¿Te compensa convertir tu motor de gasolina en uno de gas (GLP)?¿Te compensa convertir tu motor de gasolina en uno de gas (GLP)?

Transformar tu vehículo con motor de combustión a GLP te permite, entre otras cosas, obtener la etiqueta ECO de la DGT que posibilita el acceso a las Zonas de Bajas Emisiones, las cuales ya son obligatorias en la mayoría de las ciudades.

Cada vez es más común ver coches que emplean GLP (Gas Licuado de Petróleo), ya que sus beneficios tanto económicos como medioambientales resultan muy atractivos para los conductores. La conversión de un vehículo propulsado por diésel o gasolina a gas permite una reducción de emisiones contaminantes, que por ende, ofrece una gran ventaja para la circulación, sobre todo a los que acostumbran a moverse por las ciudades. Y es que, los vehículos propulsados por GLP que cumplan las condiciones (gasolina EURO 4 y diésel EURO 6), pueden disponer de la tan deseada etiqueta ECO de la DGT, la cual permite el acceso a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), que ya son obligatorias en la mayoría de ciudades.

Esta transformación no supone un gran coste económico para los ciudadanos, y teniendo en cuenta que el cambio permite al vehículo acceder a las ZBE, el desembolso resulta mucho menor. De hecho, es una inversión 15 o 20 veces inferior que la compra de un vehículo nuevo y que se amortiza durante el ciclo de vida de los propios vehículos. Además, el GLP es más barato que la gasolina, lo que se traduce en un ahorro significativo en cada repostaje.

Actualmente, existen tres tipos de propulsores que funcionan con gas (en realidad, la mecánica es sólo una, un motor de gasolina, lo único que cambia es el sistema de alimentación, dependiendo del tipo de gas que esté preparado para quemar):

Hidrógeno: es un gas absolutamente limpio, ya que de su combustión sólo se emite agua. Básicamente, dicha combustión consiste en mezclar oxígeno con el combustible; si al hidrógeno le añado oxígeno, obtengo agua. Es el combustible del futuro, sólo tiene 3 inconvenientes: para disociar el hidrógeno del oxígeno en el agua se consume más energía que la que produce el hidrógeno al quemarse. El segundo gran problema es su almacenaje. No se puede conservar licuado (necesitaría muchísima presión o unas temperaturas bajísimas) y en estado gaseoso ocupa muchísimo volumen. El tercer problema es que es un gas muy inflamable y precisa de sistemas de seguridad costosos.

GLP o LPG o Autogas: son las siglas de Gas Licuado de Petróleo en español o en inglés. Se trata de una mezcla de gas butano y propano que se obtiene de forma natural en los pozos petrolíferos o bien como subproducto en el refinado del petróleo. Al ser sometido a presión, este gas  pasa de estado gaseoso a líquido, ocupando mucho menos volumen. Se almacena a presión y gracias a ello se puede llevar en un depósito relativamente pequeño, algo muy importante en un automóvil. Un depósito de 100 l de gasolina equivale a uno de 107 l de GLP; como ves, casi ocupa lo mismo a igualdad de cantidad de energía. Es un buen punto positivo, pues un depósito pequeño puede colocarse en el hueco de la rueda de repuesto (más o menos, 60 litros, con una autonomía como la de 55 l de gasolina). Su combustión genera vapor de agua y CO2, ambos completamente inocuos -aunque el CO2 provoca efecto invernadero-. Es un hidrocarburo, sus moléculas contienen hidrógeno, oxígeno y carbono que, al combinarse con el oxígeno en la combustión, producen H2O y CO2.

Gas natural o metano: es un gas que se puede obtener de forma sencilla en la naturaleza. Es muy contaminante, ya que ataca la capa de ozono y, además, cada molécula de metano produce el mismo efecto invernadero que 3 moléculas de CO2. De su combustión, al igual que de la del GLP, se obtiene CO2 y H2O, ya que también es un hidrocarburo. Tiene el inconveniente de que no se puede licuar a presiones “normales”, por lo que se almacena en estado gaseoso y ocupa más volumen que el GLP. Para igualar su poder energético al de 100 l de gasolina, necesitaríamos casi 200 l de gas. Esto hace que sea necesario incorporar un depósito bastante voluminoso en el automóvil, con el fin de tener una autonomía similar a la que nos daría la gasolina.

