Conducir con lluvia y viento requiere un extra de atención por parte del conductor y conocer ciertas técnicas para saber cómo reaccionar en caso de que aparezca, por ejemplo, el temido aquaplaning.
Enero de 2025 llega a su fin con un temporal de lluvia y viento, apodado Herminia, que deja buena parte del país cubierto de nubes y agua. Esta es una situación meteorológica que no hace sino volver más complicada la conducción. Además de una peor adherencia, la lluvia empeora la visibilidad y pone a prueba distintos componentes de nuestro vehículo.
Por estas razones, te indicamos, a través de algunos consejos y recomendaciones, cómo conducir con lluvia, desde las primeras gotas hasta el temido aquaplaning en zonas con acumulación. Si sólo necesitas unas pautas rápidas, aquí tienes 10 claves para conducir con lluvia, pero si quieres saberlo todo sobre este tema, no te pierdas la información que te ofrecemos a continuación.
Problemas para la conducción causados por la lluvia
La lluvia genera tres problemas principales a la hora de conducir:
1. Reduce nuestra visibilidad general.
2. Reduce la adherencia del neumático.
3. Puede producir aquaplaning como consecuencia de desbordamientos y regueros sobre la calzada.
Seguidamente, vamos a ver con detalle cada uno de estos tres apartados para tratar de poner solución a los inconvenientes que implican las lluvias para los conductores y mejorar así la seguridad vial de todos los usuarios.
Cómo mejorar la visibilidad en condiciones de lluvia

Resulta obvio que cuando llueve hay menos visibilidad. Esto se debe a varios factores. Por una parte, los días de lluvia suelen ser nublados y poco luminosos, de modo que ya vemos menos por este motivo. A esto se suma que las gotas en los cristales y en los visores de los cascos de los motoristas también reducen la visión y, para colmo, al entrar con la ropa húmeda dentro del coche provocamos que se empañen los cristales con mayor facilidad.
Pero recuerda que la visibilidad siempre se refiere a ver y a ser vistos. Ello implica tener en cuenta otras cosas, como el sistema de iluminación de nuestro vehículo. Estos son los consejos para que la menor claridad con lluvia sea un problema menor.
Circula con las luces encendidas
Enciende las luces de cruce en cuanto caigan las primeras gotas o incluso con un simple “calabobos”, aunque sea durante el día. Sólo si la lluvia es torrencial y esperas encontrarte con Noé y su arca, enciende los antiniebla también. La mayoría de coches modernos realizan estas funciones de forma automática, pero no olvides comprobarlo.
Mantén limpio el parabrisas
A veces tenemos manchas aceitosas en el cristal delantero, restos de excrementos de aves o insectos que no salen simplemente con la escobilla del limpiaparabrisas. Esto hace que la goma, en vez de secar el cristal, lo embadurne de una suciedad indeseable. Un vidrio limpio y nítido hace que todo sea más fácil.
Evita que se empañen los cristales
Limpia y desengrasa los cristales desde el interior. Muchas veces nos olvidamos de lavar esta cara de los vidrios del coche y esto hace que se forme una capa sobre ellos que reduce muchísimo la visibilidad y que se empañen más fácilmente, sobre todo si somos fumadores.
Conserva bien las escobillas
Unas escobillas resecas del sol del verano, con grietas o desprendidas no sirven de nada más que para rayar el parabrisas y tener que cambiarlo. Aquí tienes un vídeo donde te mostramos lo fácil que es cambiar las escobillas y la diferencia de visibilidad entre una en mal estado y una nueva, bien mantenida.
Cómo conducir con mayor seguridad en caso de lluvia

Con la carretera húmeda o mojada reduce la velocidad, aumenta la distancia de seguridad y evita distracciones. El agua sobre el asfalto reduce la adherencia del neumático y esto se traduce en una merma de sus capacidades: frena peor, tracciona peor y gira peor.
Debemos tener en cuenta estas tres cosas porque requieren que tomemos una serie de precauciones para reducir sus consecuencias y los riesgos de sufrir un accidente. Por favor, borra de tu mente la frase “la lluvia provoca accidentes”. No es la lluvia la que los provoca sino nosotros no adaptándonos las nuevas condiciones de la calzada. El agua no te saca de la carretera, sino que lo haces tú al superar los límites de agarre.
Mantén los neumáticos en buen estado
Además de que tengan un dibujo con la mayor profundidad posible y siempre superior a la mínima legal (1,6 mm), con lluvia es importantísimo que las presiones de los neumáticos sean las correctas. Comprueba esto ante previsiones de precipitaciones inminentes. En cualquier caso, reduce la velocidad: el coche frena peor y se sujeta peor con agua sobre el asfalto.
Aumenta la distancia de seguridad
Al haber menos adherencia, el coche necesita más metros para detenerse o decelerar, así que asegúrate de que te da tiempo a pararlo por completo en caso de emergencia antes de hacerlo contra un árbol, un peatón o lo que tengas delante.
Extrema el control sobre el coche
Menos brusquedad con el cambio de marchas y el acelerador: el citado menor agarre hace que el neumático no sea capaz de transmitir mucha potencia al suelo. Si somos bruscos en las arrancadas, al realizar cambios de ritmo o con los cambios en la transmisión haremos patinar las ruedas, pudiendo perder el control del vehículo.
El peligro de las primeras lluvias
Ojo con las primeras gotas, especialmente cuando lleva tiempo sin llover. El polvo, la contaminación y los restos de aceite, neumáticos, combustible, accidentes… que hay en la calzada crean una película muy deslizante. Hay menos agarre con una ligera lluvia que apenas humedece un asfalto que lleva tiempo seco que cuando éste está ya completamente encharcado.
Cuidado al circular en aparcamientos
Aunque en ellos no llueve si son subterráneos, su suelo se moja debido al tráfico de los coches que entra para estacionar. El pavimento de la mayoría de los “parkings” es resbaladizo en estas circunstancias y, en cuanto se humedece, es casi como hielo. Recuerda que un garaje no es Le Mans y que en él hay personas que pueden salir de detrás vehículos y paredes.
Cómo mantener el control del coche en un aquaplaning

La mayoría de la gente no se cree que, con lo que pesa, un coche sea capaz de flotar sobre una fina capa de agua, pero así es. Este fenómeno se conoce como aquaplaning y es una de las situaciones más peligrosas a las que se puede enfrentar un conductor.
Lo más importante para superar esta situación es estar atentos para prevenir el riesgo y reducir la velocidad antes de llegar al punto de riesgo. Sobre todo, cuidado en las curvas, porque el propio peralte de la calzada tiende a formar regueros de agua que nos pueden hacer perder el control sobre la dirección. Esto es tan peligroso e importante que te dejamos aquí un reportaje específico sobre el aquaplaning.




Comentarios
Escribir comentario
Muy oportuno con la que esta cayendo.