FadingFading

Tal vez hayas escuchado o leído que en un determinado vehículo se ha llegado al fading de los frenos. Esta palabra inglesa, cuya traducción literal es desvanecimiento, describe uno de los problemas más graves que podemos tener con los frenos. Así se produce y así podemos evitar el fading de los frenos.

El fading es la pérdida de eficacia de los frenos de un vehículo provocado por una temperatura excesiva en los materiales de fricción o en el líquido de freno. Este exceso de temperatura puede deberse a un uso abusivo de los frenos o bien a que, por un mal mantenimiento, los materiales o el líquido no aguanten la temperatura suficiente para la que fueron diseñados. Hay dos tipos de fading con síntomas distintos y causas diferentes, que vamos a ver a continuación.

Las consecuencias de sufrir fading en los frenos van desde una pérdida de eficacia moderada hasta la pérdida total de la capacidad de frenado del sistema. Normalmente es un efecto que se produce de manera progresiva y nos va avisando. En cuanto aparecen los síntomas, si continuamos haciendo un uso de los frenos, el problema irá aumentando progresivamente y más rápido cuanto más lo usemos o menos se refrigeren.

Tipos de fading en los frenos

Un correcto mantenimiento es básico para nuestra seguridad.Un correcto mantenimiento es básico para nuestra seguridad.

El fading de los frenos puede deberse a un exceso de temperatura en los materiales de fricción (discos y pastillas o tambores y zapatas) o bien en el líquido de frenos. Los síntomas son claramente diferentes y es importante identificarlos.

  • Fading por exceso de temperatura en el líquido de frenos: este fallo suele estar provocado por un mal mantenimiento del vehículo. El líquido de frenos debe reemplazarse al menos una vez cada dos años, puesto que con el tiempo va perdiendo propiedades al absorber el agua presente en la humedad del aire. Este aumento en la concentración de agua en el líquido de frenos baja su punto de ebullición. Lo normal en un líquido de frenos en buen estado es que éste no empiece a hervir antes de alcanzar los 160 o 170 grados centígrados. Sin embargo, el agua hierve a sólo 100ºC. Cuanta más agua haya absorbido el líquido, antes empezará a hervir. El problema que aparece al hervir el líquido de frenos es que se forman burbujas y las burbujas son compresibles. Cuando pisamos el freno notamos un tacto fofo, aumenta el recorrido del pedal y el coche apenas frena. Estos síntomas suelen desaparecer cuando el líquido se enfría lo suficiente, pero a veces persisten al quedar atrapadas esas burbujas de aire en los conductos del circuito hidráulico de freno. Si nos sucede esto, debemos bombear con el pedal para recuperar algo de capacidad de frenada, bajar nuestra velocidad usando marchas cortas y procurar usar los frenos lo menos posible, pero siempre que sea posible debemos seguir circulando con precaución para que el aire de la marcha refrigere el circuito. Si estamos en una zona peligrosa con pendientes pronunciadas en las que necesitaremos usar los frenos, debemos parar de inmediato, porque, si seguimos usando los frenos, acabaremos por quedarnos completamente sin capacidad de frenado en cuanto empiecen los síntomas.
  • Fading por exceso de temperatura en los materiales de fricción: este fallo es más probable que suceda por un abuso o mal uso de los frenos, aunque también puede aparecer por usar materiales de mala calidad. Cuando las pastillas de freno o los discos alcanzan una temperatura excesiva, su coeficiente de fricción baja y aunque pisemos el freno con fuerza, no se produce una deceleración normal sino que ésta cada vez es más débil. El tacto del pedal se pone duro y por más fuerza que hagamos sobre él el coche frena cada vez menos. Si es posible continuar la marcha con precaución, debemos hacerlo para que el aire de la marcha refrigere los materiales y vuelvan a ser operativos. Detener el coche en esta situación eleva todavía más la temperatura. Si la ruta que vamos a seguir es en pendiente y vamos a necesitar usar los frenos sí o sí, entonces es mejor parar.

Qué hacer y qué no hacer si aparece el fading

Si tenemos que detenernos, debemos estar pendientes por si aparecen llamas debido al exceso de temperatura.Si tenemos que detenernos, debemos estar pendientes por si aparecen llamas debido al exceso de temperatura.

Como indicaba en cada uno de los tipos de fading, si es posible hacerlo con seguridad, lo ideal es mantenernos circulando con mucha prudencia, aumentando muchísimo la distancia de seguridad con los demás vehículos y a una velocidad apropiada para no tener que usar los frenos durante un rato. De esta manera el aire de la marcha irá refrigerando los frenos y éstos recuperarán casi toda su capacidad de frenado. A veces, la temperatura es tan alta que los materiales se cristalizan y, aunque recuperan casi toda su capacidad de frenado, quedan algo “tocados”. Sobre todo en el caso de fading del líquido de frenos, es frecuente que las burbujas que se han formado no se eliminen por completo y queden atrapadas en el circuito. Deberemos hacer un purgado de los mismos o, mejor aún, cambiar el líquido en cuanto podamos.

Si no nos queda más remedio que detenernos porque el riesgo de no poder usar los frenos es inasumible, JAMÁS DEBEMOS PONER EL FRENO DE ESTACIONAMIENTO. Con los materiales tan calientes el freno de estacionamiento provoca distorsiones térmicas en el disco de freno y puede alabearlo o incluso romperlo. Además, las pastillas se cristalizan o, si la temperatura es excesiva, pueden llegar a arder.

Debemos permanecer atentos fuera del vehículo para ver si comenzasen a arder los frenos. Es normal que notemos algo de humo, un olor muy fuerte e incluso pequeños restrallidos provocados por las contracciones de los materiales al enfriarse. NO ECHES AGUA EN UNOS FRENOS CALIENTES, la contracción brusca puede deformarlos, incluso partirlos. Si vemos que se producen llamas y que pueden empezar a arder, lo mejor es arrojar arena o tierra. Si no tenemos arena o tierra a mano, entonces hay que apagarlo con lo que sea, incluso con agua fría o algún refresco que tengamos a mano. Lo más seguro es que provoquemos una avería en los frenos y sea necesario repararlos, pero hay que evitar el riesgo de incendio principalmente.

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