Aunque nos encantan, no hay por qué comprar un Ferrari o un Porsche para disfrutar de una carretera de curvas y, quizá, la mejor alternativa sea un compacto deportivo con tracción trasera.

Ágiles, ligeros y diseñados para disfrutar de cada curva, los compactos deportivos con tracción trasera son una auténtica oda a la conducción divertida y pura.

Aunque la mayoría de los utilitarios deportivos actuales cuentan con tracción delantera, principalmente por cuestiones de coste y seguridad, los modelos de tracción trasera han conseguido mantener un lugar especial entre los apasionados del motor.

La tracción delantera es más económica de fabricar y, además, la tendencia al subviraje que presentan estos vehículos es más fácil de controlar, especialmente en situaciones de poca experiencia al volante. Por otro lado, la tracción trasera, aunque más propensa al sobreviraje, ofrece una conexión única con el coche y el asfalto, algo que los conductores más experimentados valoran enormemente.

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En la era previa a los avanzados sistemas electrónicos de asistencia, como las ECUs inteligentes que gestionan el frenado selectivo y el reparto de par, domar un coche de tracción trasera potente era todo un arte reservado a los más hábiles al volante. Pero aquellos pequeños “cohetes de bolsillo” con tracción trasera siempre han tenido un aura especial, por su capacidad de convertir cada curva en una experiencia emocionante.

En este artículo, hacemos un repaso a algunos de los compactos deportivos más icónicos con tracción trasera de las últimas décadas. Este no pretende ser un listado exhaustivo de todos los modelos creados, especialmente si hablamos de versiones limitadas o derivadas de la competición, pero hemos tratado de reunir una muestra representativa de coches que, en su época y recientemente, fueron sinónimo de diversión y deportividad en el mundo de los compactos deportivos.

5.- Aston Martin Cygnet V8: el microcoche convertido en un cohete

El Aston Martin Cygnet V8 acelera de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos.El Aston Martin Cygnet V8 acelera de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos.

El Aston Martin Cygnet es uno de los coches más curiosos y polémicos en la historia de la marca británica. Concebido originalmente como una adaptación premium del Toyota iQ, el Cygnet fue un intento de Aston Martin por cumplir con las estrictas normativas europeas de emisiones al añadir un modelo urbano y eficiente a su catálogo, dominado por deportivos con motores de gran cilindrada. El pequeño Cygnet estándar contaba con un modesto motor de 1.3 litros y cuatro cilindros, diseñado para ser un coche práctico y eficiente en entornos urbanos.

Sin embargo, el alto precio del Cygnet, junto con su clara herencia Toyota, no calaron en el público. Aunque Aston Martin había proyectado vender 4.000 unidades al año, las cifras reales apenas alcanzaron las 600 en Europa, lo que llevó a la marca a abandonar el proyecto tras solo dos años en el mercado.

Pero la historia del Cygnet no terminó ahí. En 2018, Aston Martin decidió construir una versión única y radical del pequeño coche urbano por encargo de un cliente. Este modelo exclusivo recibió el motor V8 de 4.7 litros del Vantage S, un propulsor capaz de generar 430 CV y 490 Nm de par máximo. Con semejante corazón mecánico, el diminuto Cygnet se transformó en un auténtico cohete capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 4,2 segundos, dejando muy atrás cualquier rastro de su origen como un urbano práctico.

El Aston Martin Cygnet V8 no solo es un ejercicio técnico impresionante, sino también un ejemplo de cómo incluso un coche diseñado para la eficiencia urbana puede transformarse en un vehículo extremo y exclusivo. Aunque se fabricó como una unidad única, este peculiar modelo sigue siendo una pieza de conversación entre los entusiastas del motor y una muestra del ingenio de Aston Martin para crear algo completamente inesperado.

4.- Maserati Biturbo 222: lujo italiano con doble turbo

El Maserati Biturbo nació para competir con modelos como el BMW Serie 3.El Maserati Biturbo nació para competir con modelos como el BMW Serie 3.

Entre 1991 y 1994, el Maserati Biturbo 222 representó una etapa importante en la historia de la marca del tridente. Fue un modelo concebido bajo la dirección de Alejandro de Tomaso, el empresario argentino que asumió el reto de revitalizar Maserati en la década de 1980. En un momento crítico para la marca, el Biturbo nació con la misión de democratizar el lujo y hacer que Maserati compitiera en el segmento de coches deportivos compactos, apuntando directamente a rivales como el BMW Serie 3.

El Biturbo 222 montaba un motor V6 de 2.8 litros con doble turbo, una mecánica que en su versión más evolucionada desarrollaba 275 CV y un impresionante par máximo de 431 Nm. Estas cifras le permitían alcanzar los 100 km/h desde parado en solo 6,1 segundos, ofreciendo unas prestaciones notables para su tiempo. El motor, además, introdujo una evolución clave: mientras que las versiones anteriores contaban con tres válvulas por cilindro, el 222 empleaba una configuración de cuatro válvulas, lo que mejoraba tanto la potencia como la eficiencia.

Lástima que tenga tan mala fama por su baja fiabilidad, pues el diseño del Biturbo 222 reflejaba la elegancia clásica italiana, con líneas fluidas y un equilibrio perfecto entre deportividad y lujo. Aunque nació como un coupé compacto, este Maserati también se ofrecía en versiones más exclusivas, como el Karif, que compartía la mecánica del 222 pero con una carrocería de batalla más corta basada en el Spyder descapotable.

