En 1962 BMW presentaba una nueva berlina que se convirtó en un éxito comercial y que puso los cimientos de la nueva era de la marca tras la Segunda Guerra Mundial. Así es la historia del coche que reflotó la compañía.
Si nos preguntan por el modelo más importante de una marca como BMW, nuestro subconsciente “petrolhead” nos hará pensar en nombres como M1, M3… pero nos equivocaremos. Esos coches han servido para elevar la imagen de prestigio de BMW, pero los coches que de verdad le han sacado las castañas del fuego y han saneado sus finanzas están en el extremo opuesto. BMW quedó arruinada tras la Segunda Guerra Mundial, puesto que se le prohibió hacer aquello con lo que de verdad ganaba dinero (motores para aviones) y tras la contienda no había dinero ni ánimo en la sociedad para comprar roadsters deportivos como el formidable BMW 328, descapotables como el precioso BMW 507 o berlinas como los 501 y 503. No sólo eran caros, pesados y gastaban mucho para unos años de apreturas, también estaban concebidos años antes y estaban muy desfasados técnicamente.
Las motos tampoco eran suficientes como para mantener las fábricas y empleados de BMW, así que la marca se enfrentaba a unos momentos complicadísimos a nivel económico. BMW estaba literalmente al borde de la extinción. Su tabla de salvación llegó en forma de dos coches utilitarios. Uno de ellos no fue suyo sino que pidió permiso a sus inventores para poder fabricarlo en serie, se trata del mítico Isetta que te mostramos en esta vídeo prueba. El otro era el BMW 700 fabricado entre 1959 y 1965. Estos dos coches baratos se vendían muy bien y estaban ayudando a mantener viva a la marca, pero BMW necesitaba otro modelo para aumentar su oferta y también recuperar parte del prestigio perdido. Esa tabla de salvación llegó en 1962, hace justamente 60 años y se llamó BMW 1500, o “neue klasse” (nueva clase). Este nuevo modelo se convirtió en un éxito comercial y sin lugar a dudas es el coche al que los fans de BMW más deberían venerar, porque sin él lo más seguro es que su marca favorita no hubiese llegado hasta nuestros días.
BMW 1500: directo en la diana

Habían pasado ya 10 años de final de la Segunda Guerra Mundial. Alemania seguía en ruinas en muchas de sus ciudades, pero la gente poco a poco olvidaba los peores años de sus vidas y Europa, aunque seguía bastante hambrienta y escaseaban algunas materias primas, poco a poco se respiraba optimismo y ganas de progresar. En BMW se pensaron muchísimo cuál sería el mercado más recomendable para su nuevo modelo. Estaba claro que los microcoches tenían mucha demanda, pero había que sacar un modelo más caro, que dejase más margen y que elevase la imagen de marca, además de cubrir las necesidades de una nueva clase media que volvía a progresar.
La desaparición del Borgward Isabella del mercado también dejaba libre un hueco en el que colarse, así que a finales de 1961 BMW presenta los primeros preseries del BMW 1500, el primer coche completamente nuevo de la marca desde 1933. Pocos meses después, ya en 1962, por fin llegaba al mercado el nuevo BMW 1500, una berlina de 4 puertas diseñada íntegramente por la propia compañía y que no seguía las modas impuestas por el mercado americano sino con un estilo propio.
Su diseño era sencillo pero con personalidad, con un frontal que recuerda claramente a un modelo que seguramente conoces más que éste, la saga 02 de la que nacería la Serie 3, el BMW 1500 daba en la diana y acertaba con lo que la incipiente clase media europea estaba buscando. Sus ventas fueron exitosas desde el principio y, además de un diseño práctico y bien rematado, su motor de 1.5 litros tenía un equilibrio perfecto entre prestaciones y economía de funcionamiento.
BMW 1500: 60 años de la berlina moderna

Los éxitos del BMW 1500, el Isetta y el BMW 700 consiguieron el milagro y los contables de BMW respiraron tranquilos al final del ejercicio de 1962, consiguiendo cerrar en números verdes sus cuentas por primera vez desde hacía más de 20 años dando pérdidas.
El BMW 1500 tenía un diseño moderno, con una carrocería ligera con chasis autoportante, mucha superficie acristalada y un detalle de diseño muy característico que marcaría también el estilo de los BMW 2002, con la tapa del maletero y del capó delantero abrazando los costados.
La cilindrada elegida para el nuevo motor buscaba un buen compromiso entre prestaciones y economía y el 4 cilindros resultó muy robusto y rendía 80 CV, que no estaban nada mal para una mecánica tan compacta y para mover una berlina que pesaba 1.043 kg en orden de marcha.
Tras el éxito de la acogida inicial, BMW fue aumentando la cilindrada y ofreciendo más alternativas y mejores prestaciones a sus clientes. Primero llegó el motor 1800 en 1963, ya con 90 CV y mejor par motor, lo que le proporcionaba un andar más resuelto y mejores prestaciones. Después llegarían el 1600 y el 2000, este último con unos ya respetables 120 CV sentó las bases de lo que más adelante se convertiría en la Serie 5 de BMW.
BMW 1500: un “Serie 5” luminoso y espacioso

El interior del BMW 1500 estaba muy bien resuelto. También era sencillo, con un salpicadero de chapa en el que se insertaban unos diales circulares para la instrumentación y unos pocos mandos para las luces, el sistema de calefacción y la radio. No había mucho más que manejar en una época en la que el equipamiento de los coches era muy básico. Pese a las compactas medidas del coche (4,43 metros de largo, 1,65 m de ancho y 1,41 m de alto), el habitáculo del BMW 1500 era espacioso, con capacidad para llevar a 5 adultos y un buen maletero.
Su amplia superficie acristalada proporcionaba mucha luz al interior, realiado en materiales de buena calidad y con colores a juego con las carrocerías y gran variedad de tapizados. Las críticas de la época elogiaban su confort, la buena visibilidad y su alegre rodar.
BMW 1500: sencillo pero bien hecho

La vida comercial del BMW 1500 fue muy prolongada, desde 1962 hasta 1977 se mantuvo en el catálogo (compartiendo durante algunos años espacio con el Serie 5) y se vendieron alrededor de medio millón de unidades, una cifra que no estaba nada mal para la época, en la que todavía no había mucha gente en Europa que se pudiera permitir un coche así, ni siquiera en Alemania.
El éxito del BMW 1500 estaba sobre todo en su equilibrio. No tenía un diseño especialmente atractivo, pero estaba bien fabricado, su calidad era mejor que la media y resultaba práctico con un interior espacioso y confortable. Además, su motor de 4 cilindros era muy sencillo y no requería de un mantenimiento costoso, de modo que los usuarios de este coche gozaban de un vehículo que les prestaba buen servicio y les pedía poco a cambio.
Este modelo cedía el testigo definitivamente a mediados de los años setenta al BMW Serie 5, cuyo diseño básico heredaba mucho del coche que reflotó las finanzas de la marca y ha permitido que hoy en día sigamos disfrutando del nombre de BMW.



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