Cómo es un motor de gas

Un motor de gas no es ni más, ni menos que uno de gasolina convencional, lo único que cambia es el sistema de alimentación. No es lo mismo inyectar un líquido pulverizado que un gas (el GLP, aunque se almacena en estado líquido, una vez liberado de la presión al salir del depósito se convierte en gas). Cualquier mecánica de gasolina puede quemar gas; lo único que hay que tener en cuenta es que éste carece de la capacidad de engrase y refrigeración que sí tiene la gasolina. Algunos propulsores necesitan de unos asientos especiales para las válvulas y una junta de culata específica para solventar este problema. En los motores modernos no suele ser necesario, pero sí lo era en los que funcionaban con gasolina con plomo. Hay dos soluciones: preparar la culata para el gas o añadir un depósito de un lubricante especial que se inyecta junto con el gas en los cilindros.

La legislación actual limita la posibilidad de preparar un motor para quemar gas a aquellos que cumplan la normativa anti emisiones Euro IV. Es más un tema fiscal (y de presión para modernizar el parque automovilístico) que por motivos técnicos. En realidad, cualquier mecánica de gasolina -ya sea de inyección o de carburación, turbo o atmosférica, moderna o de “cuando Franco era corneta”- puede técnicamente funcionar con gas. Es más, propulsores “peculiares” como los wankel funcionan muy bien con gas, especialmente con hidrógeno.

La combustión del gas es mucho más limpia que la de la gasolina. Ya sé que la gasolina también es un hidrocarburo y, según mis “ecuaciones de combustión”, también se obtendría agua y CO2, pero lo que sucede es que la gasolina es una molécula mucho más compleja y contiene gran cantidad de impurezas. Además del hidrocarburo puro, lleva azufre, naftas, etc… que producen subproductos tras la combustión. Algunos de esos residuos son gaseosos y otros, sólidos. Estos últimos se van depositando en los asientos de válvula, cabeza de los pistones, conductos de admisión y escape, se mezclan con el aceite… Provocan dos problemas: aumentan la fricción al rozar y arañar las paredes del cilindro y, además, reducen poco a poco el rendimiento, al ir obstruyendo los conductos de admisión y escape, algo así como el colesterol en las venas.

Estos inconvenientes se eliminan quemando gas, motivo por el cual los motores reconvertidos a gas son más fiables y suelen durar más.
Como mecánico, he tenido ocasión de trabajar con propulsores de este tipo y siempre lo he agradecido. En los cambios de aceite, éste salía completamente limpio y me manchaba mucho menos las manos. Las bujías también se sustituían sin la menor costra de sedimentos.

¿Cómo hago que mi motor de gasolina funcione con gas?

Para que un motor de gasolina funcione con gas, simplemente se añade un sistema de alimentación en paralelo. El coche conserva la instalación de gasolina y en cualquier momento se puede cambiar de uno a otro combustible.
Dicha instalación suplementaria consiste en un depósito de gas (que se suele montar en el hueco de la rueda de repuesto; los hay de varios tamaños: desde 40 l hasta 100 l para GLP), las canalizaciones hasta el vano motor, la boca de llenado de seguridad, las vávulas de gas -se montan en el colector de admisión, antes de los inyectores de gasolina-, un filtro especial, un sensor de picado, un nuevo indicador de nivel del depósito de gas, un conmutador en el cuadro de mandos para pasar de gas a gasolina y viceversa y una unidad de control que gestiona la inyección del combustible.

