
En esta ocasión traemos a nuestro portal la versión de gasolina de 180 CV del Skoda Octavia que se distingue de sus "hermanos menores" por equipar el eje trasero completamente independiente en la plataforma MQB en lugar del sencillo eje de brazos tirados. ¿Se notará esta característica?
Esta vez le toca pasar el examen de Autocasion.com al Skoda Octavia 1.8 TSi de 180 CV con cambio manual de 6 relaciones. No se trata sólo de comprobar las diferencias entre la mecánica diésel de pruebas anteriores y la de gasolina, sino también de ver los cambios en lo que a chasis y dinámica se refiere, ya que las versiones más potentes equipan un eje trasero independiente frente a la suspensión trasera semi-independiente de los modelos con mecánicas menos poderosas.
El Skoda Octavia 2013 está desarrollado a partir de la plataforma modular MQB del grupo VAG, y ambos tipos de eje están disponibles para ella. La pregunta es obvia: si se puede montar un eje trasero independiente, ¿por qué sólo lo equipan algunas versiones si es mejor que el rígido? Pues muy sencillo, se trata de encontrar un equilibrio entre coste, peso y prestaciones. El eje rígido es mucho más simple, lo que lo hace más ligero y barato de fabricar.

Menos peso significa menos consumo, por lo que en los modelos más modestos, en los que el motor no va a exigir demasiado al bastidor, puede ser más inteligente ahorrar peso y consumo. En cambio, en modelos en los que se puede poner contra las cuerdas al chasis, es más conveniente mejorar el comportamiento aunque signifique subir mínimamente el consumo, Por otro lado, el mayor precio de venta de esas versiones compensan el mayor coste del eje independiente. Vamos a ver cómo se traduce en la práctica toda esta teoría.
El Skoda Octavia gasolina frente a diésel
El motor 1.8 turbo del grupo VAG es un gran motor en cuanto a cualidades, más que en tamaño. Pese a tratarse de una mecánica compacta, sus prestaciones son buenas y tiene una doble personalidad muy agradable. Mientras seamos cuidadosos con el acelerador y no pasemos de las 4.000 rpm ni bajemos de las 1.400 rpm, tendremos un compañero de viaje muy dócil y bastante ahorrador, con unos consumos que en ciudad se nos irán hasta los 8,8 l/100km y en carretera no pasarán de los 7 l/100km aunque tengamos que superar 3 puertos de montaña. Probablemente se podrían bajar algo con una sexta más larga, a 120 km/h vamos por encima de las 2.500 rpm.

Como su par motor es claramente inferior en la zona baja y media del tacómetro que el de su hermano diésel, podemos tener la sensación de que tenemos menos que los 150 CV de éste, pero es que la vida en el motor de gasolina empieza donde ya ha acabado la del diésel. A partir de las 4.000 rpm el motor 1.8 TSi invierte los papeles y supera ampliamente al motor diésel. Esto se nota especialmente en los adelantamientos. Mientras que con el diésel tenemos apenas 1.500 rpm realmente buenas, en el gasolina disponemos de 2.500 entre las 3.500 y las 6.000 (por encima de 6.000 sigue habiendo vida pero algo mustia) tenemos una respuesta contundente al acelerador. El resultado es que podemos empezar un adelantamiento en una marcha y terminarlo sin haber tenido que recurrir al cambio y perder tiempo.
En cuanto a confort de marcha y disfrute de conducción, el modelo de 180 CV gasolina no tiene rival en el 2.0 diésel, pero la cosa cambia cuando hablamos de consumos. En el diésel es fácil viajar a los máximos legales con medias que apenas superan los 5 l/100km, casi dos litros menos que el modelo de gasolina. De nada nos servirá que el diésel no sea capaz de seguirnos si luego nos va a dejar clavados en la gasolinera repostando.
El Skoda Octavia 1.8 TSi en la pista de pruebas
Lo cierto es que ya en la versión con el eje trasero de brazos tirados me gustó el comportamiento del Skoda Octavia (y el de otros modelos con la plataforma MQB) pero tenía ganas de ver si realmente se nota tanto la diferencia entre uno y otro eje, al menos tanto como para compensar su mayor peso y precio y la verdad, es que al límite sí que merece la pena.

Es algo similar a lo que sucede entre unas buenas ruedas y unas marca “nisu” mientras simplemente nos limitemos a rodar en línea recta, más o menos da igual una que otra, pero cuando tenemos que hacer una frenada a fondo y con un buen neumático nos ahorramos 10 metros de frenada y libramos, agradecemos cada euro de más que hemos gastado en ellas; pues con el eje trasero de este Octavia pasa lo mismo. Mientras rodemos a baja velocidad y las cosas vayan más o menos tranquilas, apenas notaremos diferencias, pero si la cosa se complica -y esto no significa que sea porque vayamos rápido, los imprevistos surgen a cualquier velocidad- y nos vemos obligados a hacer una maniobra brusca, el comportamiento del coche cambia bastante.
El eje trasero independiente reacciona mucho mejor en los cambios de apoyo y es tremendamente más seguro cuando pisamos un bache (o una junta de dilatación) en pleno apoyo. Si el asfalto en la curva tiene la menor irregularidad, mientras en el eje semi independiente (no sé porqué lo llaman así, porque es absolutamente dependiente…) los movimientos de una rueda repercuten en la otra que está unida al mismo eje, con la suspensión de este Octavia no es así, de modo que podemos pasar por un bache y que la otra rueda permanezca perfectamente sobre el asfalto sin inmutarse. El resultado es una trazada mucho más suave y con un límite de adherencia mucho mayor.

En cuanto al resto del Octavia 1.8 TSi, nada que objetar: el motor tiene bastante nervio si lo hacemos girar por encima de las 4.000 rpm y el cambio tiene un buen escalonamiento, aunque su tacto podría mejorarse acortando algo sus recorridos y con unos sincronizadores algo más rápidos.
La prueba del Skoda Octavia 1.8 TSi 180 CV en vídeo
Conclusión
Las prestaciones del motor 1.8 TSi con 180 CV son realmente buenas, especialmente por encima de las 4.000 rpm, con un tacto muy agradable sin vibraciones ni ruidos. Gracias a sus contenidos consumos puede ser una buena alternativa de compra, aunque hay que tener claro que si decidimos sacar partido de los 180 CV deberemos olvidarnos de batir récords de economía.

El equipamiento, sin ser excesivo, tiene todo lo que necesitamos y el precio es interesante. Su aspecto es muy discreto y sobrio, puede que para algunos resulte algo aburrido, pero lo cierto es que hay muchos para los que la discreción es un tanto a favor. En lo que no hay reproche es en la calidad de los acabados y en la practicidad y versatilidad de sus soluciones. Su tamaño no es pequeño, pero sí lo es en proporción a su amplitud interior, han sabido sacar espacio de cada cm de carrocería, algo que se agradece a la hora de viajar con gente adulta.
En definitiva, es una compra muy inteligente y, aunque los consumos son algo superiores a los de la versión diésel, sus prestaciones y su eje trasero independiente marcan la diferencia frente a otros modelos de la gama.
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Nuestra valoración
No valorado
Destacable
- Comportamiento dinámico
- Precio
- Versatilidad
Mejorables
- Puertas traseras
- Interior demasiado sobrio


Comentarios
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Hola Rubén, en el tema de las suspensiones traseras, si los ejes torsionales son tan deficientes, ¿por qué se abandonaron los brazos tendidos en su favor?¿no se supone que su mayor independencia beneficia el comportamiento al límite?. Gracias
El Skoda Octavia vuelve a ser un producto redondo, un coche muy completo y recomendable.