En 1982 Mercedes anunciaba el lanzamiento de una nueva categoría en su marca, el Mercedes 190, apodado Baby Benz por ser el modelo de la marca más compacto hasta la fecha. Para celebrar su 40 aniversario le dedicamos este homenaje.
Parece que 1982 fue un año bastante prolífico, porque este año están de 40 aniversario bastantes coches míticos, como el Opel Corsa o el Ford Sierra. Lo curioso es que ninguno de los dos ejemplos anteriores eran coches espectaculares, pero fueron muy importantes para sus respectivas marcas, lo mismo que nuestro homenajeado de hoy, el Mercedes 190, apodado el “Baby Benz” por la prensa de la época al abrir una nueva gama de modelos, un peldaño por debajo de lo habitual para la marca. Hasta el lanzamiento del Mercedes 190, la marca de la estrella jamás se había planteado competir con rivales como BMW en categorías inferiores, pero está claro que los buenos resultados financieros obtenidos por los BMW 02 y Serie 3 abrieron los ojos a los estirados directivos de Stuttgart.
El lanzamiento del Mercedes 190 en 1982 tuvo algunos detractores que veían en el nuevo W201 (así se denominaba internamente al nuevo modelo) el riesgo de que Mercedes perdiese parte de su empaque y caché. Pronto quedó claro que se equivocaban y, lejos de desprestigiar a sus hermanos mayores, el Mercedes 190 sirvió para que muchos conductores probasen en sus propias carnes qué hacía a la marca de la estrella estar por delante de sus rivales. Su calidad de fabricación y exquisiteces como el eje trasero multibrazo estaban a años luz de las de sus rivales, aunque, eso sí, el Mercedes 190 no podía ser más básico en sus orígenes, con un sencillo 4 cilindros de gasolina de 90 CV con cambio de 4 marchas y un arcaico carburador Stromberg que ya olía a rancio en 1982, cuando la inyección electrónica cumplía tres lustros desde que apareció por primera vez en un humilde VW 1600 LE.
La prensa especializada alababa su calidad de fabricación, su comportamiento dinámico y su diseño, mientras que las críticas se centraban en lo pequeñas que eran sus plazas traseras, lo enorme que era su volante y lo precario de su equipamiento de serie.
Por qué 190: sin complejos

Además de despistar por tratarse de un modelo de una categoría inferior para la marca, el Mercedes 190 despistó en su lanzamiento por la nomenclatura, que no hacía referencia a su cilindrada ni iba a compañado de una letra K para las versiones compactas. Lo cierto es que no era la primera vez que Mercedes empleaba el número 190 para denominar a alguno de sus modelos, que ya contaron con esta denominación en los “Ponton” y “Colas” más básicos. La primera vez que Mercedes empleó el nombre de 190 fue con el precioso roadster que encabeza estos párrafos, un hermoso descapotable con una estética muy similar a la de los formidables Mercedes 300 SL Alas de Gaviota y Roadster.
El pequeño Mercedes 190 SL nacía con una mecánica mucho más modesta que la de sus hermanos mayores, también con peopres prestaciones y un equipamiento más básico, pero no renunciaba a la calidad, el estilo y, en definitiva, nada de lo realmente importante en un Mercedes en aquellos años.
Al nuevo “Baby Benz” le pasaba lo mismo. Tal vez era más básico que sus hermanos mayores, pero estaba claro que Mercedes no quería que el nuevo Mercedes 190 renunciase a ninguna de las señas de identidad de la marca. Durante su proceso de desarrollo se puso mucho empeño en su calidad, en la eficiencia, la seguridad y la fiabilidad. En definitiva, menos lujo, menos potencia, menos tamaño y menos porte que un Clase S, pero igual de bien hecho, como el precioso 190 SL frente a los 300 SL.
Historia del Mercedes 190 W201: buscando la eficiencia

