
Ambas son carreteras de alta capacidad, pero presentan algunas diferencias clave en cuanto a diseño, acceso y precio de los peajes.
Las autopistas y autovías son vías de alta capacidad diseñadas para circular a velocidades más altas que en las carreteras convencionales, facilitando así la circulación y reduciendo los tiempos de viaje. Sus características son prácticamente las mismas, pero existen diferencias clave en cuanto a su diseño, acceso y precio de los peajes. Aunque sean las carreteras más frecuentadas y seguras, el poder circular a tan altas velocidades implica un mayor nivel de responsabilidad por parte de los conductores.
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En España, las autopistas y autovías ocupan un total de 15.500 kilómetros, los cuales recogen el 80% del tráfico anual en carretera. A pesar de ser las vías más seguras, en ellas se produce aproximadamente el 25 % de las víctimas mortales y heridos graves en siniestros. Según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2023, un total de 345 personas perdieron la vida y 964 resultaron heridas de gravedad en accidentes ocurridos en estas infraestructuras.
Características comunes entre autopistas y autovías

Una de las principales características que comparten ambas vías es la presencia de calzadas distintas para cada sentido de la circulación, separados por medianas o barreras físicas. Por supuesto, los peatones no pueden acceder ni desplazarse por estas vías. Asimismo, existen dos o más carriles por sentido, facilitando la circulación y los adelantamientos sin invadir el sentido contrario.
Por lo general, la velocidad máxima permitida es de 120 km/h para coches y motos. En el caso de los autobuses, camiones y furgonetas, estos tienen límites inferiores, de 100 km/h en el caso de los autobuses y 90 km/h para los vehículos comerciales. Por su lado, los ciclomotores, vehículos para personas con movilidad reducida y vehículos de tracción animal, tienen prohibido el acceso a estas vías. Los ciclistas sí pueden circular por el arcén de las autovías, pero no por el de las autopistas. Cabe recordar que la velocidad mínima para ambas carreteras es de 60 km/h.
Tanto en las autopistas como en las autovías, la circulación debe realizarse por el carril derecho, únicamente pudiendo usar el resto para adelantar. Se trata de una norma muy recalcada por la DGT, que recoge que en 2023, los accidentes ocurridos por cambios de carril innecesarios en estas vías provocaron 21 fallecidos y 108 heridos graves. Igualmente, Tráfico subraya la importancia de mantener la distancia de seguridad con el resto de los vehículos, «una de las normas más importantes en la conducción y menos respetadas», cuyo incumplimiento causó en 2023 un total de 78 muertes y 273 heridos graves en autopistas y autovías.
Asimismo, está prohibido cambiar de sentido e ir marcha atrás, así como detenerse en mitad de la calzada. Únicamente se podrá parar en lugares habilitados para ello, como salidas, áreas de descanso o gasolineras. También, los vehículos que circulan por estas carreteras tienen la prioridad sobre los que se incorporan, aunque se debe facilitar la incorporación del resto de usuarios en la medida de lo posible.
Diferencias entre autopistas y autovías

Como hemos mencionado, las autopistas y autovías comparten características similares, pero también recogen aspectos que las diferencian. Las autopistas tienen acceso completamente controlado, es decir, solo se puede entrar y salir a través de enlaces o accesos específicos (nunca mediante cruces a nivel). Sin embargo, aunque la mayoría de autopistas tienen los accesos controlados, algunas pueden tener cruces a nivel o accesos directos desde otras vías, como carreteras secundarias o caminos. Otro aspecto a destacar es la presencia de peajes que, en el caso de las autopistas, estos suelen ser de pago, mientras que los de las autovías, generalmente, son gratuitos.
En cuanto a su trazado, las autopistas están diseñadas para circular a mayor velocidad con curvas más suaves, más rectas y pendientes menos pronunciadas. Las autovías por su lado pueden ser conversiones de antiguas carreteras, por lo que suelen presentar curvas más cerradas y trazados más ajustados.
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También, las autopistas están diseñadas para soportar un mayor volumen de tráfico y se utilizan principalmente en trayectos de largos, garantizando una mayor fluidez y seguridad. Por su parte, las autovías actúan como una alternativa intermedia entre las carreteras convencionales y las autopistas, permitiendo una circulación eficiente en zonas con menor densidad de tráfico. En conclusión, aunque ambas vías comparten muchas características, las autopistas están diseñadas con un mayor nivel de control y exigencia, lo que las hace más seguras y rápidas en comparación con las autovías.




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