3.- Ford XR4: el intento de Ford para desafiar a BMW

El Ford Sierra XR4i también estaba disponible con carrocería familiar.El Ford Sierra XR4i también estaba disponible con carrocería familiar.

El Ford Sierra XR4 (1985-1989) fue el resultado del intento de Ford de competir con los deportivos compactos alemanes, como los modelos de BMW, durante los años 80. Aunque algunos podrían argumentar que el Sierra no es técnicamente un “hot hatch”, su carrocería de tres puertas con portón trasero le da una base para considerarlo dentro de esta categoría.

Con un motor de cuatro cilindros en línea turboalimentado de 2,3 litros, el XR4 generaba 145 CV y un par máximo de 264 Nm, cifras que, aunque aceptables para la época, lo dejaban rezagado frente a sus rivales más dinámicos. Este motor, combinado con una suspensión ligeramente más rígida que la del modelo base, un esquema de tracción trasera y un diseño aerodinámico característico, formaba un conjunto atractivo a primera vista.

Sin embargo, en la práctica, el XR4 tenía algunas limitaciones. La configuración de suspensión, aunque algo más firme, estaba más orientada al confort que al rendimiento puro, lo que lo hacía menos ágil en curvas cerradas y, en definitiva, menos emocionante que otros compactos deportivos contemporáneos.

A pesar de estas carencias, el Sierra XR4 tuvo su encanto como un modelo que ofrecía un toque deportivo dentro de la gama familiar de Ford. Sin embargo, su corta vida comercial, limitada a solo cuatro años, evidencia que no logró cumplir completamente con las expectativas del mercado. A día de hoy, sigue siendo un coche curioso que destaca como un intento interesante, aunque algo fallido, de Ford por plantar cara a los gigantes alemanes de la época.

2.- BMW M140i: el compacto de propulsión que conquistó a los puristas

El compacto deportivo de BMW montaba un motor de seis cilindros en línea.El compacto deportivo de BMW montaba un motor de seis cilindros en línea.

Entre 2012 y 2019, BMW produjo uno de los compactos deportivos más queridos por los entusiastas del automovilismo: el BMW M140i. Esta versión de la Serie 1, perteneciente a la segunda generación conocida como F20, combinaba potencia, equilibrio y un diseño compacto que lo hacían destacar en el segmento de los “hot hatches”.

Bajo su capó, el M140i ocultaba un motor de seis cilindros en línea de 3.0 litros con turbio, capaz de entregar 340 CV y 500 Nm de par máximo. Este motor, conocido por su suavidad y entrega lineal, enviaba toda su potencia exclusivamente a las ruedas traseras, un rasgo poco habitual en su categoría. Gracias a esta configuración y a su excelente reparto de pesos, el M140i ofrecía una experiencia de conducción purista y emocionante, logrando acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 4,6 segundos.

El diseño del F20 fue muy apreciado, especialmente porque BMW ofrecía diferentes configuraciones de carrocería, como versiones de tres y cinco puertas, además de los coupés y descapotables basados en la Serie 2. Sin embargo, el M140i fue el punto álgido de la gama, con una configuración técnica que lo posicionaba como uno de los compactos deportivos más completos y deseables de su época.

Para los europeos, el M140i sigue siendo recordado como uno de los últimos compactos deportivos con tracción trasera, una rareza en el mercado actual. Su legado perdura como un símbolo del enfoque clásico de BMW hacia la deportividad y la dinámica de conducción.

1.- Renault 5 Turbo: un mito nacido para los rallies

El Renault 5 Turbo guarda un lugar especial en el corazón de los aficionados al motor.El Renault 5 Turbo guarda un lugar especial en el corazón de los aficionados al motor.

Entre 1980 y 1984, Renault dio vida a uno de los compactos deportivos más icónicos de todos los tiempos: el Renault 5 Turbo. Hoy en día, hay una nueva versión presentada, pero completamente eléctrica de la que puedes encontrar información aquí. El modelo original nació con un propósito claro, competir en el campeonato mundial de rallies y plantar cara a rivales como el Lancia Stratos, que había dominado la década de los 70. Renault tomó como base su popular hatchback, el Renault 5, y lo transformó en una auténtica máquina de competición con un diseño agresivo y un rendimiento espectacular.

El corazón del Renault 5 Turbo era un motor de cuatro cilindros en línea de 1,4 litros turboalimentado, que producía 160 CV y un par máximo de 220 Nm. Estas cifras, combinadas con un peso reducido, permitían al pequeño deportivo acelerar de 0 a 100 km/h en solo 6,6 segundos, una cifra impresionante para la época. Pero las modificaciones no se limitaron al motor. Renault trasladó el propulsor a la parte trasera, transformándolo en un coche de tracción trasera para mejorar el equilibrio y el comportamiento dinámico en tramos de rally.

El diseño también se adaptó a sus nuevas pretensiones deportivas. El Renault 5 Turbo lucía una carrocería ensanchada, con un eje trasero más ancho, tomas de aire laterales y unas llantas más grandes que le daban un aspecto imponente y único. Para completar el conjunto, se incorporó una suspensión trasera derivada del Alpine A310 y una caja de cambios manual de cinco velocidades proveniente del Renault 30.

Como dictaban las normas de homologación del campeonato de rallies, Renault construyó 400 unidades de este modelo, convirtiéndolo en un coche muy exclusivo y deseado por los coleccionistas. Hoy en día, el Renault 5 Turbo no solo es una pieza clave en la historia del automovilismo, sino también un símbolo de una época en la que la creatividad y el ingenio marcaban la diferencia en el mundo de los coches deportivos.

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