrayado por una línea negra brillante, estirándose hacia los lados y llegando a las luces diurnas led. Los faros están más abajo, a la altura de la parrilla (enmarcada por una línea cromada), son más finos que antes y están rodeados por una pieza decorativa negra para dar sensación de profundidad. Por debajo, la boca de entrada de aire tiene a sus lados las luces antiniebla y deflectores aerodinámicos.

En el lateral, la mayor novedad es que los característicos “airbumps” se reducen mucho y además forman una línea de continuidad negra junto con los pasos de rueda que recorre todo el lateral del C4 Cactus. Una pieza blanca aporta un rasgo de originalidad en ese punto.

Los pilares que van desde la línea de cintura hasta el techo son negros y dan la sensación de formar un todo con los cristales de las ventanas e incluso continuar en el parabrisas y la luneta trasera. Como el techo también tiene una parte acristalada, la impresión del conjunto es de ligereza y, en palabras de Citroën, “de techo flotante”.

La parte trasera, por último, cuenta con ópticas generosas, las identificaciones del logo (los chevrones), la marca (Citroën) y el modelo (C4) bien patentes, mientras que la denominación Cactus sólo aparece en una línea negra transversal al pilar C (el trasero).

En cuanto a colores, el nuevo Cactus berlina cuenta con 9 colores de carrocería, 4 packs de color y, en total, 31 combinaciones posibles para personalizarlo. ¿Quieres distinguirte más? Te ofrecen 5 tipos de llantas de aleación y, en el interior, 5 ambientes diferentes.

Interior: Apuesta por el confort

Una de las bazas importantes de Citroën con el nuevo C4 Cactus es que, al abrir la puerta, sin sentarse siquiera, el posible comprador “sienta” la comodidad que le ofrece el coche. Y, para ello, los nuevos asientos son el argumento más sólido (o más mullido, según se mire).

La distancia entre ejes del Cactus, 2,60 m, es garantía de una buena habitabilidad interior, otro factor importante al enjuiciar la comodidad de este modelo. El maletero tiene una capacidad de 358 litros, en la media de este segmento y sus formas permiten aprovechar bien esa capacidad, aunque la boca de carga se ve reducida por la forma de las ópticas traseras.

En el puesto de conducción, con volante regulable en profundidad y en altura, se puede encontrar fácilmente una postura relajada. La instrumentación con pantalla digital se puede configurar con los datos necesarios. La palanca del cambio sigue teniendo un pomo algo grande para mi gusto y, aunque es precisa de manejo, para insertar la quinta marcha hay que alejar el brazo en exceso.

El salpicadero, de líneas muy horizontales, cuenta con pantalla exenta para el infoentretenimiento, táctil y de 7 pulgadas (17,8 cm). Nos sigue pareciendo una gran idea la guantera superior, que ofrece un hueco de almacenamiento protegido suplementario. Tanto ella como los asideros de las puertas (los tiradores son cinchas) siguen manteniendo ese estilo que recuerda a las maletas de los grandes viajeros.

Asientos “Advanced Comfort”: la gran novedad

El objetivo de calidad percibida y de confort se condensa en los asientos delanteros. Se fabrican con una espuma de alta densidad y con más espesor, para hacerlos más cómodos, incluso transcurridas varias horas de conducción, y más duraderos. Ese acolchado se hace además visible con el relieve en rombo típico de los acolchados.

Las plazas traseras cuentan con espacio suficiente, pero las ventanillas son practicables, es decir, cierran en compás (no se pueden subir y bajar, sólo abrir un poco hacia afuera), uno de los elementos más criticados ya en la primera generación.

El confort acústico es otro de los elementos buscados, con cristales más gruesos y material de insonorización distribuido por todo el habitáculo

La sensación de comodidad es innegable, con mucha luz también gracias al techo panorámico, cuyo cristal está tratado para tamizar la luz y no dejar pasar el calor.

Los materiales son suaves al tacto, mezclan tonos mates y brillantes, los plásticos transmiten buena calidad y la percepción general a bordo, con ese confort que Citroën ha perseguido, está muy conseguida. A gusto del cliente, se puede elegir entre cinco ambientes o acabados que varían en grado de sobriedad, elegancia y calidad.

Motor: Diesel y gasolina de calidad premiada

El nuevo C4 Cactus se comercializa con una gama de motores que incluyen 3 gasolina y 2 diésel, que a finales de año serán también tres. Según los casos, pueden combinarse con cambio manual o automático.

En gasolina, la versión más potente es la que monta el PureTech 130 S&S de 130 CV con turbo asociado a una caja de cambios manual de 6 marchas, con un consumo medio de 4,8 l/100 km y emisiones de CO2 de 110 g/km.

A continuación, ofrecen el PureTech 110 S&S de 110 CV, también con turbo, que se comercializa combinado con un cambio manual de 6 marchas (4,5 l/100 km de consumo medio y 104 g/km en emisiones de CO2) o automático también de 6 (el EAT6), cuyo consumo medio es de 5,3 l/100 km y cuyas emisiones de CO2 son de 119 g/km.

Por último, el motor de acceso a la gama es el PureTech de 82 CV, con un consumo de 4,7 l/100 km y unas emisiones de 109 g/km.

Todos tienen 3 cilindros y los turbo PureTEch 110 y 130 han recibido el título de International Engine of the Year en 2015, 2016 y 2017.