Cuánto cuesta la conversión a gas de un motor

El coste de la instalación depende de cada coche; algunos fabricantes como Fiat o Subaru ofrecen versiones con la instalación de fábrica con un sobreprecio en torno a los 1.800 euros. Lógicamente, en un motor de 6 cilindros el coste de la instalación es superior que en uno de 4, simplemente por necesitar 2 válvulas de gas más. Lo normal es que los talleres especializados hagan este tipo de modificaciones por unos precios que oscilan entre los 2.000 y los 2.500 euros.
El tiempo necesario para realizar la transformación es de unos dos días de trabajo. Hay coches en los que es más sencillo que en otros, eso sí hay que tenerlo en cuenta…

Cuándo compensa la instalación de gas en tu motor

En mi opinión, desde el día en que te compras el coche. Con la diferencia de precio actual entre ambos combustibles (casi el 50%) y tomando como referencia un vehículo con un consumo medio de 7 l/100 km, empezaremos a ahorrar dinero a razón de 3,5 euros cada 100 km tras los primeros 40.000 km -ya he tenido en cuenta el coste de la instalación: 2.000 euros-. Si tienes intención de tener tu coche más de 40.000 km, cuanto antes hagas la transformación, más ahorrarás. Y cuanto más consuma, menos kilómetros necesitarás para amortizarlo.

La diferencia de precio es más que evidente. Hay más razones para hacer la instalación lo antes posible: la primera es que algunas comunidades autónomas cuentan con ayudas para dicha instalación que van desde los 0 euros hasta los 2.000 euros, por lo que es posible que en alguna región incluso te salga casi gratis. Estas subvenciones, dada la situación de recortes actual, podrían no estar disponibles para el siguiente ejercicio.

El segundo motivo es fiscal y llega por deducción, debido a lo que ha sucedido con el diésel. El gasoil era muy barato porque tenía un menor gravamen fiscal, ya que estaba destinado a profesionales del transporte. En el momento en el que el parque automovilístico de motores diésel aumentó, subieron los impuestos sobre el gasóleo. Aplicando la lógica, es más que probable que suceda lo mismo con el gas. De momento, está menos fiscalizado, pero cuando el parque sea mayor, probablemente suban los impuestos sobre el gas. Por eso, si eres de los primeros en pasarte a este combustible, podrás utilizarlo de forma “barata” más tiempo.

Coches de gas: verdades y mentiras

Renault Captur GLP botón GLP

El gas es muy peligroso y puede explotar. Este miedo es culpa de las películas americanas. He visto bombonas de butano en medio de un incendio sin explotar. Lógicamente, si llevamos más combustible, es potencialmente más peligroso, pero los sistemas de seguridad son muy fiables. El momento más crítico tal vez sea el repostaje, ya que es la única ocasión en la que interviene la mano del hombre (y ya sabemos cómo “las gastamos” a veces…). Aún veo gente llenando el depósito de gasolina en un autoservicio con un cigarro en la boca y la manguera en la mano. El riesgo de incendio es muy bajo y el de explosión, casi inexistente: no es superior al de un depósito de gasolina. De hecho, paradójicamente, el mayor peligro de explosión se tiene con el depósito de gasolina vacío, ya que los vapores de este combustible son muy explosivos, mucho más que la propia gasolina líquida.

Los coches de gas tienen menos autonomía. Mucha gente es reticente a instalar el circuito de gas, ya que cree que, al haber pocas “gas-lineras”, puede no encontrar a mano un surtidor donde repostar. Como decía antes, los coches de gas siguen conservando el sistema de alimentación de gasolina, por lo que la autonomía es mucho mayor al contar con dos depósitos. Si no hay gas, siempre podrás repostar gasolina.

Los coches de gas pierden potencia. Esto es cierto. Se dan dos circunstancias: la primera de ellas es que el motor de gasolina está diseñado para quemar este carburante, por lo que su rendimiento óptimo es con ese combustible. El segundo motivo es que el poder energético del gas es algo menor que el de la gasolina. Esto hace que existan pérdidas de rendimiento que suelen estar entre el 5% y el 10%. Curiosamente, las mecánicas sobrealimentadas son las que menos pérdidas de potencia padecen al funcionar con gas. En cualquier caso, es menor que la diferencia de potencia que notamos cuando conectamos el aire acondicionado.

Los coches de gas consumen más. También es cierto; el motivo es el mismo que el señalado anteriormente por la pérdida de rendimiento. En cualquier caso, el aumento de consumo es de sólo un 5% o un 7%, mientras que la diferencia de precio entre los combustibles es de más del 40%… Sigue siendo más económico el gas.

