
Ya sé que suena a tópico, pero es cierto que hay muchas cosas en las que no merece la pena ahorrar ni lo más mínimo. Estas cinco piezas de tu coche son fundamentales para evitar averías ruinosas y son baratas.
Un simple sensor de inclinación estuvo a punto de acabar con el cierre de Boeing por el fallo que desencadenaba en su sistema MCAS de control de vuelo y que acabó con la vida de 346 personas. Muchas veces, lo más sencillo puede provocar verdaderas catástrofes y en el coche sucede lo mismo. Con la que está cayendo, cada vez descuidamos más el mantenimiento del coche y en muchas ocasiones es la peor idea para ahorrar, porque un simple tornillo puede acabar causando una avería de miles de euros.
Vamos a dar un repaso a cinco elementos que no son caros de reemplazar en cuanto están gastados o rotos y con los que es inútil intentar ahorrar porque al final puede salirnos 100 veces más caro el problema que generen.
Guardapolvos de las transmisiones y dirección

Los guardapolvos de las transmisiones (y también los de las cremalleras de dirección) no son caros y cambiarlos no suele requerir más de 2 horas de trabajo como máximo. Su sustitución tiene un coste que suele rondar los 150 euros en total (grasa, guardapolvo y mano de obra). Su función es doble: por un lado mantienen la pieza engrasada evitando que se pierda la grasa lubricante, por otro, evitan que entre suciedad y agua dentro del mecanismo que protegen.
Un guardapolvos roto hace que se pierda el lubricante y también que la suciedad que entra en contacto con las superficies de fricción actúe como una piedra de esmeril o que la humedad provoque corrosión en las piezas. Circular con un guardapolvos roto acelera el desgaste de las transmisiones o las rótulas de la cremallera de dirección. Tener que cambiar las juntas homocinéticas cuesta varias veces más que el guardapolvos y una dirección asistida nueva puede tener un precio de entre 1.500 y 2.700 euros.
Escobillas limpiaparabrisas

Las escobillas limpiaparabrisas son fundamentales para nuestra seguridad. Pocas cosas hay más incómodas que conducir un coche con unas malas escobillas un día de lluvia. Además de peligroso e incómodo por la limitación en nuestro campo de visión, unas escobillas gastadas, resecas o rotas rayan la superficie del cristal. Un parabrisas puede costar más de 100 veces más que una escobilla. Claramente es un elemento en el que no merece la pena ahorrar.
Por supuesto, tampoco merece la pena comprarlo de mala calidad. Busca siempre escobillas de marcas reconocidas y mejor en tiendas de recambios o superficies comerciales en las que no abunden las copias y falsificaciones. Una escobilla de mala calidad nueva es tan inútil como una rota o gastada.
Líquido de frenos

Cambiar el líquido de frenos del coche tiene un coste de apenas una hora de mano de obra y medio litro de fluido hidráulico. Estamos hablando de aproximadamente entre 60 y 100 euros de coste. Una avería en el grupo hidráulico del ABS no suele bajar de los 1.000 euros y la principal causa de fallo en el sistema de frenos de un coche es precisamente la corrosión de los componentes provocada por un líquido en mal estado.
La mayoría de los coches utilizan como líquido de frenos el DOT4, se trata de un alcohol que es higroscópico, es decir, que absorbe la humedad del aire y poco a poco va mezclándose con agua. Esta presencia de agua en el circuito hidráulico provoca dos cosas:
- Baja el punto de ebullición: el líquido de frenos empieza a hervir a temperaturas inferiores a lo normal. Cuando el líquido de frenos hierve, las burbujas que se producen hacen que el sistema hidráulico funcione mal, es lo que se conoce como fading. El pedal del freno se va hasta el fondo y apenas se produce fuerza de frenado. Esto puede provocar accidentes graves, incluso mortales.
- Aumenta la corrosión: esa humedad en el circuito genera corrosión que ataca tanto a las partes metálicas como a las gomas y sellos de hermeticidad. Esto suele provocar obstrucciones y agarrotamientos en elementos como las electroválvulas del sistema ABS.
Querer ahorrar menos de 100 euros cada dos años suele provocar que tengamos que gastarnos más de diez veces esa cantidad.
Rodamiento de rueda

Aunque hay algunos modelos de coche en los cuales el rodamiento de rueda no es nada barato, en la mayoría es un recambio accesible y que no requiere de demasiado tiempo para su cambio. Un rodamiento en mal estado lo primero que suele provocar es un molesto zumbido cuando se conduce (ojo porque puede confundirse con un defecto en los neumáticos que pueden desgastarse formando dientes de sierra y el sonido es muy similar).
Si el rodamiento está muy mal, se calienta y puede estropear con la dilatación elementos como los captadores del ABS. También puede provocar un desgaste irregular de los neumáticos, holguras e inestabilidad en la dirección e incluso un desgaste en el el propio buje, lo que acaba haciendo necesario reemplazar la mangueta completa con un precio varias veces más caro que el del propio rodamiento. Aunque no es frecuente, puede incluso provocar el desprendimiento de la rueda de ese eje.
Vaso de expansión

Los vasos de expansión en los que se almacena el líquido refrigerante se van volviendo quebradizos con los años. El calor, el propio anticongelante y la oxidación natural acaban por hacer que estos plásticos se partan fácilmente. Además, la presión que se acumula en el circuito los está estirando y contrayendo constantemente.
Si el vaso de expansión de tu coche presenta grietas o ha perdido por completo su transparencia, es el momento de cambiarlo. Un vaso de expansión es relativamente barato y la avería que puede provocar su rotura es carísima. Hay coches que no tienen testigo de nivel de refrigerante y cuando te des cuenta de que ha tirado el anticongelante, es probable que ya hayas dañado la junta de culata o incluso gripado el motor.



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