En cuanto a los motores diésel, se puede elegir, de momento, entre dos posibilidades: el BlueHDI 100 y el BlueHDI 100 S&S (3,6 l/100 km de consumo medio y entre 94 y 96 g/km de emsiones de CO2). En otoño de 2018 llega el BlueHDI 120 S&S con caja automática EAT6.

La mayor parte de las ventas, según los portavoces de la marca, se centrarán en las versiones de 100 CV, tanto en el caso de los motores de gasolina como en la gama diésel.

Comportamiento: ¿Como una alfombra voladora?

Para dar al C4 Cactus comportamiento de berlina, Citroën ha recurrido a su saber hacer en suspensiones cómodas y eficaces. De esa tradición heredada y puesta al día por el equipo de ingeniería de la marca, nace la “suspensión de amortiguadores progresivos hidráulicos” (que Citroën ha registrado como marca), que monta este nuevo modelo, pero que se aplicará a otros lanzamientos futuros.

Los portavoces de Citroën explican que, para llegar a esta solución mecánica, se han patentado más de 20 elementos nuevos. ¿Cómo funciona? Las suspensiones clásicas están formadas por un amortiguador, un muelle y un tope mecánico, pero la nueva suspensión de Citroën añade dos topes hidráulicos a uno y otro lado: uno de extensión y otro de compresión, de forma que la suspensión trabaja en dos tiempos.

Así, cuando el terreno tiene irregularidades leves, el muelle y el amortiguador neutralizan los movimientos verticales sin que los topes tengan que intervenir. En caso de irregularidades o de ondulaciones mayores, muelle y amortiguador trabajan junto con los topes hidráulicos de compresión o de extensión y éstos absorben y disipan la energía, de forma que no se producen rebotes.  En Citroën lo llaman “efecto de alfombra voladora” y han basado en él gran parte de su comunicación en la campaña de publicidad del nuevo C4 Cactus.

Durante la presentación del modelo a la prensa, hemos podido experimentar la suavidad de funcionamiento de este nuevo sistema y las sensaciones a bordo son realmente buenas: el Cactus filtra los desperfectos del asfalto y ni te enteras de que están; suaviza los típicos badenes para ralentizar el tráfico y, en general, hace que el desplazamiento se realice de manera fluida y sea sumamente cómodo.

Nuestro recorrido fue de algo más de una hora y sobre todo por trazado urbano, pero nos ha generado buenas expectativas para cuando realicemos una prueba de mayor profundidad y duración.

 

Equipamiento: Doce ayudas a la conducción

Como el resto del coche, también el equipamiento está enfocado a maximizar el confort y a dar al C4 Cactus un enfoque de berlina, con sistemas ADAS (ayuda a la conducción) superiores y propios del segmento al que accede este Citroën.

Empezando por el propio habitáculo, cuenta con luz led delante y detrás, retrovisores exteriores de plegado eléctrico, retrovisor interior antideslumbramiento, elevalunas secuenciales (en las ventanillas delanteras, las de atrás no son tales, como señalaba al analizar el interior).

Lo más relevante es el apartado de ayudas a la conducción: frenado automático de emergencia, que se activa cuando detecta riesgo de colisión desde 5 hasta 85 km/h; reconocimiento de señales de límite de velocidad; alerta de cambio involuntario de carril (con sonido y señal visual); alerta por cansancio o “coffee break alert”, que avisa al conductor cuando lleva dos horas circulando a más de 70 km/h; alerta de atención al conductor, cuando percibe que éste reduce su nivel de concentración en la conducción; vigilancia de ángulo muerto; ayuda al aparcamiento; cámara de visión trasera; ayuda al arranque en pendiente; iluminación estática de cruce, acceso y arranque manos libres; grip control (adapta la motricidad de las ruedas delanteras al tipo de terreno: nieve, barro, arena…).

Hay tres niveles de acabados denominados Live, Feel y Shine. Podéis consultar en la ficha de equipamiento todos los elementos que incluyen.

Nuestra valoración

8,5 / 10 Bien

Diseño

9

Motor

9

Comportamiento

8

Interior

9

Equipamiento

8

Consumo

8
Destacable
  • Diseño atractivo
  • Gama de motores
  • Suspensión
Mejorables
  • Ventanillas traseras
  • Palanca de cambio

Ver ficha técnica

Comentarios

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J

Visto, habría que probarlo para ver la sensación. Aún recuerdo los coches BS que casi no se inclinaban en las curvas, pero esto parece otra cosa.

I

Durante esta primera toma de contacto no pudimos probarla en una zona con curvas y cambios de apoyo para saber su inclinación lateral, pero el filtrado de baches, bandas ralentizadoras y demás irregularidades de la conducción diaria en una ciudad es asombrosa (tenemos aún en la cabeza la idea de que el Cactus es un vehículo más rudo en ese sentido, así era en la anterior generación como crossover). Cuando hagamos la prueba en profundidad en un par de semanas, también podremos comprobar el efecto que produce en un viaje largo una suspensión blanda de estas características. Muchas gracias por tus comentarios.

J

¿Y sobre la nueva suspensión hidráulica?

I

Sí, José Manuel, ya veo que lo has encontrado, hemos hablado de ella en el apartado de comportamiento.