En los últimos tiempos las marcas europeas no paran de lanzar concept cars que se inspiran en sus modelos más icónicos. En realidad, la única ventaja competitiva frente a las ordas asiáticas es, precisamente, su legado histórico.

Hay muchos aficionados que reniegan de los coches eléctricos. Apelativos como lavadoras con ruedas, electrodomésticos, etc. son habituales para referirse a los nuevos modelos que se presentan. En mi opinión, un coche eléctrico puede apasionar y ser tan divertido o más de conducir y usar que uno de combustión. La muerte de esta afición por disfrutar del medio de transporte y no sólo del viaje o el destino llegará con el coche autónomo.

El principal problema que implica el coche eléctrico para los fabricantes tradicionales es que las marcas nuevas (que surgen principalmente en Asia y que proliferan como las setas en otoño) tienen a su disposición de manera muy sencilla una tecnología que antes era mucho más compleja. Diseñar un motor de combustión e integrarlo en un vehículo era mucho más complejo y requería de mucha más experiencia, de modo que entre apenas media docena de grandes compañías controlaban el diseño y desarrollo de estas mecánicas. En la actualidad precisamente es China el gran gigante que posee la tecnología y el conocimiento para elementos imprescindibles como son las baterías y los motores eléctricos, así que ahí ya tienen una ventaja frente a la industria europea.

Puede que te interese: YangWang U9: ¡de 0 a 100 km/h en dos segundos!

En la actualidad, prácticamente lo único que le queda a las marcas tradicionales para poder diferenciarse de la nueva competencia es precisamente eso, que tienen tradición. Para ponernos en situación debemos asumir que China ha pasado de tener apenas media docena de fabricantes de automóviles hace 20 años a tener más de sesenta marcas en la actualidad. A día de hoy China fabrica más automóviles que Japón, Europa y Estados Unidos juntos… y China no es el único problema… Corea también está apretando muy fuerte y marcas como Hyundai y Kia están sacando productos que en muchos casos humillan a los europeos y americanos.

Aston Martin electrifica sus clásicos bajo pedido.Aston Martin electrifica sus clásicos bajo pedido.

Las marcas europeas lo saben y se han dado cuenta de que la nostalgia puede ser una buena herramienta para resurgir y plantar cara a lo que o no han sabido prevenir o han subestimado. Reeditar modelos emblemáticos como el R5, el 2CV, el Ford Mustang… son cosas que los de oriente sencillamente no pueden hacer. ¿Tendría éxito un neo Hyundai Pony o un Galloper Santamo?, ¿qué modelo del pasado podría reeditar DFSK que apenas tiene historia?

Lancia es el ejemplo más reciente de esta respuesta desde la vieja Europa, tratando de resucitar una marca evocando a modelos como el Lancia Stratos, o el Delta… y la afición reafirmando esta idea con maravillas como el Lancia Delta Evo-e o las últimas reproducciones actualizadas del mítico Lancia 037.

Los coches clásicos están de moda y es una moda que interesa a las propias marcas. Desde Francia llegan noticias de iniciativas como la refabricación del Citroën 2CV en versión eléctrica, o los retrofits sobre el Renault Twingo, el Mini… Incluso las propias marcas promueven esta resurrección eléctrica de sus clásicos, como Jaguar con los E-Type o Aston Martin con sus DB más famosos, para los que ofrece la posibilidad de electrificarlos.

Por qué los fabricantes resucitan los clásicos como eléctricos

El Renault 5 Turbo 3E se inspira en el emblemático clásico para presentar un eléctrico.El Renault 5 Turbo 3E se inspira en el emblemático clásico para presentar un eléctrico.

No es ninguna casualidad que en los últimos tiempos no paran de salir concept cars eléctricos que rememoran a los clásicos con diseños claramente inspirados en coches que se han convertido en verdaderos símbolos para las marcas. Esta nostalgia está muy calculada y en realidad no es más que un mecanismo de defensa, una forma de diferenciarse y tratar de competir y demostrar que son mejores que el aluvión de nuevos modelos que vienen arrasando desde Asia.

Hasta ahora, los fabricantes europeos, americanos y japoneses llevaban la voz cantante en el mundo del motor. Eran los que de verdad sabían hacer coches, pero con la llegada de la electrificación, fabricar un coche se ha vuelto mucho más sencillo y no paran de surgir nuevas marcas, no sólo en los países que tradicionalmente ya fabricaban coches de combustión, como sucede con Tesla, también llegan desde nuevos lugares, sobre todo desde China.

Objetivamente, el tesón y la testadurez de culturas como la coreana han logrado que marcas como Hyundai, que hace apenas veinte años se limitaba a refabricar modelos descatalogados de Mitsubishi y con tecnologías obsoletas, hoy están plantando cara de tú a tú con los mejores fabricantes del mundo. Cada año nacen en China una veintena de marcas que fabrican coches eléctricos que pueden plantar cara a los que se están desarrollando en Europa… ¿en qué es en lo único que una marca con tradición nunca tendrá rival?… pues precisamente en eso, en la tradición.

Renault tira de nostalgia y resucita concept cars inspirados en el R-5 o en el 4Latas, Jaguar rescata E-Types y XK para transformarlos en eléctricos, desde el otro lado del charco llegan “Muscle Cars” eléctricos inspirados en iconos como el Charger… simplemente porque los rivales más duros que tienen en la actualidad no lo pueden hacer. ¿Acaso Hyundai va a cautivar a la afición con un concept car inspirado en el Pony de los años ochenta o Kia en un Sportage de hace 30 años?, ¿cómo van a sacar los de Geely un concept car eléctrico que nos haga recordar las épocas gloriosas de una marca que existe desde hace apenas un par de años?.

La nostalgia de estos modelos en realidad lo que oculta es la incapacidad de la mayoría de las marcas tradicionales de plantar cara y seguir siendo superiores a sus nuevos rivales sin experiencia.

La guerra de los clásicos eléctricos: un arma de doble filo

Ojo porque en esta guerra de tirar de nostalgia pueden jugar todos.Ojo porque en esta guerra de tirar de nostalgia pueden jugar todos.

El riesgo que asumen los fabricantes de coches tradicionales es que estas marcas imberbes pueden jugar al mismo juego y tirar donde más duele. A lo largo de la historia del automóvil han existido verdaderas maravillas sobre ruedas cuyos padres han desaparecido en el tiempo. Recientemente en España estamos muy excitados con la resurrección de la marca Hispano Suiza, en este caso de la mano de la familia legítima, pero… ¿por qué no iba a poder un fabricante chino comprar los derechos para reproducir un Talbot Lago Teardrop como coche eléctrico y reírse de los amagos de R-5, Volkswagen T1, etc?.

Como europeo me dolería ver resucitar un Borgward Isabella Coupé en un país que no fuese Alemania, un Talbot Lago fuera de Francia, un Iso Rivolta fuera de Italia o un Jensen 541 fuera del Reino Unido, pero como aficionado a los clásicos, si nuevo utilitario eléctrico llega de China y se parece más a un NSU Sport Prinz que a un Citroën Ami, bienvenido sea.

Comentarios

User Icon

Escribir comentario

0 / 30.000 caracteres