Para el proyecto W201 Mercedes puso toda la carne en el asador y se aprovechó de toda la experiencia lograda en campos como la aerodinámica con el W126, la nueva Clase S que se habñia presentado 3 años antes que el nuevo Mercedes 190 y que destacaba por el enorme salto adelante en cuanto a eficiencia respecto a su predecesora. Con un Cx aerodinámico de 0,33, el nuevo Mercedes 190 era uno de los modelos de su segmento más aerodinámicos, aunque es justo reconocer que un sencillo Citroën GS era todavía mejor 12 años antes.
Para conseguir esa aerodinámica, el Mercedes 190 inclinaba más la calandra y los faros delanteros, además de bajar más la altura de la carrocería y eliminar elementos como el retrovisor del lado derecho (que en el caso de equiparse era claramente más pequeño que el izquierdo) y un limpiaparabrisas monobrazo, como en el Citroën CX, pero muy mejorado algunos meses después del lanzamiento gracias a una cinemática que permitía a le escobilla describir la mitad de una elipse en vez de una semicircunferencia, de modo que era capaz de barrer el 92% de la superficie del parabrisas, todo un récord que todavía hoy no se ha superado
Otro aspecto muy cuidado en el Mercedes W201, además de la calidad de fabricación, fue el de las suspensiones. Fue uno de los primeros modelos en equipar un elaborado eje trasero multibrazo que marcaba un abismo en la calidad de rodadura del Mercedes 190 respecto a sus rivales. El BMW Serie 3 E30, nacido un par de años después, mantenía un sistema de brazos oblícuos casi calcado al del E21 que hacía que el comportamiento en carretera fuese mucho peor que el del Mercedes 190, algo que se hacía más patente cuanto mayores eran las prestaciones y es una de las claves por las que para la mayoría de conductores el Mercedes 190 2.5-16 es claramente superior al M3 E30 en cuanto a dinámica y eficacia.
Mercedes 190: austeridad a la alemana

Calidad de fabricación y materiales, suspensiones de última generación, una estrella de 3 puntas en la coraza delantera… y un equipamiento más pobre que el de un Dacia Sandero, así era el Mercedes 190, que sorprendía con anacronismos como el motor con carburador Stromberg y modestas prestaciones. En los modelos básicos del Mercedes 190 todo se pagaba aparte. De serie se conformaba con una caja de cambios de 4 marchas, elevalunas de manivela en todas las puertas, tapicerías básicas, volante de plástico (esto incluso en los modelos más equipados y caros), llantas de acero con tapacubos de plástico (casi lenticulares por aerodinámica, eso sí)… ni siquiera se gastaban dinero en pintar el interior del maletero, que estaba desprovisto del más mínimo tapizado y dejaba ver con descaro el acero con la imprimación en negro mate.
Gran parte de la fenomenal fama de fiable de los Mercedes W201 estaba en que había muy pocas cosas que se pudieran estropear, porque no podía venir más desnudo de fábrica, algo que era muy común en los modelos alemanes de la época.
En cuanto a las mecánicas, el Baby Benz nacía con motores de gasolina y diésel de 4 cilindros de 2 y 2.3 litros, dejando la configuración de 6 cilindros para los más refinados 2.6 de 166 CV, que era menos potente que los primeros 2.3-16 Cosworth, pero de funcionamiento más señorial.
Junto con las mecánicas de gasolina, el Mercedes 190 ofrecía la alternativa diésel, con motores poco refinados, pero muy robustos, con potencias que iban desde los 72 CV del 190D hasta los respetables 122 CV del 190 D 2.5 Turbo, que se convertía en uno de los diésel de mejores prestaciones de su época y que llamaba la atención estéticamente por la rejilla de aireación en el paso de rueda delantero derecho.
Mercedes 190 AMG 3.2: el anti Cosworth

Antes de que Mercedes incorporase a su compañía las siglas AMG con el Mercees C32 AMG, Hans Werner Aufrecht y Eberhard Melcher sacaban de sus talleres de Grossaspach un Mercedes 190 muy especial que les sacaba los colores a los técnicos de Mercedes y que fue clave para que al final AMG acabase siendo absorbida por los de Stuttgart: el Mercedes 190 AMG 3.2. Con sus 245 CV dejaba muy atrás a los 2.3-16 y 2.5-16 y su estética no podía ser más acertada, con un discreto spoiler sobre la tapa del maletero, un kit aerodinámico muy discreto, una calandra de color negro satinado y unas características llantas hechas a medida con neumáticos 225/45-16 que hoy en día lleva cualquier utilitario, pero que en 1987 eran toda una provocación.
En su día esta preparación realizada por AMG costaba un buen puñado más que los modelos más potentes que salían de los concesionarios oficiales de la marca, sin embargo, sus 90.000 euros de cotización actual están muy lejos de las cifras que alcanzan los Mercedes 190 2.5-16 Evo2, verdaderos mirlos azules para los fans del Baby Benz, que ya superan los 200.000 euros en el mercado de usados.



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