
El anticongelante es un fluido que evita que se solidifique un líquido debido a las bajas temperaturas. Normalmente, al referirnos al anticongelante del coche lo hacemos sobre el líquido del sistema de refrigeración, pero también hay líquidos y aditivos anticongelantes para el combustible (sobre todo el gasóleo) y para el líquido limpiaparabrisas.
La congelación del líquido que refrigera la mecánica es peligrosa por dos motivos: la dilatación que sufre el líquido refrigerante al congelarse puede romper partes como el radiador o incluso la culata y el bloque motor y, además al estar congelada puede obstruir algunos conductos y que no fluya y, por lo tanto, no refrigerar correctamente.
El anticongelante del sistema de refrigeración tiene que hacer frente a tres problemas principales:
- Evitar la congelación: hay diferentes niveles de concentración y temperaturas de congelación para el anticongelante. Debemos usar el que soporte las temperaturas más bajas de la zona donde vivamos.
- Evitar la corrosión: el anticongelante tiene que tener propiedades limpiadoras y también evitar la corrosión de las partes internas del motor.
- Transmitir el calor: el anticongelante debe ser un fluido que posea unas buenas cualidades térmicas y que absorba y emita el calor fácilmente para que sea eficaz refrigerando la mecánica.
Cada cuanto se cambia el anticongelante
El anticongelante, como todo, va envejeciendo con el tiempo y el uso y acaba perdiendo sus propiedades. Existen diferentes anticongelantes y calidades, pero lo normal es que se deba cambiar cada 2 años el anticongelante, de esta forma garantizamos que no se forma óxido ni se obstruyen los conductos de refrigeración internos del motor.
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