Los coches de gas dan más averías. Antiguamente, podía ser así, pero ya no. Los asientos de válvula y las juntas de culata de los motores actuales aguantan perfectamente. En realidad, los propulsores de gas son bastante más fiables, al no producirse residuos sólidos en la combustión, como indicaba algunos párrafos más arriba.

Los coches de gas no pueden aparcar en parkings públicos. Esto era así hace tiempo, ya que los sistemas de alimentación no eran tan precisos como ahora. Esto provocaba que por el tubo de escape saliese parte del gas sin quemar (seguro que alguna vez has notado olor a butano detrás de un taxi viejo). Al ser un gas pesado, ese butano se quedaba en la parte baja de los garajes y, si circulaban muchos coches a gas por el parking, la concentración de este elemento podía ser peligrosa. Los actuales sistemas de alimentación son ultra-eficientes y la probabilidad de emitir gas sin quemar por el escape es casi inexistente. Además, los parkings cuentan con modernos sistemas de detección de gases, así que… Este mito ya no es tal.

Los coches de gas son más peligrosos en caso de accidente. Las instalaciones modernas no se parecen en nada a los antiguos taxis (siempre pongo este ejemplo porque en España eran los únicos coches que se veían funcionar con gas). Los depósitos modernos son mucho más seguros y van colocados en zonas bastante protegidas en caso de impacto. Por desgracia, nuestro cráneo, tórax y cadera son mucho más susceptibles de sufrir una fractura que el depósito de gas.

Los coches de gas se quedan sin maletero. Como se deduce de uno de los primeros párrafos, los que funcionan con hidrógeno (casi exclusivamente prototipos experimentales) y con metano sí pierden algo de capacidad de maletero, al precisar de voluminosos recipientes de almacenamiento. Por el contrario, los de GLP sólo pierden el hueco de la rueda de repuesto; el volumen de carga es prácticamente el mismo.

Comentarios

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L

Hola tengo un BMW 8v 218 cv gasolina de 1995 se puede cambiar a GLP. Gracias

R

Hola Lorenzo, en principio los modelos que no sean Euro3 no está permitido su cambio a GLP, pero lo mejor es que lo consultes en alguno de los talleres especializados que hacen la reconversión, ya que hay motores con los que sí pueden hacerlo dentro de la ley vigente en la actualidad, pero en principio, es poco probable que puedas hacer legal la conversión a GLP de un modelo anterior al 2001.

A

Hola, tengo un Kia Sportage 1600 gasolina y hace dos meses pedi información a Iberic Autogas para cambiarlo a gas. Me pidieron la ficha técnica del coche y me contestan que no me lo pueden cambiar a gas porque mi coche es de inyección directa. Me podeis informar de ello ya que no he leido nada al respecto. Gracias, un saludo

M

Hola buenas Tengo un mercedes e 320 cdi 197 cv, de gasa-oil le puedo hacer la conversion a GLP. muchas gracias

R

Hola Manuel, me temo que los motores diésel no se pueden pasar a gas.

J

Hola! Se sabe hasta cuándo se va a mantener el precio del GLP? Gracias, Jesús

R

No hay ningún acuerdo que tenga una fecha concreta. Sólo en Alemania hay plazos, el actual expira en 2023 y seguramente se prorrogue, pero en el resto de mercados no hay nada garantizado por escrito, aunque es poco probable que haya cambios al menos en los próximos 5 años.

X

Hola, tengo un Honda HRV de 124 cv del 2001 y me gustaría hibridarlo con GPL. He visto por internet diferentes marcas de kits de conversión y no se cual de todas sería la mejor opción para mi vehículo. Lo que quiero es acertar con el mejor kit para no tener problemas a posteriori ya que he leído en foros algunos comentarios de mal funcionamiento en algunos modelos. Saludos.

R

Hola, no tengo experiencia con ese motor concreto. Ferrosite es una de las marcas de gasificadoras con más experiencia y coches circulando, pero por desgracia no puedo decirte tajantemente cuál es el mejor para tu coche porque lo desconozco. Lo que sí te puedo recomendar es que añadas un dosificador de aceite a sistema para lubricar las válvulas. Es un pequeño depósito adicional con aceite y cada cierto tiempo añade una pequeña cantidad de aceite con el gas para mejorar la lubricación de las válvulas. UN saludo.